Evergrande, un aviso de la burbuja de crédito

Evergrande, un aviso de la burbuja de crédito

BLUE MONDAYS

China, en la agenda política de EEUU con mayúsculas

11 octubre, 2021 11:44

Superados los primeros coletazos de Evergrande parece que finalmente la sangre no ha llegado al río. Sin embargo, contrariamente a lo que da de pensar la tibia reacción de los inversores, la situación ha empeorado notablemente.

El efecto contagio es un hecho. La semana pasada supimos que la inmobiliaria de lujo Fantasia no ha reembolsado un préstamo de 700 millones de yuanes con otra empresa del sector, Country Garden Services, acto seguido de un impago de 1.320 millones de yuanes en bonos vencidos el pasado lunes.

Las acciones de Country Garden Services ya venían anticipando problemas y llegaron a caer más de un 30% en los últimos tres meses. Las pérdidas de Fantasia hasta su suspensión, también perdieron más de un tercio de su valor de merado en el mismo período.

Que las bolsas globales hayan tenido una semana “relativamente” tranquila no oculta el temor a que los problemas de deuda están profundizando en el sector inmobiliario chino, que recuerdo representa el 29% de los préstamos pendientes emitidos por los bancos locales en yuanes en el segundo trimestre de 2021. Como tampoco hace falta recordar que el sector es vital para la economía de China pues supone alrededor del 30% del PIB. Y estamos hablando de la punta del iceberg con varios default confirmados y dos compañías caídas.

Pero los problemas de China con el mundo no acaban en el efecto dominó que pueden causar sus empresas. China también está en la agenda política de los Estados Unidos después de conocer que no ha cumplido con los términos del llamado acuerdo comercial de "Fase I" firmado en enero de 2020 por Donald Trump y Xi Jinping.

Compromiso inicial

El acuerdo, clave decían para restablecer las buenas relaciones comerciales de las dos superpotencias, incluía la compra de 200.000 millones de dólares en productos estadounidenses por parte de los chinos durante dos años. A tres meses para su conclusión, el balance está bastante lejos del compromiso inicial.

Para dar una idea del desequilibrio en la balanza comercial entre los dos países, China exportó 452.000 millones de dólares en bienes a los Estados Unidos en 2019, importando a cambio solo 106.500 millones. En 2020, las exportaciones cayeron a 435.000 millones de dólares y las importaciones aumentaron a 124.500 millones, pero siguen muy lejos de las ambiciones del plan bilateral de comercio. Biden, cuyas relaciones al igual que Trump tampoco son de amor con China, no se ha pronunciado pero la prensa norteamericana ya filtra airadamente el descontento.

La tensión crece y prueba de ello, Washington va a poner en marcha un contador de tres años que obligará a la mayoría de las empresas chinas a abandonar el mercado de valores estadounidense, según confirmó hace unos días el Wall Street Journal. Las autoridades norteamericanas argumentan que la falta de transparencia contable de muchas empresas representa un riesgo para los inversores. A lo que se suma el factor del espionaje, también motivo de discordia.

Los acontecimientos que rodean a Evergrande seguirán siendo una fuente de inestabilidad, al igual que las tensiones en el mercado de la energía, y todo ello amenaza con añadir obstáculos a un otoño que promete ser caliente y en el que tenemos de marcados en rojo hitos como las negociaciones por el plan de gasto de Biden en EEUU, la posibilidad de elevar el techo de deuda y un eventual default del Gobierno, incluida la deuda.

Septiembre ya ha amagado y los inversores están nerviosos. Los estrategas empiezan a dividirse, como ya lo han hecho los consejos de los bancos centrales respecto a la política monetaria, que claramente apunta a un endurecimiento. Con tipos al alza, inflación y un enorme cuello de botella energético y de productos... lo dicho, el otoño puede ser el preludio de un duro, durísimo invierno. Apunten este término: estanflación, porque oirán hablar de ella muchas veces de aquí en adelante.

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