François Fillon, candidato de la derecha en las próximas elecciones presidenciales francesas, ha desafiado a las últimas encuestas con una demostración de fuerza en la plaza del Trocadero, cerca de la Torre Eiffel. Miles de manifestantes se han reunido este domingo allí para expresar su apoyo al candidato, al que miembros de su partido han invitado a renunciar por el escándalo de empleos ficticios.

El baño de masas ha servido para alejar la sombra de las encuestas. Un 71% de los franceses cree que debe abandonar la cadidatura a raíz de esa polémica dcon la que trató de beneficiar a su propia esposa y dos de sus hijos. Tampoco tiene el apoyo del 47% de los votantes de su partido, Los Republicanos. Su decisión, si abandona finalmente o no, puede depender de lo que ocurra en esta "gran manifestación popular". 

'NO DEBÍ HABERLO HECHO'

Ante los miles de seguidores, Fillón ha admitido haberse equivocado al haber ofrecido trabajar con él a su mujer: "No debí haberlo hecho". La convocatoria se presenta como uno de los últimos cartuchos de Fillon para salvar su candidatura. Algunos de los presentes gritaban "Fillon, ¡resiste!", "Vamos a ganar" o "Fillon, presidente".



La propia esposa del candidato conservador ha aprovechado la manifestación para expresarse por primera vez en público. Ha asegurado que su marido "es el único candidato con la experiencia (...), el proyecto y la determinación necesarios para dirigir Francia" y, aunque le aconseja "seguir hasta el final" en la campaña, dice que "es él quien decidirá".

Contra las deserciones "sin vergüenza y sin orgullo"

El candidato de la derecha cargó contra los compañeros que le han abandonado y les reclamó un examen de conciencia. Fillon dirigió varias pullas contra los barones de la derecha y el centro, que por decenas le han pedido que se retire. De hecho, les dijo que, igual que él ha tenido que hacer su propio examen de conciencia, "os corresponde ahora hacer el vuestro".

"¿Dejaréis -les preguntó retóricamente- que las pasiones del momento se pongan por delante de las necesidades de la nación? ¿Dejaréis que los intereses de camarillas y de carrera y las maniobras pasen por encima de la grandeza y la coherencia de un proyecto adoptado por cuatro millones de personas?".

Aludía así a la legitimidad que reclama por haber ganado las primarias de la derecha y el centro en noviembre pasado, cuando superó con claridad en la segunda vuelta a Alain Juppé, que muchos de los barones de la derecha quieren ahora que le sustituya como candidato.

Ante un auditorio de un público que enarbolaba únicamente banderas francesas y que tuvo que soportar varios chubascos, Fillon dijo que ante los ataques que recibe "de todas partes", escucha a "la inmensa multitud que (le) empuja a seguir adelante". Pero tampoco se olvidó de "los que dudan y se escapan del barco". "Su responsabilidad es inmensa, y la mía también...", agregó.

Denunció esas "traiciones", al mismo tiempo que reconoció dos "errores" propios: el primero, pedir a su mujer que trabajara para él -la cuestión que está en el centro de la investigación judicial que podría llevarle a su imputación dentro de diez días-, y el segundo, las dudas que tuvo para dar cuenta públicamente de ese asunto.

Fillon saluda a sus simpatizantes en París

El candidato de la derecha no solo no dio ningún signo de estar dispuesto a abandonar la carrera por el Elíseo, sino que justificó su voluntad de mantenerse para defender un programa que a su parecer tiene el respaldo popular y es el apropiado para sacar el país del "largo invierno histórico" en que lo han sumido los cinco años de la Presidencia del socialista François Hollande. Según su análisis, los ataques en su contra pretenden, más allá de perjudicarlo personalmente, "romper la derecha y robarle el voto".

Fillon estuvo flanqueado por el último círculo de fieles (más de 250 cargos electos de la derecha han pedido que se retire), y entre ellos estaba el exministro François Baroin, conocido como un antiguo soporte de Nicolas Sarkozy, y al que algunos han presentado como un posible sustituto en caso de que se retirara.