El primer día de test de pretemporada en la Fórmula 1 ha vivido una de las situaciones más surrealistas que se recuerdan. En el circuito de Sakhir, en Baréin, un corte de luz hizo saltar por los aires la sesión de tarde de la jornada y llevó a todo el paddock hacia el caos absoluto.
Desde la luz en los boxes —donde se perdían muchas de las pantallas de control— hasta los focos en la pista, toda la luz desapareció. A algunos pilotos, como el caso de Carlos Sainz en su estreno con Williams, esta situación les pilló rodando en el circuito. En el caso del piloto español, en concreto, a su paso por la curva 9.
Salió obligada la bandera roja, seguida de la detención de la sesión durante una hora y seis minutos, y dejó imágenes nunca antes vistas en la Fórmula 1. Por ejemplo, los mecánicos de Ferrari y Red Bull tuvieron que apañárselas con linternas de los móviles para no dejar de trabajar en los coches de Charles Leclerc y Max Verstappen, respectivamente.
Esta situación, a pesar de que la sesión mañanera marchó sin problemas, trastocó los planes de los equipos. Antes había transcurrido la mitad del entrenamiento, restando de reloj una hora y 55 minutos. Para colmo, la bandera verde no tardó en salir, lo que generó aún más indignación en el paddock, aunque se acabaría añadiendo una hora extra a la práctica.
Poco podían hacer los pilotos en una situación así. "¿Quién ha apagado las luces?", bromeaba en un tuit Oscar Piastri (McLaren). A Isack Hadjar, de Racing Bulls, se le vio hasta echar una cabezada en su monoplaza para intentar que la espera se le hiciera más rápida.
La explicación del circuito tampoco arregló demasiado: "Aproximadamente a las 5 pm de hoy, un corte de energía causado por una falla en una subestación externa provocó que la sesión de la tarde en la pista se detuviera. Desde entonces, se restableció el suministro eléctrico y se reanudó la sesión de la tarde. Agradecemos la paciencia de todos", decía la breve nota.
La faena estaba hecha, puesto que los datos ya recogidos en la tarde de este miércoles podían fallar. Trabajo casi tirado a la basura, cuando precisamente estos test de pretemporada son cruciales para sacar conclusiones sobre el rendimiento de los nuevos coches y ver qué ajustes se pueden hacer antes de arrancar el curso en Australia (14-16 de marzo).
A las 18.10 horas se volvieron a encender los semáforos, cuando en teoría quedaban 48 minutos de sesión. La hora adicional que dio la organización alivió en el enfado de los equipos. Inexplicable lo vivido en Sakhir. Lo nunca visto.