La patata es una de las hortalizas que más se consumen en España. En zonas como Galicia están presentes en la mesa prácticamente a diario bien formando parte de recetas como el caldo gallego, o como guarnición como los cachelos que suelen servirse con el pulpo á feira

Pero parece mentira que la mayoría de las veces nos limitamos a cocinar las patatas fritas o cocidas cuando se trata de uno de los ingredientes más versátiles que nos ofrece la naturaleza. Con la patata como protagonista podemos elaborar un sinfín de recetas muy resultonas y económicas.

Y una de esas recetas son estas patatas gratinadas con queso inspirada en las recetas francesas del gratin dauphinois y el gratin savoyard. El gratín dauphinois -en español gratén delfinés- es típico de la región del Delfinado en los Alpes franceses y se elabora con nata, el gratin savoyard -gratén saboyano- que se prepara en la región vecina de Saboya lleva caldo de ternera en vez de nata, se le añade cebolla en láminas finas y se cubre con lascas de algún queso francés.

Aunque es más famoso el primero, ambos son recetas muy socorridas y de escasa dificultad a la hora de prepararlas que, además suelen gustar a todo el mundo y permiten ser fusionadas haciendo distintas combinaciones de una y otra.

Cómo hacer patatas gratinadas con queso

Mizina iStockPhoto

Ingredientes

  • Patatas monalisa o kennebec, 800 g
  • Queso rallado Emmental o Gruyere, 100 g
  • Nata, 200 ml
  • Mantequilla, 50 g
  • Huevo, 1
  • Ajo, 1 diente
  • Sal
  • Pimienta
  • Perejil fresco picado, 1 cucharada (opcional)
  • Nuez moscada (opcional)

Paso 1

Pelar las patatas y cortarlas en rodajas finas.

Paso 2

Precalentar el horno a 250 ºC durante 10 minutos.

Paso 3

Engrasar la fuente de horno con una pequeña cantidad de mantequilla.

Paso 4

Mezclar la nata con el huevo y añadimos sal y pimienta al gusto, y si la vamos a usar, la nuez moscada.

Paso 5

Alternar capas de patata y de la mezcla de nata empezando por una capa de patatas y terminando con una de la mezcla.

Paso 6

Repartir la mantequilla restante en trocitos sobre la última capa.

Paso 7

Repartir el queso rallado, bajar la temperatura del horno a 180 ºC y hornear entre 35 y 45 minutos hasta que las patatas estén tiernas.

Paso 8

Espolvorear con perejil fresco picado y servir.

Paso 1

Precalentamos el horno a 250 ºC durante 10 minutos.

Paso 2

Mientras se va calentando el horno, pelamos las patatas y las cortamos en rodajas finas de unos 3 mm de grosor. Como nos interesa conservar el almidón que ayudará a ligar el plato durante la cocción, para esta receta las patatas no las lavaremos después de peladas ni las secaremos.

Paso 3

Engrasamos una fuente de horno con una pequeña cantidad de mantequilla.

Paso 4

Mezclamos la nata con el huevo y el diente de ajo prensado y añadimos sal y pimienta al gusto, y si la vamos a usar, la nuez moscada. Mezclamos bien y reservamos.

Paso 5

En la fuente de horno que hemos engrasado vamos alternando capas de patata y de la mezcla de nata empezando por una capa de patatas y terminando con una de la mezcla.

Paso 6

Repartimos la mantequilla restante en trocitos sobre la última capa.

Paso 7

Repartimos el queso rallado por encima, bajamos la temperatura del horno a 180 ºC y horneamos entre 35 y 45 minutos hasta que las patatas estén tiernas. El tiempo total dependerá de la variedad de patata empleada y del grosor que tengan las láminas.

Paso 8

Para servir podemos dar un toque de color espolvoreando un poco de perejil fresco picado y cualquier otra hierba aromática que nos guste, como puede ser el cebollino u orégano.

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