Sara Aagesen, ministra de Transición Ecológica y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España.

Sara Aagesen, ministra de Transición Ecológica y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España.

Estilo de vida

Ha entrado en vigor: bares y restaurantes obligados a cobrar un importe extra por cada botella o envase en 2026

Supone un cambio en la manera de entender el consumo, los residuos y la economía circular dentro de uno de los sectores con mayor presencia cotidiana en España.

Más información: Los hosteleros coinciden: un restaurante con buffet libre es rentable hasta los 20 platos por persona

Publicada

A partir de 2026, sentarse en un bar o en un restaurante en España empezará a implicar pequeños cambios que hasta ahora pasaban desapercibidos. Nuevas obligaciones legales vinculadas a la gestión de envases, la reutilización y el reciclaje comenzarán a formar parte de nuestro día a día.

La hostelería se ha convertido en uno de los sectores clave dentro de la transición hacia la economía circular. Por eso, la normativa estatal ya fija objetivos concretos para reducir residuos y aumentar el uso de envases reutilizables en el canal HORECA (hostelería, restauración y catering).

El cambio nace del Real Decreto 1055/2022, de 27 de diciembre, de envases y residuos de envases. La norma revisó en profundidad el marco legal español y trasladó al sector nuevas exigencias para disminuir el impacto ambiental de los envases a lo largo de todo su ciclo de vida.

En la práctica, esto afecta directamente a bares, cafeterías, restaurantes, hoteles y otros establecimientos que sirven bebidas o alimentos envasados. El objetivo es reducir la generación de residuos y favorecer que una parte creciente de esos envases vuelva a circular en lugar de convertirse en desecho tras un solo uso.

Qué cambia

Uno de los principales cambios está en las bebidas comercializadas dentro del canal hostelero. El real decreto fija objetivos estatales de reutilización medidos en hectolitros puestos en el mercado.

Para el sector HORECA, la norma establece que las aguas envasadas deberán alcanzar un 30% de comercialización en envases reutilizables en 2025, un 40% en 2030 y un 50% en 2035. En cerveza, el objetivo es del 80% en 2025, 85% en 2030 y 90% en 2035.

En el caso de los refrescos, las metas son del 60% en 2025, 70% en 2030 y 80% en 2035. Para otras bebidas, la proporción se sitúa en el 20% en 2025, el 25% en 2030 y el 30% en 2035.

Esto significa que el sistema tradicional de botellas de un solo uso irá perdiendo peso progresivamente en favor de formatos retornables, botellas reutilizables y circuitos de recuperación.

No supone que cada bar tenga que cambiar de inmediato todos sus productos, pero sí que fabricantes, distribuidores y operadores de hostelería deberán adaptarse a un modelo que premie la reutilización y reduzca la dependencia del envase desechable.

Separación de residuos

La norma también introduce obligaciones sobre la gestión de residuos de envases dentro de la actividad diaria. El Real Decreto 1055/2022 establece que debe garantizarse la recogida separada por materiales de los residuos de envases domésticos, comerciales e industriales. Entre las fracciones mínimas figuran papel y cartón, plástico, vidrio, aluminio, metales ferrosos y madera.

Para bares y restaurantes, esto implica reforzar la clasificación interna de residuos en cocina, almacenes y zonas de servicio. La separación correcta ya no es solo una práctica ambiental recomendable, sino una parte esencial de la gestión ordinaria del negocio.

Terraza de un bar.

Terraza de un bar.

En muchos establecimientos esto obligará a reorganizar circuitos internos, disponer de recipientes diferenciados y coordinar mejor la retirada de residuos con los gestores autorizados.

El Ministerio para la Transición Ecológica recuerda que la finalidad es mejorar la calidad del reciclado y evitar que materiales valiosos terminen mezclados en la fracción resto.

Un cambio en el sector

La transformación será especialmente visible en el funcionamiento diario de los negocios. Hasta ahora, buena parte de la hostelería operaba bajo un esquema simple: recibir producto, servirlo y gestionar después el residuo.

La nueva regulación introduce un enfoque diferente, basado en prevención, reutilización y recuperación de materiales. Esto afectará tanto a la relación con proveedores como a la organización interna de almacenes, el espacio disponible para retornos y la logística de recogida.

El cambio también alcanza al consumidor, aunque de forma menos visible. En muchos casos, el cliente seguirá pidiendo una bebida con normalidad, pero detrás de ese gesto habrá una cadena de distribución pensada para que el envase permanezca más tiempo dentro del circuito económico.

La normativa no impone una única fórmula de adaptación para todos los locales. La aplicación dependerá del tipo de establecimiento, su volumen de actividad y la naturaleza de los productos que comercialice.

Lo que sí deja claro el marco legal es la dirección: menos envases de un solo uso, más reutilización y una gestión del residuo más rigurosa. España entra así en una nueva etapa para bares y restaurantes. Puede parecer un cambio discreto, pero marca una modificación importante en la manera de entender el consumo, los residuos y la economía circular dentro de uno de los sectores con mayor presencia cotidiana en el país.