Oussama, enseñando a usar tablas de surf y skate a los niños.

Oussama, enseñando a usar tablas de surf y skate a los niños. Cedida

Reportajes

Oussama tardó 10 horas en cruzar el Estrecho en tabla de surf: ahora trabaja en Jerez y tiene piso gratis

Su desesperación por salir de Marruecos lo llevó a entrar al mar y hoy hace sus prácticas en una tienda de skate y surf. Le ayudó la Fundación La Caixa.

17 mayo, 2024 02:58

Cada día, centenares de inmigrantes vienen a España por mar a borde de pateras. Oussama Bouaoud (18), sin embargo, se aventuró a atravesar el Estrecho de Gibraltar en una tabla de surf sin medir el peligro . Lo hizo desde su natal Taghazout, ubicado al sur de Marruecos, acompañado de su primo. Algo impensable por cualquier persona que conozca el mar y sepa lo difícil que es estar en altamar

Oussama, con sólo 17 años, quería salir de su país. Como muchos jóvenes de su edad, buscaba mejores oportunidades. Dejó a sus padres y su hermana de 16. Sin decírselo a su familia, arriesgó su vida y hoy hace un trabajo de prácticas en una tienda de skate y surf en Jerez de la Frontera.

Pese a ello, la travesía no fue fácil. El joven pensaba que sólo tenía que surfear 15 kilómetros, es decir, "sólo un par de horas en el agua y poco más". Organizó todo con su primo Mohamed y juntos empezaron la aventura. Desde Taghazout a Tánger (playa de Dalia) son aproximadamente 800 kilómetros. Lo recorrieron en un coche que su primo de 18 años alquiló.

Oussama en una foto dentro de la tienda.

Oussama en una foto dentro de la tienda. Cedida

La realidad que cuenta a EL ESPAÑOL es que se puso un bañador y salió a mediados de agosto de 2022 a las cuatro de la madrugada y llegó a tierra firme pasada las dos de la tarde con ayuda de Salvamento Marítimo, quien los socorrió para su suerte. Estuvieron 10 horas en el mar muertos de miedo y con mucho frío.

Mientras estaban en altamar hubo un momento en que los perdieron el rastro. La causa: apareció un buque portacontenedores muy cerca ellos levantando las olas y, en un despiste, perdieron sus tablas porque no las llevaban sujetos a los pies. A los minutos, y metros más allá, las encontraron y recuperaron. Les volvió "el alma al cuerpo", recuerda emocionado Oussama.

"Nunca le diría a mi hermana que haga lo que yo hice de venirme en surf. Es demasiado arriesgado y es jugar con la muerte. Estaba desesperado por salir de Marruecos, la situación es difícil. Llamé a mis padres y les dije que estaba en España para que se queden tranquilos, porque no supieron de mí durante una semana", indica.

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Su vida en España

Una vez en España, los llevaron a un centro de menores en La Línea y desde esa fecha los han cambiado dos veces de ubicación. Ha podido obtener su NIE y actualmente tiene 18 años y vive en un piso con otros cinco compañeros. De momento, gratis. La adaptación, eso sí, fue sencilla. Su primo Mohamed ahora vive en Algeciras y lo echa de menos, pero no pierde "las esperanzas de rencontrarse", según relata.

Gracias a la Fundación La Caixa y al programa Incorpora ha podido entrar a trabajar en calidad de prácticas en la Bodega de Skate Center en Jerez. Inicialmente fue por un mes, pero el dueño de la tienda está muy contento con su desempeño y ha decidido que siga un tiempo más hasta darle un contrato mejor.

Israel Pérez y Oussama en la Bodega Skate Center.

Israel Pérez y Oussama en la Bodega Skate Center.

Oussama es tímido, con estudios inconclusos en Marruecos. Tiene la tarea pendiente finalizar el ESO porque se matriculó aquí, pero le costó mucho por el idioma y suspendió algunas asignaturas. Por ahora se enfoca en trabajar y más adelante enviará dinero a su familia

A los ocho años de edad aprendió a usar la tabla de surf porque en su país es un deporte muy conocido. Su padre trabaja en diferentes oficios: pintor, albañil... con un salario que sólo les permite subsistir. Su madre es limpiadora en un hotel de la zona. "Extraño el cuscús que preparaba mi madre, echo de menos a mi hermana, pero quiero estar aquí para ayudarlos", manifiesta.

De dependiente a profesor

Es su segundo mes en la tienda e Israel Pérez, dueño del negocio, cuenta a este periódico que es la primera vez que tiene un extranjero en el negocio. Le ha enseñado todo sobre los productos que hay que vender y se dio cuenta, desde el primer momento, del especial interés que muestra Oussama.

No podía haber caído en un lugar mejor. La experiencia y destreza que tiene el joven con las tablas de skate y de surf ha hecho que destaque entre sus compañeros. En este corto tiempo, divide su jornada entre atender en la tienda y enseñar a niños el deporte, donde él se siente un niño más.

"Me encanta enseñar todo lo que sé y los trucos para poder usar mejor las tablas. Siento que las horas no pasan porque me gusta lo que hago y no lo siento un trabajo. Me quiero quedar aquí y que vean lo que soy capaz de dar y de aprender", dice Oussama.

Israel veía que el joven se desplazaba en autobús desde el lugar donde vive y, en una ocasión, decidió acercarle. En ese camino surgió la conversación y le contó su historia: de cómo vino a España. Entendió la necesidad que puede atravesar una persona para empujarle a tomar la decisión radical de cruzar el mar sabiendo que puede morir en el intento.

Oussama enseñando los trucos del skate a los niños.

Oussama enseñando los trucos del skate a los niños. Cedida

"Le estoy enseñando todo lo que es el textil, el calzado y todos los productos que vendemos. Siempre le recomiendo relacionarse bastante con españoles para que mejore el castellano, porque es fundamental", cuenta Israel a EL ESPAÑOL.

La empresa tiene 24 años de actividad. En un inicio la tienda estaba ubicada en el centro de Jerez. "Ahora estamos en la calle Cañada Miraflores, en Jerez de la Frontera. Las instalaciones en total tienen 5000 metros cuadrados, divididos en espacios para la tienda y para dar clases de skate. Cuenta con todos los permisos y está reconocido a nivel nacional y mucha gente nos conoce", indica el dueño.

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El surf en Marruecos

Taghazout es un pueblo pesquero ubicado en la costa atlántica de Marruecos, con poco más de 5.000 habitantes. Es muy conocido por la práctica del surf, convertido en uno de sus grandes motores económicos, atrayendo muchos visitantes. Por eso Oussama aprendió su afición.

Ahora Oussama explica que le gusta trabajar en la tienda, tanto por la labor que desempeña, como por la relación con los clientes. Sigue comunicándose con su familia y espera poder volver a verlos en algún momento. Sabe que para eso tiene que trabajar mucho y tiene toda la disposición de hacerlo.

Tiene posibilidades de continuar trabajando en esa tienda y cuenta con el apoyo de Israel, quien ha sabido valorar todo su esfuerzo. Cree que cada inmigrante que viene a España en búsqueda de una vida mejor tiene una oportunidad y es solo saber aprovecharlo.