El Open de Australia se decide este domingo. El título será para el campeón reinante, Jannik Sinner, o para el eterno aspirante, Alexander Zverev. Dos generaciones, la del 2000 y la de los 90, que se medirán en la Rod Laver Arena de Melbourne para definir el primer Grand Slam del año.
Es el partido en el que Sinner, de 23 años, se consagrará como el absoluto dominador del circuito actual o en el que Zverev, a sus 27, se convertirá en el campeón que se le lleva exigiendo ser desde 2017. La experiencia de ambos en finales de Grand Slam es la misma —dos disputadas cada uno—, pero con resultados opuestos —dos victorias para el italiano y dos derrotas para el alemán—.
En el cara a cara, sorpresivamente, sí gana Zverev. De los seis duelos que han tenido, Sascha ha ganado cuatro —incluidos dos en los majors, en los US Open de 2021 y 2023—. Para Sinner recayó el triunfo tanto en su primer enfrentamiento (Roland Garros 2020) como en el último (Masters 1.000 Cincinnati 2024). Este precedente final, también en pista dura, dibuja el escenario para el domingo.
Sinner y Zverev se midieron por última vez hace cinco meses. La victoria fue para el tenista transalpino en un largo partido que se fue a las tres horas —a pesar de ser a tres sets— y que tuvo dos tie-breaks. La igualdad entre ambos fue evidente durante todo el partido, que acabó decidiéndose por detalles. Lo que siempre se desea para una gran final como la de este fin de semana.
Además, las estadísticas de aquel partido reflejan la posible clave para el domingo. Estará en el saque. Los finalistas de Australia destacan por su altura —Sinner mide 1,92 metros, según los datos de la ATP; y Zverev, seis centímetros más, 1,98—, lo que les convierte en dos auténticas 'bestias' en el servicio. En Cincinnati, Sascha alcanzó una velocidad máxima de 226 km/h (media de 214 en el primer saque) y Sinner llegó a los 217 km/h (199 de media). Toca afilar los cuchillos —es decir, las raquetas—.
La consagración de Sinner
Sinner registró su vigésima victoria consecutiva en el circuito, siendo la primera vez en su carrera que lo logra. No ha perdido un partido desde que cayó ante Carlos Alcaraz en la final en Pekín el año pasado y, al ganar sus primeros seis partidos aquí, ha superado su racha ganadora más larga en el Tour.
La inercia con que saltará a la pista este domingo necesita poca presentación. Sinner buscará la copa de Melbourne con la mayor racha de su carrera a la espalda, habiendo ganado sus últimos 20 partidos hasta convertirse en el indiscutible hombre a batir del ATP Tour. Con un nivel creciente en el torneo, pasando de dejarse mangas en las dos primeras rondas a volar en la fase decisiva, Jannik llega preparado para afrontar el reto.
"No me siento invencible. Sé que pongo mucho trabajo, sólo intento estar calmado y no dar nada por sentado. Tuve una pretemporada complicada pero he trabajado mucho. Todos los días sigo una rutina para mejorar", matizó el italiano tras vencer al estadounidense Ben Shelton por 7-6(2), 6-2 y 6-2.
Jannik Sinner, en el Open de Australia 2025
El italiano, que padeció calambres en el choque de semifinales, se coloca entre algodones antes de disputar uno de los partidos más importantes de su carrera. Apenas nueve jugadores lograron defender el trono australiano en la Era Abierta, un hito que puede firmar con apenas 23 años para confirmarse como líder destacado del circuito.
"He estado en esta posición de jugar una final, que es bueno. Sasha también. El domingo sólo habrá dos personas y a ver quién aguanta. Las finales son muy especiales", agregó un Sinner que afirmó no haber ningún favorito para la final de este domingo.
La redención de Zverev
Por su parte, Alexander Zverev, número dos del mundo, está decidido a romper su maldición en los Grand Slam. "Estoy listo", aseguró. Tras perder la final del US Open en 2020 y la de Roland Garros en 2024, el alemán llega con su mejor tenis y la confianza que le da haber derrotado en semifinales a Novak Djokovic (7-6 (7-5)), aunque fuera motivado por el abandono del serbio.
Alexander Zverev, en el Open de Australia 2025
"Viene siendo el mejor jugador del mundo en los últimos 12 meses, no hay dudas de eso", reconoció Zverev sobre su rival, Sinner. Sin embargo, está preparado para enfrentar el desafío, tras realizar cambios significativos en su preparación física. "Me sentí muy frustrado después del US Open. Necesitaba mejorar físicamente para competir en este nivel", explicó.
En la última edición de Roland Garros, llegó a estar en ventaja de 3-6, 6-2 y 7-5 ante Carlos Alcaraz, pero terminó perdiendo por agotamiento. Para evitar un destino similar, contrató nuevamente a Jez Green como preparador físico. "Las finales de Grand Slam son siempre difíciles. Perdí dos veces en el quinto set, y quizás ya es tiempo de tener suerte", reflexionó el alemán.
Con 27 años, Zverev está en plenitud tenística y sueña con unirse a Dominic Thiem (US Open 2020) y Daniil Medvedev (US Open 2021) como los únicos jugadores de su generación —los nacidos en los 90— en ganar un Grand Slam. Es lo que se le ha exigido siempre y tiene la oportunidad al alcance de su mano.
Este domingo, el duelo entre Sinner y Zverev será algo más que una final. Será el enfrentamiento entre un joven campeón dispuesto a consolidarse como la nueva cara del circuito y una estrella más veterana que busca redimirse de años de expectativas incumplidas. La Rod Laver Arena será testigo de quién prevalece en este choque generacional.