Pasapalabra se ha trasladado este martes a Venecia en espíritu. Y es que el concurso que presenta Roberto Leal ha celebrado de una manera muy particular los carnavales, haciendo que el presentador y los invitados se disfrazasen con temática italiana.
Roberto, que impostaba un cómico acento italiano (que a veces se le iba), explicó su disfraz nada más arrancar la entrega. Llevaba una camisa de franjas azules y blancas, y un gorro de paja con una cinta roja, y también un pañuelo rojo en el cuello. “Soy un gondolero tieso, el presupuesto del programa se lo han llevado los invitados”, protestaba.
“Voy de gondolero, podía ser también de los sanfermines de Torino. No se sabe muy bien de qué voy. Iré mejorando a lo largo del programa”, prometía, ante de dar paso a los “invitati”. Su queja tenía fundamento: los disfraces de los invitados tenían mucha más solera que el que habían asignado al presentador.
“Eduardo Navarrete, el duque de Bennetton”, presentaba Roberto al diseñador que conocimos por Maestros de la costura. “Feliz para que me llamen para hacer cosas serias, cosas que trascienden, como venir así”, deslizaba el andaluz, en referencia a su atuendo, un traje de época con un gran escote que mostraba su torso velludo.
Luego le tocó el turno a Almudena Cid, que acudía disfrazada de Arlequín. Llevaba en la cabeza un gran gorro, que provocaba que la exdeportista no escuchase bien. “Os voy a pedir que levantéis la voz, porque no os oigo. Tengo aquí unos cascos que para oíros tengo que sacar la oreja”, se quejaba la invitada.
Tanto Eduardo Navarrete como Almudena Cid tenían que ayudar a Manu Pascual, quien no iba disfrazado. Por eso, para Eduardo le faltaba “una chorrerilla, un poquito de pluma” en su atuendo. Al madrileño le parecía “increíble” el carnaval del concurso. “El empate merece la pena por estar aquí y veros”, aseguraba, en referencia al día anterior, que firmó tablas con Rosa.
Luego llegó el turno de los invitados que ayudarían a Rosa. Y así, a la actriz Cristina Alcázar la presentaron como “la marquesa del Adriático”, pues iba luciendo peluca de época, un gran traje de terciopelo verde y una máscara. “¿Me das una vuelta por la góndola, cariño?”, le preguntó a Roberto Leal, algo a lo que el andaluz accedió pero señalándole que costaría 15 euros el viaje de 10 minutos.
Por último presentaron a Rafa Maza, que iba disfrazado de “doctor veneciano”, con una máscara de las que se usaban por la peste. “Hoy vengo de José Luis Moreno. Toma, Moreno”, bromeó, usando la máscara con pico como si fuese el pájaro Rockefeller del popular ventrílocuo.