Sandor Martín (Barcelona, 1993) puede tener la cabeza bien arriba. El púgil de Nou Barris no logró alzarse con la victoria en su oportunidad por el título mundial del peso superligero contra el dominicano Alberto Puello, pero dio una gran pelea que una vez más llena de orgullo al boxeo español.
El representante español acabó derrotado con polémica en el Barclays Center, en Brooklyn, a los puntos, en una pelea que salió a ganar desde el principio ante un rival, 'La Avispa', de mayor altura y envergadura y tras más de un año de inactividad —442 días— desde su último desafío en un cuadrilátero.
Por decisión dividida (115-113; 113-115; 116-112), dos de los jueces premiaron al campeón en su primera defensa titular frente al aspirante. Un jarro de agua fría para Sandor, el púgil del KO Verdún —el gimnasio que abrió en 1983 su padre, Rafa Martín— que soñó toda su vida por esta oportunidad y no puede, ni debe, decaer ahora.
La pelea, pactada a doce asaltos, gozó de ritmo desde el comienzo. El español llevó al dominicano a una guerra sin tiempo para el tanteo, evidenciando rápido que iba a vender cara su piel en la pelea de su vida. Más activo en el principio, Sandor casi dobló en los tres primeros los golpes aterrizados en el cuerpo del rival (18 a 10).
Pero nadie dijo que esto iba a ser fácil. "Hay que hacer un poquito más", le decía Rafa Martín a su hijo en su esquina —acompañado de Rafa Valle y Cristóbal Lorente— cuando la pelea rozaba su ecuador. Por algo era el campeón Puello, quien conquistó el cinturón hace ocho años tras ganar por decisión dividida a Gary Russell.
Tras decaer algo en el quinto y sexto asalto, Sandor trató de deshacer la igualdad en una dura contienda entre dos púgiles zurdos. En el comienzo del octavo round, el español se vio sorprendido por un par de golpes de poder del dominicano. 'La Avispa' con su jab de derecha, iba 'picando' y 'picando', aunque Sandor —que también hacía daño con sus upper al cuerpo—aguantaba a la espera de su momento.
En su esquina le pedían a Sandor que se dosificara algo más, pero el español había salido a por todas y no se iba a dejar nada sobre el ring en Nueva York. Con la tabla de puntuaciones igualadísimas para los últimos cuatro asaltos, la pelea pedía también cabeza al español, y no tanto corazón, ante un Puello más sólido llegando a la parte final de esta gran batalla pugilística.
La igualdad exigía un poco más en los dos últimos asaltos al aspirante frente al campeón, una regla no escrita en el boxeo, pero el cansancio también pasaba factura. Tampoco Puello estaba convencido de tener las cartulinas de su lado y eso obligaba al dominicano a tampoco dormirse en los laureles.
"¡Tres minutos, cojones!", gritaban en la esquina de Puello tratando de azuzarle. El último asalto fue a vida o muerte, y los púgiles lo entregaron todo. 'La Avispa' fue hacia delante, más nervioso, y ambos peleadores trataron de sacar sus últimas manos. Y así concluyó una brillante pelea, donde el resultado no estaba claro para ninguna de las esquinas, pero sin perder la esperanza. Los jueces acabaron yendo a lo fácil y mantuvieron a su campeón.
Hace dos años que Sandor Martín ascendió a aspirante oficial, y pasó por todo hasta llegar hasta tener su oportunidad —incluidos tres campeónes: Regis Prograis, David Haney y, por último, Puello—. La odisea que tuvo que soportar y el espectáculo que volvió a ofrecer sobre el ring bien deberían darle una reválida en el futuro. A sus 31 años tiene tiempo aún para cumplir el sueño de toda una vida. Los caminos del boxeo, sin embargo, son inesperados. Sandor merece otra bala más.