La especulación en torno a cuáles serán los próximos movimientos del Banco Central Europeo (BCE) está sobredimensionada para las grandes casas de análisis. Coinciden en que la clave para vaticinar el guion a seguir por la institución monetaria no se encuentra en el discurso de Draghi, sino en los resultados corporativos cuya publicación semestral acaba de arrancar.

El equipo de analistas de Renta 4 lo tiene claro y sentencia que son los resultados del segundo trimestre los que ¿tienen la palabra¿ sobre lo que está por venir en la Eurozona. Sus previsiones contemplan que más allá del errático discurso seguido por Mario Draghi en sus últimas intervenciones, el BCE que preside no anunciará formalmente el comienzo de la retirada de estímulos hasta septiembre con efectos ya para el comienzo del próximo año y siempre y cuando las cuentas corporativas trimestrales mostrasen fortaleza suficiente como para comenzar el repliegue de las medidas de apoyo.

Los expertos del banco de inversión suizo Julius Baer se decantan por el mismo tono a la hora de afirmar sin rodeos que ¿la especulación del mercado en torno a la retirada del programa de estímulos del BCE se ha vuelto extrema¿. En un informe publicado este martes se explica que el equipo de Draghi ¿no tiene ninguna prisa¿ en anunciar el fin de su programa de compras, y ¿mucho menos¿ en subir tasas incluso ¿a pesar del continuo flujo de noticias positivas¿. ¿La reacción del mercado parece llanamente exagerada¿, sentencian desde la entidad helvética, que no ve probable un incremento en los tipos oficiales de la Zona Euro hasta al menos junio de 2018.

Sus vecinos franceses de Lazard Frères Gestion consideran que Draghi ¿ajustará un poco las expectativas del mercado¿ moderando su tono en la rueda de prensa de este jueves. Además, coincide con el grueso de las grandes casas de inversión en que ¿la Fed ha marcado la hoja de ruta que seguirá el BCE para el endurecimiento de su política¿. Esto supone un rosario de declaraciones poco claras para tomar el pulso del mercado, el fin del programa de compras, varias subidas de tipos y, ya por último, la reducción del balance adquirido durante la vigencia de los respectivos QE.

El mes de septiembre también es señalado como clave por los analistas de Deutsche Bank, que consideran que no será hasta entonces cuando el BCE adquiera un tono determinado al principio del fin de sus estímulos. En este momento, Draghi y su equipo ya contarán con las cuentas de las grandes corporaciones europeas publicadas para el cierre de junio y, en muchos casos, con previsiones actualizadas para el cierre de un ejercicio en el que se espera otro repunte de tipos por parte de la Reserva Federal de EEUU, ahora que muchas de las incógnitas políticas a ambas orillas del Atlántico han quedado resueltas.

CUBRIR CARTERAS PARA EVITAR LA SORPRESA

Por su parte, el director de inversión de Robeco Investment Solutions, Lukas Daalder, advierte que los ¿mensajes contradictorios¿ como los que últimamente viene lanzando Draghi con frecuencia son ¿una señal encubierta de su intención de poner fin¿ a los programas de flexibilización cuantitativa (QE). ¿Cuando uno es `excesivamente claro¿, como dice Greenspan, sus palabras pueden volverse en su contra si, por ejemplo, la economía sufre un giro inesperado¿, señala el experto. Por esta razón, considera que el BCE mantiene abiertas sus diferentes opciones y por eso a los mercados les cuesta adivinar ¿cuál es la dirección correcta¿.

A tenor de la sostenida mejoría que los analistas de Bank of America esperan tanto para las cifras macro como para las corporativas, sus consejos se sitúan entre los más cautos del sector. Aunque esperan que Draghi mantenga su ¿insistencia en la prudencia y la persistencia de los estímulos monetarios¿, aconsejan a los inversores que cubran ya sus posiciones ante ¿cualquier potencial sorpresa¿ que pueda impactar en los rendimientos del mercado de bonos.

Del lado de los augurios más bajistas se sitúan los expertos de Saxo Bank, que consideran que a pesar de que ¿hemos entrado en el tercer trimestre con los bancos centrales mundiales moviéndose hacia una postura más agresiva¿, la disminución del impulso crediticio en EEUU y China junto a la ausencia de reformas y estímulos fiscales en las principales economías los invita a pensar en ¿una importante desaceleración a finales de este año¿. Una previsión que cuantifican en un 60% de probabilidades de que se esté aproximando una nueva recesión económica mundial que frenaría ¿el final de la experimentación con política monetaria [¿] después de una década¿, señala un informe firmado por el banco de inversión danés.

Bien es cierto que, como indica el responsable de corretaje de Orey Financial, Borja Rubio,  el mercado espera que el organismo no modifique sus medidas, "pero es una incógnita el tono que adoptará Draghi". En cualquier caso, en medio del verano, con el reciente repunte del euro en el mercado de divisas y la inflación estabilizada en el 1%, "no es momento para endurecer su discurso".