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Gianni Infantino y Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca
La nueva política de fronteras de Donald Trump pone en jaque el Mundial de fútbol y los JJOO: muchos visados en riesgo
El retorno del que fuera el 45º presidente de los EE.UU. a la Casa Blanca y los anuncios de duras medidas contras la inmigración y la gestión de las fronteras será un nuevo desafío para la organización de ambos eventos.
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Donald Trump es desde hace más de diez días el nuevo 47º presidente de Estados Unidos. El retorno trae consigo una serie de medidas migratorias, claves en todo su discurso electoral, que podrían afectar el normal desarrollo de dos de los eventos deportivos más importantes del mundo: el Mundial de Fútbol 2026 y los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles.
La rigidez en la política de visados podría poner en riesgo la participación de atletas, árbitros y aficionados, lo que generaría un impacto negativo en la economía, la competición y en la imagen del país anfitrión. Uno de los principales problemas que enfrentan los organizadores es la demora en la expedición de visados.
Actualmente, los tiempos de espera para la aprobación de visas en embajadas y consulados de EE.UU. pueden superar los 330 días en países como India, Colombia, Perú y Honduras. La situación podría empeorar con la llegada de Trump al poder, quien ha prometido endurecer los controles migratorios y reducir la entrada de extranjeros.
El Departamento de Estado, dirigido ahora por Marco Rubio, ha dejado en claro que no habrá un trato preferencial para los aficionados del fútbol, lo que contrasta con el modelo de acceso simplificado implementado en anteriores mundiales, como el de Rusia 2018 y Qatar 2022. En esos eventos, los poseedores de entradas podían ingresar con un permiso especial sin necesidad de una visa formal.
La Copa del Mundo 2026, que será coorganizada por Estados Unidos, México y Canadá, se perfila como el evento más grande en la historia del torneo, con 48 equipos y 104 partidos. Solo en territorio estadounidense se jugarán 78 encuentros en 11 ciudades, lo que podría generar un impacto económico de hasta 3.750 millones de dólares.
Por ejemplo, Los Ángeles acogerá ocho partidos del Mundial y albergará las olimpiadas en 2028, lo que se estima traerá unos 180.000 visitantes con una derrama económica cercana a los 600 millones de dólares. Sin embargo, las restricciones migratorias podrían impedir que miles de aficionados viajen a EE.UU., disminuyendo los ingresos esperados por turismo, hospedaje y consumo.
Un reto para los 'protagonistas'
Los jugadores, entrenadores y directivos también podrían verse afectados por la política de Trump. En su primer mandato, el republicano implementó un veto migratorio a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana: Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Sibria y Yemen.
Si una medida similar se reinstaura, podría impedir la participación de selecciones nacionales clasificadas para el Mundial y delegaciones olímpicas.
FIFA y el Comité Olímpico Internacional (COI) han mostrado preocupación por la posibilidad de que las nuevas restricciones afecten la esencia de estos eventos, que se basan en la inclusión y la igualdad.
La Carta Olímpica, por ejemplo, establece en su principio número seis que la discriminación por razones de nacionalidad es incompatible con los valores del olimpismo. Cualquier restricción podría ser considerada una violación a estos principios.
La posición de Trump
Durante su campaña electoral, Trump reiteró su postura en favor de una inmigración basada en méritos y ha prometido deportaciones masivas. Además, ha insinuado la posibilidad de restringir la entrada de ciudadanos de ciertos países a los que ha catalogado como "poco deseables".
Tales declaraciones han generado preocupación en los organizadores del Mundial y los JJOO, quienes temen que una política migratoria restrictiva afecte la planeación de ambos eventos.
A pesar de que Trump firmó en 2018 una carta en la que garantizaba que todos los atletas y aficionados podrían ingresar a EE.UU. sin discriminación, la realidad política ha cambiado.
Las tensiones comerciales con México y Canadá, los conflictos con gobiernos latinoamericanos y las nuevas leyes migratorias impulsadas por el Congreso podrían poner en peligro estos compromisos. Los organizadores del Mundial y los Juegos Olímpicos han presionado a la administración de Trump para agilizar los procesos de visado.
Se han planteado soluciones como la creación de un programa especial de visas para los asistentes a los eventos o la posibilidad de implementar un sistema similar al Fan ID utilizado en Rusia 2018.
Sin embargo, el Departamento de Estado ha reiterado que no habrá concesiones especiales y que cada solicitud de visa será tratada bajo los mismos criterios de seguridad.
Por otro lado, algunos congresistas han propuesto aumentar los fondos para la contratación de más personal en embajadas y consulados con el fin de reducir los tiempos de espera. Sin embargo, estas medidas dependen del apoyo del gobierno federal, que hasta ahora no ha mostrado una intención clara de priorizar este asunto.
El endurecimiento de la política migratoria bajo el nuevo mandato de Donald Trump podría convertirse en un obstáculo significativo para la organización del Mundial de Fútbol 2026 y los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles.
Las restricciones en la expedición de visas, los vetos a ciertos países y las demoras en los procesos migratorios podrían afectar la llegada de aficionados, deportistas y funcionarios.