Vecinos con paraguas durante las últimas lluvias en Málaga.

Vecinos con paraguas durante las últimas lluvias en Málaga. EP Málaga

Andalucía

El 'milagro' del agua en Andalucía: de estudiar cómo traer agua con barcos a quitar las restricciones por sequía

La comunidad ha vivido el marzo más húmedo en décadas, pero se prepara para el próximo ciclo seco con desaladoras y embalses.

Más información: Una frontera invisible divide Andalucía: Huelva y Sevilla rebosan agua, pero Almería está en situación crítica

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En marzo del año pasado el Gobierno de Juanma Moreno estudiaba cómo importar agua potable en barcos a la comunidad. Buques llenos de líquido debían atracar en puertos de Andalucía. Los pantanos estaban bajo mínimos. No llovía.

Hoy, 12 meses después, los embalses de la comunidad sueltan agua a todo trapo. Los andaluces sacan el paraguas todos los días hace un mes. El mes de marzo ha sido el más húmedo del que hay registros.

Ese cambio radical, ese 'milagro' caído del cielo supone que el Gobierno de Juanma Moreno se haya olvidado de fletar barcos para traer agua al sur de España. De hecho, la comisión de sequía de las cuencas del Mediterráneo, reunidas este martes, acordaron "relajar de manera general las medidas de ahorro en casi todos sus sistemas de explotación, tanto para el consumo de agua de uso urbano como para riego agrícola".

¿Por qué? Gracias a "la mejora significativa en los volúmenes almacenados tras las lluvias de las últimas", explican los expertos que se reunieron para reevaluar la situación de la sequía en la comunidad.

Según datos de la misma comisión, el volumen de agua en los embalses de los sistemas de explotación de la demarcación hidrográfica de las cuencas Mediterráneas Andaluzas asciende a 597,95 hm3. ¿Eso es mucho o poco? Supone el 51,86 por ciento de la capacidad total y un 128,90 por ciento más del volumen de agua embalsada en la misma fecha del año anterior.

Sevilla vs. Almería

Aunque la situación hídrica es muy dispar en Andalucía -los embalses en Sevilla están a casi el 90%, pero los de Almería rozan el 10%-, la situación general en la cuenca mediterránea es buena. Así, Huelva tiene sus embalses al 80%; Sevilla, por encima del 90%; Córdoba, casi en el 60%; en el 55% están Cádiz y Málaga; Granada sube del 36%; y Almería sigue a la cola, con solo un 10% de agua embalsada.

Nada que ver con hace un año, cuando ninguna pasaba del 20%. Había provincias como Sevilla donde se llegaron a plantear medidas como las de la gran sequía de primeros de los 90 para paliar el problema de la falta de agua.

Ya no. Esa relajación de las restricciones gracias al giro de 180 grados en situación hídrica de Andalucía hace que los habitantes del Campo de Gibraltar puedan consumir hasta 250 litros por persona y día. Hasta ahora eran 200. En el campo también lo van a notar en esa zona. Ahí el volumen de riego se incrementa de 4 a 8 hm3, el doble.

En la Costa del Sol, hasta hace nada víctima de una pertinaz sequía, "la dotación máxima para abastecimiento se aumenta de 225 a 250 litros por habitante y día". Lo mismo ocurre en la zona del Guadalhorce, entre otros.

Agua murciana

Pero hubo un momento, hace un año, en el que la comunidad puso sobre la mesa un plan peculiar: importar agua con barcos cisterna. El líquido se iba a tomar de la desaladora de Escombreras, en Cartagena, hasta Andalucía.

La estrategia no estuvo tan lejos. De hecho, hubo incluso un acuerdo entre la Junta y el Gobierno central para que fuera este último el que pagase la llegada del agua. El compromiso del Ejecutivo de Juanma Moreno fue el de hacerse cargo del coste de adaptar los puertos para que pudieran atracar -y descargar agua- los puertos andaluces.

En este plan de barcos Andalucía no estaba sola. La Comunidad Valenciana o Cataluña también habían mostrado su interés para afrontar la sequía que atenazaba la economía y los grifos de media España hasta hace solo unos meses.

Pero, de pronto, un tren de borrascas ha descargado agua sobre Andalucía -y el resto de España- como para revertir la situación.

Pantanos llenos

Tras semanas de lluvias, los pantanos están más llenos de los que han estado en años. Y eso anima al optimismo. Pero también, insiste cada vez que puede el consejero de Medio Ambiente, Ramón Fernández-Pacheco, a la prudencia.

La máxima del titular de Medio Ambiente es que la próxima sequía -que llegará, vaticina, porque es una cuestión cíclica- coja preparada a la comunidad. Por eso insiste en que en su departamento siguen trabajando como si no hubiera llovido.

Así, Fernández-Pacheco pide que se construyan más embalses. La comunidad, asegura siempre, no tiene suficientes. Y eso es algo que puede costar muy caro cuando llegue la próxima gran sequía.