Cuando finaliza la temporada algunos jornaleros enlazan con otras campañas, como la del arándano, el melocotón o la aceituna, aunque no siempre es posible.

Cuando finaliza la temporada algunos jornaleros enlazan con otras campañas, como la del arándano, el melocotón o la aceituna, aunque no siempre es posible. E.P.

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Un agricultor andaluz habla sobre sus condiciones: "Gano 55 euros el día, pero solo trabajo por temporadas"

En una buena temporada puede llegar a acumular unos 1.200 o 1.300 euros al mes, aunque ese ingreso solo se mantiene durante un periodo corto del año.

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Antonio Cabrera tiene 51 años y lleva más de 18 trabajando en el campo. Ha participado, a lo largo de su trayectoria laboral como jornalero, en varias campañas, aunque sobre todo se ha dedicado al sector de la fresa de Huelva.

"Ahora mismo gano 55 euros al día", explica. Sin embargo, él, como tantos agricultores, trabaja solo por temporadas. "Por eso también nos conocen como temporeros; nosotros trabajamos, como máximo, 5 meses al año", reconoce.

Su jornada comienza temprano, antes de que amanezca. A las siete de la mañana ya está en la finca, donde recoge fresas durante unas seis o siete horas diarias."Cuando la campaña está fuerte, se trabaja todos los días, sin descanso. Pero después viene la época en la que no hay nada que hacer, y ahí no entra dinero", lamenta.

El salario que percibe, dice, "no está mal por día", pero el problema es la intermitencia. En una buena temporada puede llegar a acumular unos 1.200 o 1.300 euros al mes, aunque ese ingreso solo se mantiene durante un periodo corto del año.

"Después hay que tirar de lo ahorrado o buscar algo en el olivar o en la fruta de hueso, si hay suerte", añade.

Como muchos trabajadores del campo andaluz, Antonio forma parte de un colectivo que depende de las campañas agrícolas para subsistir. En Huelva, la recogida de la fresa es la principal fuente de empleo, pero apenas dura entre cuatro y cinco meses.

Después, algunos jornaleros enlazan con otras campañas, como la del arándano, el melocotón o la aceituna, aunque no siempre es posible. "Eso quisiéramos nosotros, no parar de trabajar en todo el año", se lamenta el andaluz.

"Cada año se habla de falta de mano de obra, pero los que estamos aquí sabemos que el problema no es solo ese. Falta estabilidad y mejores condiciones", asegura.

Según explica, el trabajo es físicamente exigente: hay que agacharse durante horas, cargar cajas y soportar jornadas bajo el sol. "Hay días que el cuerpo no puede más, y aun así hay que seguir, porque si no trabajas, no cobras", cuenta.

El convenio del campo en Huelva fija los salarios mínimos, pero muchos jornaleros advierten de que los sueldos apenas han subido mientras el coste de la vida aumenta cada año. "La gasolina, la comida, la luz… todo sube. Pero nosotros seguimos igual", señala Antonio.

En su caso, ha trabajado también en la recolección de aceituna en Jaén y en la fruta de hueso en Lleida, desplazándose por distintas zonas de España. "Somos trabajadores del campo todo el año, pero sin un trabajo fijo. Donde hay campaña, allá vamos", resume.

Antonio representa a miles de jornaleros andaluces que mantienen vivo el sector agrícola, pese a la precariedad y la temporalidad. "Nos gusta lo que hacemos, pero cuesta mucho vivir solo de esto. El campo da trabajo, sí, pero no siempre da para vivir", concluye con resignación.