
Familia española cenando.
Ni comidas, ni cenas: esto es en lo que más dinero gastan los españoles (y no es lo que esperas)
La pérdida del poder adquisitivo nos ha llevado a adaptarnos a una nueva realidad. Así ha cambiado el consumo en los últimos 20 años.
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En las últimas dos décadas, la economía en España y en el mundo ha dado un vuelco. Los cambios han sido tantos y tan rápidos que, casi sin darnos cuenta, hemos ido ajustando nuestra manera de gastar y nuestras prioridades.
Desde hace años, el Instituto Nacional de Estadística (INE) analiza en qué gastamos el dinero los españoles, y los datos más recientes, de 2023, muestran algo curioso: hoy gastamos menos que en 2006. Según lo que explica @Ignaciopdr en un hilo de X (antes Twitter), el desembolso medio por persona ha bajado, a pesar de que la vida se ha encarecido con la inflación.
¿Cómo es posible? La clave está en cómo distribuimos nuestro presupuesto. Ahora destinamos más dinero a vivienda y salud, lo que nos obliga a recortar en otras áreas, como el transporte propio y la alimentación. Es un reflejo de cómo nos vamos adaptando a los tiempos, priorizando lo que resulta imprescindible y ajustando lo demás en función de las circunstancias.
¿En qué gastamos más?
Aunque en términos generales gastamos menos, ciertos sectores han experimentado un incremento significativo. En vivienda, salud, educación y telefonía e Internet, el gasto ha aumentado un 7,7% respecto a 2006.
Sin embargo, vamos a centrarnos en el tema de la vivienda. El gasto en este ámbito ha subido considerablemente, un 17%. Parte de este aumento se debe a que los precios de los alquileres han subido de manera notable desde 2006.
Se habla mucho sobre si somos más ricos o más pobres que antes
— Ignacio (@Ignaciopdr) February 24, 2025
El INE lleva publicando los datos casi 20 años y parece que nadie los mira, así que aquí hoy vemos:
¿Cuánto gastamos de media al año?
¿Gastamos más en ocio que antes?
¿En qué gastamos más? ¿En qué menos?
Vamos allá
Además de que los costes de los suministros básicos como el agua, la luz y el gas también han experimentado un 14% de incremento desde aquellos tiempos.
Los precios de alquiler comenzaron a subir en el año 2018 y actualmente el precio promedio de una vivienda se sitúa en los 13,8 euros por metro cuadrado, es decir, el alquiler de un piso de 80 metros cuadrados es de 1.104 euros.
Si nos vamos al año 2006, la misma vivienda de 80 metros cuadrados nos costaría 736 euros, ya que, el precio por metro cuadrado es de 9,2 euros.
Si vemos para comprar una casa, los números llegan a 2.062 euros por metro cuadrado, siguiendo el mismo esquema, comprar una casa de 80 metros serían 164.960 euros.
Las Comunidades Autónomas más caras actualmente son Madrid, Cataluña y Baleares. Hecho en el que coincidimos con la España de hace 20 años, en este sentido, al menos hay una cosa que no ha cambiado.
Además de la vivienda, hay otros gastos como la telefonía e Internet, salud y educación que han incrementado considerablemente. Algunos motivos son los grandes avances tecnológicos de los últimos años, el envejecimiento de la población y el encarecimiento de la educación.
¿En qué gastamos menos?
Para compensar estos aumentos, los españoles han reducido sus gastos en alimentación, transporte, viajes, restauración, ropa, muebles, seguros, transporte público, alcohol y tabaco. Es decir, han recortado en aquellos bienes y servicios que no consideran esenciales.
El gasto en alimentación ha caído en gran parte debido a la sustitución de productos más caros por opciones más económicas. Por ejemplo, el consumo de carne de vacuno ha disminuido, mientras que el de aves, como el pollo o el pavo, ha aumentado debido a su menor precio.
El consumo de alcohol y tabaco también ha disminuido, concretamente un 47,7%. También hemos dejado de comprar ropa, muebles e incluso salir a restaurantes. Con estos datos, podemos ver claramente una transofrmación en los hábitos de consumo de los españoles.
Esta reestructuración no obedece a una simple preferencia personal, sino a la necesidad de ajustarse a una realidad económica cada vez más exigente. El encarecimiento de los bienes esenciales ha obligado a muchas familias a reducir gastos en sectores que, aunque no vitales, son importantes para la calidad de vida.