Montaje de los físicos José María Martín y Jorge Mira.

Montaje de los físicos José María Martín y Jorge Mira.

Salud

El estudio español que defienden el cambio de hora: "Sirve para sincronizar la actividad humana"

"La vida social se reorganiza porque la duración del día en verano permite hacer rutinas matinales a horas que no son bienvenidas durante el invierno".

Más información: Estos son los sencillos consejos de los expertos para que el cambio de hora no altere tu sueño

J.A. Gómez
Publicada

¿Cuál es la mejor hora para arrancar la jornada en función de la variación de la hora del amanecer por encima de 30 grados de latitud? Los profesores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y la Universidad de Sevilla (US), Jorge Mira Pérez y José María Martín Olalla, han analizado este problema en un estudio que publica la revista Royal Society Open Science (RSOS). Los investigadores han analizado los fundamentos fisiológicos y sociales de la práctica del cambio estacional de la hora, así como su impacto en la salud.

El estudio se basa en las ciudades de Bogotá y Nueva York, situadas sobre el mismo meridiano pero a diferente latitud, para señalar que en invierno el amanecer se retrasa 1h30m en la segunda ciudad. "Esto retrasa la vida en Nueva York durante el invierno, pero en primavera el retraso ha desaparecido y la actividad puede iniciarse antes. El cambio de hora de primavera facilita esa adaptación", señala Mira.

El estudio también recoge diversos ejemplos de sociedades con actividad retrasada en invierno y adelantada en verano, en línea con el papel sincronizador de la luz matinal para nuestro organismo. "Las sociedades modernas tienen varios mecanismos de sincronización. Por ejemplo, el empleo de una hora estándar en una región amplia, o el empleo de horarios preestablecidos. El cambio de hora es otro mecanismo sincronizador, que adapta la actividad humana a la estación correspondiente", señala Martín-Olalla.

Los autores señalan que los estudios sobre el impacto del cambio de hora en la salud no han analizado epidemiológicamente el problema. "Un estudio muy completo en Estados Unidos reporta un 5% de aumento en accidentes de tráfico en la semana posterior al cambio de primavera, pero soslaya que de un año a otro los accidentes de tráfico semanales fluctúan un 15%. El cambio de hora tiene un impacto, pero es muy débil en comparación con los otros factores que influyen en el problema”, señala Mira.

Martín-Olalla y Mira defienden que el cambio de hora no es un salto de zona horaria, ni hace que la población viva ajustada al sol de otro lugar. “En cierta forma es al revés, el cambio de hora alinea el inicio de la actividad con el amanecer”, señala Mira. “En 1810 las Cortes de Cádiz ya hacían este tipo de adaptación estacional y no había husos horarios. Simplemente la vida social se reorganiza porque la duración del día en verano permite hacer rutinas matinales a horas que no son bienvenidas durante el invierno”, resalta Martín-Olalla.

Mira y Martín-Olalla critican con dureza los estudios que reportan efectos a largo plazo en el cambio estacional de la hora y que lo asocian con incremento del riesgo de cáncer, pérdida de sueño, obesidad... "Se estudia lo que ocurre, por ejemplo, en Nueva York y en Detroit, en los extremos de la zona horaria de la Costa Este de Estados Unidos, pero la diferencia horaria entre una y otra es siempre la misma a lo largo del año. Por tanto, no se puede inferir que los efectos que reportan se asocien con el cambio de hora, que tiene naturaleza estacional".

El estudio termina analizando por qué el cambio de hora triunfó en el siglo XX y qué dificultades enfrentan ahora las asociaciones médicas cuando pretenden adoptar la hora de invierno permanente. Señalan que el efecto principal de la medida fue el aumento de las horas de luz durante el segmento de ocio en primavera y verano. "La gente aceptó ir a trabajar antes en primavera y verano si con ello salía antes, y podía disfrutar más la tarde paseando, yendo al parque o la playa", señala Mira.

Por contra la eliminación del cambio de hora se enfrenta un dilema: adelantar la hora de entrada al trabajo cuando más se retrasa el amanecer o retrasar la hora de entrada al trabajo cuando más se adelanta el amanecer. “Las dos opciones van contra la fisiología humana,” señala Martín-Olalla. "Han abierto una caja de Pandora, han exacerbado las críticas a una práctica natural que funciona razonablemente bien y ahora temen que el remedio sea peor que la enfermedad", zanja Mira.