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Cuando Ni que fuéramos Shhh comenzó su andadura el pasado mayo, el programa recibió a profesionales de la televisión que, en el pasado, formaron parte del equipo de Sálvame. Y entre ellos se encontraba César Toral, conocido por todos como Escaleto.

César empezó como encargado de los contenidos de las redes sociales, con una parte muy activa en el programa. Animaba a los espectadores a suscribirse en pago a Twitch, y dinamizaba las pausas entrevistando a los colaboradores. Sin embargo, tras la llegada de Javier de Hoyos, el peso de Escaleto fue bajando, hasta que dejó el programa tras anunciar que se iba de vacaciones.

Desde entonces su paradero fue un enigma. “Escaleto ha tenido un contratiempo y está en casa como vosotros”, se llegó a decir en un momento dado. Había teorías que apuntaban a que había sido despedido. Pero nada de esto era lo que sucedió. Este jueves, Escaleto ha reaparecido en Ni que fuéramos Shhh para dar una entrevista muy personal, y ha puesto el nombre a lo que ha provocado su salida: un cáncer.

Tras bromear sobre un presunto secuestro, César comenzó su relato. “Lo que ha pasado es algo mucho más simple, más llano, que le pasa a mucha gente. Es algo que tiene seis letras, que es cáncer”. Un cáncer del que puede “decir que estoy, de momento, recuperado, o sea que está guay”. Tras guardar silencio, emocionado, durante unos segundos, Escaleto bromeó con tener miedo en que fuese el minuto de plomo o menos visto de la entrega.

Todo ocurrió al poco de que empezase Ni que fuéramos Shhh. Un día se estaba duchando y se notó un testículo hinchado. En ese momento no le dio importancia, pero la inflamación no bajó en los días venideros y acabó yendo al médico. “Sinceramente, con mi edad y tal no pensaba que fuera a ser cáncer. Te pueden pasar mil cosas, pero en ningún momento se me pasó por la cabeza”, reconocía el colaborador.

Tras una ecografía recibió las pruebas una tarde, mientras estaba trabajando en Ni que fuéramos Shhh, justo el día que se hacía un desfile en la Pride Fashion. Fue a urgencias a que le interpresaten el resultado, y le confirmaron que tenía cáncer de testículo.

Como el cáncer estaba localizado tuvo que ser operado y enfrentarse a seis sesiones de quimio. Aseguró que, en su caso, no fueron “quimios bestiales”, pero que tuvo días cansados, de no dormir, o con el estómago revuelto. “Más allá de eso me lo he tomado con mucha calma, qué voy a hacer. Y os he visto mucho por la tele”, le añadió a María Patiño.

Poco después, César se fue reencontrando con compañeros como Kiko Matamoros, que fue de los primeros en saber de su enfermerdad, Belén Esteban, que le llamó llorando, y Chelo García-Cortés, que le pidió disculpas por no haberle puesto en contacto con él.