La Ancha Zorrilla

La Ancha Zorrilla

Vinos El vino favorito de

El vino “para la vida” de Sara Pérez que conquista el patio secreto de La Ancha

La sumiller Alba Mozo elige su botella fetiche para la nueva temporada al aire libre en La Ancha de Zorrilla: un vino disfrutón para acompañar los clásicos de la casa en su renovado oasis madrileño.

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La Ancha de Zorrilla inaugura la primavera y el buen tiempo reivindicando su patio como un pequeño oasis clásico en pleno centro de Madrid y poniendo el foco en un vino que encaja a la perfección con ese espíritu.

Escondido junto al Congreso de los Diputados, el patio se ha ido transformando en un refugio vegetal rodeado de muros cubiertos de verde, fresco e íntimo, que invita a alargar la sobremesa y a bajar una marcha en la ciudad que nunca se detiene.

La Ancha lleva más de cien años formando parte de la historia gastronómica madrileña, desde que Benigno Redruello abriera en 1919 La Estrecha, antecedente directo de la casa actual.

La Ancha, Escalope Armando

La Ancha, Escalope Armando

Hoy son Nino y Santi Redruello, junto con Ekaitz Almandoz, quienes capitanean un grupo que ha sabido actualizar la figura de la casa de comidas sin renunciar a los pilares de siempre: producto, recetario tradicional y cuidado obsesivo por la sala.

En Zorrilla, esa vocación se traduce en una carta que mezcla memoria y temporada: croquetas de jamón, ensalada de colas de cangrejo, menestra, lentejas, escalope Armando, tortillas guisadas… junto a platos que miran al mercado como los espárragos blancos de Navarra, la corvina con verduritas o la parpatana de atún a la plancha.

En medio de ese universo tan reconocible, la figura de Alba Mozo funciona como bisagra entre cocina y bodega. Más que una sumiller solemne, ejerce de anfitriona: escucha, traduce los gustos del comensal y habla de vino en un lenguaje emocional, cercano, que desactiva la rigidez que a veces rodea al mundo del vino.

Alba Mozo, Sumiller Familia La Ancha

Alba Mozo, Sumiller Familia La Ancha

Un vino de disfrute

El vino elegido por Mozo para armonizar la temporada estival dice mucho de su forma de entender la mesa. “Dido es un vino que bebo y automáticamente pienso en la primavera”, explica. “En esa primera comida al sol con amigos. Un poco de calor en la cara, la brisa que refresca, personas que hablan todas a la vez, el milagro pequeño de tener tiempo”.

Elaborado en Montsant por Sara Pérez en su proyecto Venus La Universal, es un tinto mediterráneo de perfil jugoso y fresco, basado en garnacha y syrah con pequeñas proporciones de otras variedades, trabajado en ecológico y con crianzas combinadas en cemento, ánfora y barrica para preservar la fruta y la tensión.

Alba lo define como un vino con “fruta, frescura, una ligereza alegre, pero también cierta profundidad”: suficiente estructura para acompañar la cocina de La Ancha, pero sin el peso ni la solemnidad de los vinos que parecen reservados para grandes ocasiones.

“Hay vinos que parecen hechos para las grandes ocasiones y otros, mucho más difíciles, que están hechos para la vida. Dido pertenece a esa segunda categoría. Y quizá por eso me gusta tanto”, resume.

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La sumiller subraya también el carácter “femenino” que percibe en este tinto: algo flexible, inteligente, acogedor, muy en línea con la personalidad de su autora.

Hija de Josep Lluís Pérez, figura clave en la revolución del Priorat, Sara Pérez se ha convertido por mérito propio en una de las enólogas más influyentes del vino español contemporáneo, defensora del cultivo ecológico y de una forma de entender el vino como relato del paisaje y no como demostración técnica.

Sus vinos, vivos y llenos de matices, han contribuido a cambiar la conversación sobre el Priorat y el Montsant.

En el patio de Zorrilla, Dido se mueve con naturalidad entre los clásicos de la casa. “Con el escalope Armando, el vino limpia la untuosidad, refresca, ordena el plato y al mismo tiempo lo vuelve más largo. Y con los dados de merluza y su salsa de chipirones aparece una armonía inesperada”, adelanta la experta.

No es difícil imaginar a Alba descorchando una botella de Dido en una noche templada de primavera, mientras el patio se llena de conversaciones cruzadas y la ciudad late al otro lado de los muros cubiertos de vegetación.

En un Madrid que vuelve una y otra vez a las casas de comidas de verdad, La Ancha de Zorrilla encuentra en el patio su escenario ideal y en Dido su vino de cabecera: un tinto accesible, “de disfrute real”, pensado para acompañar el devenir de la vida, sin solemnidad, que habla de primavera, de tiempo compartido y de esa manera tan madrileña de vivir la tradición sin quedarse quieta.