Paula Vázquez va a multiplicar su presencia en televisión esta semana. Hoy lunes la veremos en una nueva entrega de Bake Off: famosos al horno, y el martes, jueves y sábado estará al frente de las galas del Benidorm Fest, acompañada, en este caso, de Inés Hernand y Ruth Lorenzo.
Y, además, Paula visitaba este domingo el programa Al cielo con ella, que presenta Henar Álvarez en RTVE Play para hablar de su situación profesional y hablar de algunos de los entresijos de su carrera. Entre otros puntos, por qué hay cierto tipo de preguntas que se niega a hacer a los concursantes de los programas que conduce.
“Nunca he querido hacer corazón, me niego a hacerlo porque me parece que es lo más machista que hay”, exponía la gallega. Así, detallaba cómo nunca ha visto “una revista donde en la portada haya un tío, y si lo hay es porque es el hijo de una famosa o el marido de una mujer conocida”. “Me niego a juzgar la vida de una mujer, pero antes era muy normal”, aseguraba.
En ese sentido, Paula Vázquez recordó el caso de Ángeles Martín, quien fue presentadora de éxito en la televisión de los años 90. Ángeles también es actriz, y era muy frecuente sus apariciones en la pequeña pantalla, pero “salió en una portada haciendo topless y nunca jamás la volvieron a contratar en televisión. Algo muy parecido a lo que le ocurrió a Sonia Martínez”, lamentaba.
Paula entonces contó que tiene en todos sus contratos una “cláusula de objeción de conciencia” en la que dice “que no hablo de la vida privada de ninguno de mis concursantes. Así sea una persona que viva de las revistas. Me da igual”.
Para Paula, la vida personal de las personas que participan en los concursos que ella presenta no es algo interesante. “Me interesa lo generosa que es por darnos sus derechos de imagen mientras está en el programa, y solo hablo del programa”, revelaba. En ocasiones se ha encontrado con situaciones en la que le invitan a preguntar “oye, pero pregúntale si su marido cocina”. “Y es como mira, pregúntalo tú. Así que sí, tengo objeción de conciencia”, sentenciaba.
La cláusula de objeción de conciencia la descubrió gracias a una compañera que no editaba toros. “En realidad no pido cosas que serían más obvias como un camerino. Yo pido mi cláusula de objeción de conciencia. Yo sí creo en el entretenimiento”, finalizaba.