El pistolero oculta su rostro con el pasamontañas mientras encañona con un arma al dueño del estanco de Balsapintada, en la localidad murciana de Fuente Álamo.

El pistolero oculta su rostro con el pasamontañas mientras encañona con un arma al dueño del estanco de Balsapintada, en la localidad murciana de Fuente Álamo.

Sucesos

El vídeo del atraco al estanquero murciano Joaquín Conesa: "Me puso el arma en la cara"

La Guardia Civil busca a dos hombres, un marroquí y un español, que también podrían haber asaltado negocios en San Pedro y Cartagena.

27 marzo, 2024 21:27
Murcia

Joaquín ya sabe lo que se siente cuando te encañonan con un arma y espera no repetir la experiencia. "Estoy bien dentro de lo que cabe", tal y como admite el dueño del único estanco que hay en Balsapintada: una pedanía de Fuente Álamo con 1.800 vecinos. Este martes, quince minutos antes de bajar la persiana de su negocio a las nueve de la noche, dos atracadores entraron como una exhalación en el establecimiento que Joaquín Conesa regenta desde hace un lustro.

"Le había hecho el relevo a mi empleada para cerrar el estanco, me salí a la calle a fumarme un cigarrillo y vi a dos hombres que estaban hablando a unos metros, pero no le di importancia", según relata Joaquín Conesa a EL ESPAÑOL. Todo apunta a que los ladrones estaban apostados en la calle Sánchez Picazo de esta pedanía de la localidad murciana de Fuente Álamo, vigilando el negocio, esperando a entrar en cuanto no viesen a ningún cliente ni a peatones por la zona.

"Al minuto de entrar y colocarme detrás del mostrador, entraron los atracadores", según calcula el estanquero. "El pistolero me empujó y me puso el arma en la cara, debía ser marroquí por el acento que tenía cuando me gritaba: '¡Abre la caja!' Pero su compañero era español". De hecho, el compinche no iba armado, solo llevaba una bolsa de plástico para que Joaquín metiese todo el dinero de la recaudación.

- ¿Cómo reaccionó usted al ver entrar a los atracadores?

- Joaquín Conesa: Es una situación que te asusta, pero mi casa está encima del negocio y hay una puerta que se comunica con el estanco, así que mi primera reacción fue cerrarla porque arriba estaban mi mujer con mi hijo que es solo un bebé. Solo pensaba en protegerles a ellos. 

Atraco a punta de pistola

El atraco se perpetró en menos de un minuto. "Los dos iban vestidos con ropa deportiva de color oscuro, llevaban guantes para no dejar huellas y pasamontañas para ocultar su rostro". En total, se llevaron como botín toda la recaudación que hizo el estanco este martes, unos 1.700 euros, más los 200 euros que Joaquín Conesa llevaba encima. "La cartera se la tiré al suelo al pistolero para ver si bajaba la guardia, para reducirle, pero no dejaba de apuntarme y tuve que recoger el dinero para meterlo en la bolsa".

Los dos ladrones huyeron en un vehículo que tenían estacionado en las inmediaciones. "Se fueron corriendo, imagino que tendrían un coche aparcado a dos o tres calles porque nadie ha visto nada". Este estanquero ya ha denunciado el robo de los 1.900 euros ante la Guardia Civil y se ha abierto una investigación. "Parece que podrían ser los mismos que han robado otros negocios ese mismo día". En concreto, en San Pedro del Pinatar y en las diputaciones cartageneras de La Palma y Pozo Estrecho.

También roban a su padre

"Mi mujer escuchó los gritos, se asomó al balcón y los vio huir: ella todavía está nerviosa y con el miedo metido en el cuerpo". Tanto es así que Joaquín avanza que instalará en su estanco un cristal blindado y una puerta de seguridad para abrirla desde el mostrador. "Es la única forma de controlar quién entra y evitar otro robo", admite.

El padre de Joaquín es hostelero de profesión y está indignado con lo sucedido: "Mi hijo se ha llevado un buen susto, iban como locos, le pusieron una pistola en la cabeza y hay un cuartel con Policía Local y Guardia Civil, a solo siete kilómetros de Balsapintada, pero por aquí no vienen las patrullas porque la que se presentó en el estanco a tomar nota del atraco se había desplazado desde La Manga".

Joaquín Conesa -padre- lleva más de dos décadas gestionando la cantina de la casa de la cultura de Balsapintada y denuncia que al igual que su hijo ya sabe lo que es sufrir a los ladrones: "El año pasado me robaron tres veces toda la recaudación de las máquinas tragaperras, unos 6.000 euros cada vez que entraban y me reventaban las máquinas, parece que aquí estamos trabajando para los ladrones".