La tecnológica española Scytl, centrada en el voto electrónico, ha cerrado una ronda de financiación de 12 millones de euros. En esta operación han participado sus inversores actuales, entre los que destacan los españoles Nauta Capital, Spinnaker y el británico Balderton Capital. El objetivo, según resalta la compañía, es crecer en el sector privado.

La firma, que logró arrebatar el contrato público para el recuento electoral en 2016 a Indra, explica que quiere expandir su presencia en el mercado electoral del sector privado, después de que el año pasado presentara un proyecto de la mano de Telefónica (OpenSeneca) para internarse en el voto por internet en consultas ciudadanas y en el sector privado.

Esta ronda de financiación se une a la de 104 millones de dólares (94 millones de euros al cambio de ese momento) que cerró en el año 2014, gracias a la cual logró la entrada de inversores internacionales como Vy Capital, Industry Ventures, Vulcan Capital (del cofundador de Microsoft, Paul Allen) o SAP Ventures.

“Hasta recientemente nuestro foco han sido las elecciones públicas; únicamente trabajábamos en el mercado de las consultas ciudadanas y el mercado electoral del sector privado de forma oportunista.” dice Pere Vallès, consejero delegado de Scytl.

¿Valoración?

La valoración a la que ha sido cerrada esta ronda no ha sido desvelada, pero varias fuentes confirman a EL ESPAÑOL que podría ser a la baja respecto a la cerrada en el año 2014. En aquel momento, según reza en las cuentas del fondo Spinnaker (Grupo Riva y García), la ampliación de capital valoró la compañía en 320 millones de dólares americanos.

Ese fondo aseguraba en sus cuentas, en las que colocaban a Scytl como un "activo financiero disponible para la venta", que a lo largo del mes de junio de 2016 estaba previsto el cierre de una ronda interna con la que llevar a cabo una ampliación de capital.

Sin cuentas de 2015

La compañía aún no ha presentado las cuentas y el balance del año 2015. De hecho, según consta en el Registro Mercantil, avisó hace unos días sobre el retraso de la aprobación.

En el año 2014, la empresa, con base en Barcelona, llevó a cabo un cambio en su modelo de negocio. Pasó al de suscripción de soluciones tecnológicas con el objetivo de hacer más recurrentes sus ingresos de cara a una posible salida a bolsa. El efecto de ese viraje se percibió en la rebaja de los ingresos de la sociedad con sede en España -y que es matriz de otras 17 filiales en once países- al pasar de 29,6 a 25,5 millones de euros.

En esta compañía con sede en España se incurrió en unas pérdidas netas de 10,5 millones cuando un año antes habían logrado unos beneficios de 5,3 millones. Al margen de una fuerte estrategia de inversión, tanto en personal como en I+D, según el informe de gestión de la empresa, hay dos factores externos que contribuyeron a alcanzar estos números rojos: la retribución extraordinaria al equipo directivo de 4,5 millones de euros –en relación con la ronda de financiación- y el aprovisionamiento de diversas cuentas a cobrar, debido a la demora en el pago y al riesgo país, por 5,8 millones.

En este último aspecto, la auditora EY advertía del riesgo sobre la “cobrabilidad” de diversas facturas pendientes. En total sumaban a 31 de diciembre casi 31 millones de euros, de los que 19 corresponden a un proyecto iniciado en 2013 en la República Democrática del Congo, para el que, “debido a la situación política del país, se están produciendo retrasos significativos debido a la situación económica del país”.