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No hay duda de que el pescado tiene muchos beneficios nutricionales. Por lo general, podemos destacar que es una muy buena fuente de proteínas, vitaminas y nutrientes. Su importancia radica en la recomendación de su consumo por parte de grandes organizaciones, como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) que señala que lo más aconsejable es incluir entre tres y cuatro raciones a la semana.

Entre las diferentes variedades, el pescado azul es una de las más populares. La diferencia con respecto al conocido como pescado blanco se basa, sobre todo, en criterios nutricionales. Según la Fundación Española del Corazón (FEC) y la Sociedad Española de Cardiología (SEC), lo deseable es tomar pescado azul un par de veces por semana para que "el efecto cardioprotector repercuta en nuestro cuerpo". 

De todos los tipos de pescados azules que existen, la caballa (Scomber scombrus) es uno de los más infravalorados a pesar de su perfil nutricional. Supone el mayor aporte de omega-3 después del de la palometa, además de ser una de las mejores fuentes de colágeno.

Beneficios de la caballa

La caballa es una fuente excepcional de proteínas de alta calidad, esenciales para la formación y reparación de los tejidos del cuerpo. Como ya hemos comentado, su perfil nutricional destaca por su riqueza en ácidos grasos omega-3, un tipo de grasa saludable que contribuye a la reducción de la inflamación, mejora la salud cardiovascular y favorece el buen funcionamiento del cerebro.

El consumo regular de caballa ayuda a mantener niveles adecuados de colesterol, ya que los omega-3 aumentan la presencia de colesterol HDL o "bueno" y reducen los triglicéridos, lo que disminuye el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Estos ácidos grasos desempeñan un papel crucial en el desarrollo y mantenimiento de la función cognitiva, lo que puede contribuir a la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Según una investigación publicada por el grupo médico Health destaca que el consumo de pescado tiene muchos beneficios para la salud cerebral. Las dietistas Johna Burdeos y Elizabeth Barnes revelan que el cerebro está compuesto entre un 50 y un 60 % de grasa, de la cual un 35 % es omega-3.

Explican que el ácido docosahexaenoico (DHA), un ácido graso omega-3 clave que se encuentra en la caballa, es fundamental para el funcionamiento del cerebro, el razonamiento y la protección de las células cerebrales.

Otra ventaja significativa de la caballa es su alto contenido en vitaminas y minerales esenciales. Es una excelente fuente de vitamina D, nutriente fundamental para la absorción del calcio y el mantenimiento de huesos fuertes y saludables, previniendo enfermedades como la osteoporosis.

Caballa fresca.

La caballa también contiene un alto nivel de vitamina B12, imprescindible para la producción de glóbulos rojos y el buen funcionamiento del sistema nervioso. Otras vitaminas del grupo B presentes en este pescado, como la niacina y la riboflavina, intervienen en el metabolismo energético y favorecen la salud de la piel, el cabello y las uñas.

Los minerales que aporta la caballa, como el selenio y el yodo, tienen un impacto positivo en diversas funciones del organismo. El selenio actúa como un potente antioxidante que protege las células del daño oxidativo y refuerza el sistema inmunológico, mientras que el yodo es fundamental para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, regulando el metabolismo y evitando trastornos hormonales.

Este pescado también destaca por su bajo contenido en mercurio en comparación con otras especies marinas, lo que lo convierte en una opción segura para el consumo frecuente, incluso en niños y mujeres embarazadas.

Según indican los expertos, incorporar caballa a la dieta varias veces por semana es una excelente manera de disfrutar de sus numerosos beneficios. Ya sea a la parrilla, al horno o enlatada, este pescado favorece la salud del corazón, mejora la., todo ello a un precio deliciosamente asequible.