Y la tarde fue muy pobre de espectadores. Ruina. Es cierto que el coso mojadense es enorme, pero no fueron ni 600 paisanos. Y eso que se anunciaba un vallisoletano…

Y por otro lado cierto desbarajuste en lo accesorio (banderillas, alguacilillo, chiqueros, etc.). Pero lo cierto es que resultó sumamente interesante la corrida que Toros Taru presentó en la última feria taurina de la provincia. Impecable presentación y de juego variado los toros extremeños de Torregrande.

Un cierre de temporada que tuvo como protagonista al diestro de las Delicias José Miguel Pérez “Joselillo”. Disposición, variedad, oficio y buenas artes en el manejo de las telas toreras. Sobre todo con el que hizo cuarto.

Un precioso toro de hechuras. Bajito, -un zapatito- con nobleza a raudales y con ritmo en las embestidas, aunque no se tenía en pie. Por ello Joselillo no lo pudo someter por bajo para darle más emoción a la faena que le hizo por ambos pitones, aunque si la tuvo con los circulares finales en toreo de cercanías, con desplante incluido.

Mató de estoconazo arriba, recibiendo un fuerte golpe. Pasó momentos de apuros. El público le pidió las orejas con fuerza y el palco las concedió. El toro fue aplaudido en el arrastre. Destacar dos puyazos de los hermanos Agudo (Rafa y Juanan).

Otro apéndice le concedieron en su primero. Un toro gachito, al que le faltó carbón, y al que Joselillo le enseñó a embestir directamente por el pitón zurdo. Por el derecho no tuvo ni un pase, y el diestro pucelano recibió, además, dos achuchones en su intento. Fulminante la estocada.

Javier Herrero sorteó un toro astifino, el segundo de la tarde, al que le sobró nobleza y le faltó gas. El torero de Cuéllar estuvo variado, elegante y derrochó torería y valor. Pero no pudo rematarlo a gusto con lo accesorio ante la falta de pujanza del Torregrande. Mató de pinchazo hondo y saludó una ovación tras leve petición. Sonó un aviso.

Con el precioso quinto, un salinero bajito que tuvo movilidad, Herrero hizo una faena interesante, pero se atascó con los aceros. Saludó desde el tercio, y al toro le aplaudieron cuando se lo llevaban las mulillas.

El Adoureño salió a por todas en el toro que cerraba festejo. Un cuatreño negro y encastado al que recibió con largas cambiadas siendo muy jaleado por el graderío. Variado con la franela en faena bulliciosa de cara a la galería. Se eternizó con los aceros hasta sonar dos avisos. Labor silenciada.

Con el castaño y bastote tercero, un animal flojísimo que se defendía y embestía con la cara alta, nada pudo hacer el diestro galo, aunque lo intentó. Cosechó silencio tras tener que utilizar el descabello.

En el capítulo de incidencias destacar la lesión sufrida por el subalterno de Tiedra, Jesús Herrero “Herrerito”, quién a la salida de un par de banderillas cayó en la cara del toro, propinándole un pitonazo en el costado. Fue llevado a la enfermería por las asistencias, y posteriormente trasladado al Hospital Clínico de Valladolid para un reconocimiento más intenso.

En el callejón se encontraba el doctor Rabadán acompañado de nuestro compañero Manolo Illana. Y en el tendido pudimos saludar al empresario y ganadero Simón Caminero, acompañado de su esposa María Jesús. Ambos gestionaron durante muchos años el coso antiguo y el actual.

GALERÍA DE FOTOS: NATALIA CALVO