El 17 de mayo de 2024, solo un día después de que Óscar Díaz ganase el bote (y Moisés Laguardia tuviese que abandonar el programa según las reglas del concurso), llegaba a Pasapalabra un joven llamado Manu Pascual. Sus conocimientos y el control de sus nervios le permitió ir ganando de tarde en tarde, y cuando la suerte no estaba de su lado, se enfrentaba con éxito a la silla azul.
Tuvo una primera gran rival, Vicky del Cerro. Y en agosto, por sorpresa, Manu se encontró como adversario a todo un gigante de los concursos. El programa daba una nueva oportunidad a Nacho Mangut, quien fuese rival de Pablo Díaz, cuatro años después. Llegó con fuerza y se midió con Manu hasta en 59 tardes, cuando cayó eliminado en la mencionada prueba inicial de la silla azul a inicios de noviembre.
Tras Nacho, llegaron otros concursantes como Alberto, Ángel o Natalia. Hasta que le tocó el turno a Rosa y se hizo con la silla azul. Eso sucedió en ese mismo mes de noviembre, y lo que pocos podían imaginar es que esta profesora de inglés procedente de La Coruña se convertiría en un contrincante durísimo, que va camino de superar el número de duelos a los que se enfrentó Nacho Mangut.
Con la entrega de este jueves, Manu Pascual ya lleva 183 participaciones, a lo largo de las cuales ha superado los 110.000 euros de premio. Y Rosa ya ha cumplido las 53 emisiones, con algo menos de dinero, rondando los 23.000 euros. El sueño de ambos es, obviamente, resolver el rosco final y hacerse con el bote, que ya acaricia los 1,2 millones de euros.
La competición entre ellos es muy sana y divertida, y mantienen a los espectadores enganchados con sus empates, con esas ocasiones en las que se arriesgan (y no siempre aciertan), y con cómo no se achantan cuando resultan el perdedor de la tarde y al día siguiente tienen que jugar de nuevo por la silla azul.
La audiencia está enganchada a esta nueva batalla, tal como lo demuestran los datos. En noviembre, Pasapalabra tenía un 16,8 de cuota de pantalla con 1.763.000 espectadores. En diciembre la cuota se elevó hasta el 17,1%, pero en enero ya se disparó aún más si cabe.
Así, el concurso reivindica su lugar en la llamada “milla de oro” de Antena 3 (de la que forma parte junto a Antena 3 Noticias 2 y El Hormiguero) con un gran 18,2% de cuota de pantalla y una media de 1,9 millones. Además, el programa consiguió en enero una media superior al de La Revuelta, que firmaba su peor mes (14,6% y 1.783.000) desde que aterrizase en La 1 el pasado mes de septiembre.
Manu y Rosa en 'Pasapalabra'.
Queda, pues, confirmado que Pasapalabra ha logrado otra de esas parejas icónicas del programa, de las que hacen vibrar al que está al otro lado de la televisión, como antaño lo fueron Rafa Castaño y Orestes Barbero, Pablo Díaz y Nacho Mangut u Óscar y Moisés.
Así es Manu Pascual
Manu es madrileño, de Collado Villalba. Es licenciado en Psicología y en la actualidad cursa un máster de Terapia Psicoanalítica. A su llegada, afirmaba que con el bote ayudaría a su familia, y que como le encanta estudiar, “entonces emplearía parte en seguir estudiando”.
De su lado más personal, Manu ha revelado que es aficionado al coleccionismo de mapas, “de sitios a los que voy yendo”.
A diferencia de otros grandes concursantes del programa, como Rafa Castaño, Orestes Barbero o Javier Dávila, Pasapalabra es su primer concurso en televisión. De hecho, ya ha conseguido superar en número de tardes a Óscar Díaz (ganó el bote en la número 159) y se acerca a Rafa, que permaneció 197 días hasta alzarse con la victoria. Le queda lejos, eso sí, el récord de Orestes, que estuvo 360 programas antes de caer eliminado.
De momento está en la cuerda floja su continuidad, pues arranca este jueves jugándose la silla azul.
Quién es Rosa Rodríguez
Rosa es una profesora de inglés procedente de La Coruña, que ha tenido que dejar aparcada su profesión para poder dedicarse de lleno al concurso. “Es una oportunidad que tienes en la vida, entonces quiero sentir que he dado el máximo”, ha asegurado al respecto.
De su lado más personal, Rosa apunta que tiene mucha mano elaborando dulces y pasteles, e inicialmente aseguraba no tener claro en qué se gastaría el dinero del bote. Así, valoraba ayudar a sus padres, que vinieron a España desde Argentina cuando ella era pequeña, y seguir dedicándose a lo que le gusta, pero con más tranquilidad. Pero eso fue hace ya unos meses, cuando la cifra iba por debajo de los 900.000 euros.
De la historia del programa se define admiradora de Sofía Álvarez de Eulate, ganadora del bote, porque “hay pocas mujeres” en el concurso. Sin embargo, por su forma de enfrentarse al rosco, a veces muy arriesgada, admite sentirse “un poquito Orestes”, en referencia a Orestes Barbero.