Donald Trump da la palabra a un periodista en la Casa Blanca tras el accidente.

Donald Trump da la palabra a un periodista en la Casa Blanca tras el accidente. Elizabeth Frantz Reuters

EEUU

El accidente aéreo desata la primera gran crisis de Trump, con el gabinete a medio hacer y culpando incluso a Obama

Rodeado por su secretario de Transporte y su secretario de Defensa, recién llegados al puesto, el nuevo presidente ha responsabilizado a las políticas para la diversidad de la tragedia ocurrida sobre el río Potomac.

Más información: Trump culpa a las políticas de diversidad de los controladores aéreos del accidente en Washington con 67 muertos

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El accidente aéreo ocurrido la pasada madrugada sobre la periferia de Washington se ha convertido en la primera gran crisis del segundo mandato de Donald Trump. Y ha pillado a éste con el gabinete a medio hacer y sin nadie al frente de la Administración Federal de Aviación o FAA; la agencia que regula, gestiona y supervisa el tráfico aéreo en Estados Unidos.

Sin embargo, y lejos de arrugarse, durante la rueda de prensa convocada horas después de la colisión entre un avión comercial y un helicóptero militar en las proximidades del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan, el nuevo presidente ha cargado contra el otro. O sea –y de nuevo– contra el Partido Demócrata. “Para mí la seguridad es lo primero, pero para Obama, Biden y el Partido Demócrata lo primero es la ideología”, ha declarado en alusión a las políticas para la diversidad impulsadas por la formación progresista. “Su ideología es horrible y las políticas derivadas de ella son todavía peores”.

Según su lógica, buena parte de la culpa del accidente recaería sobre el escaso nivel existente en los filtros que uno tendría que pasar para convertirse en controlador aéreo a causa, precisamente, de esas políticas que buscan fomentar la diversidad. Luego ha arrojado un nombre propio: Pete Buttigieg. El ex secretario de Transporte durante la anterior presidencia se ha llevado el adjetivo de “desastre” y la acusación de haber llevado al Departamento de Transporte “a la ruina con su afán de diversidad”.

Acto seguido, Trump ha concretado refiriéndose a un programa de la FAA pensado para reclutar a personas con discapacidad. En su día aquel programa se vendió bajo una etiqueta que decía que “la diversidad es fundamental para garantizar viajes seguros y eficientes”. “No lo creo”, ha dicho Trump. “De hecho, creo que es todo lo contrario; tenemos que tener a nuestra gente más inteligente y no importa cómo se vean, cómo hablen o quiénes sean”.

Sin embargo, y según ha informado el Washington Post, el citado programa se mantuvo durante su primer mandato. Además, no se aplica a los puestos de controlador aéreo. “Antes de ser contratados, los controladores aéreos pasan por pruebas mentales y físicas tan rigurosas que pocos logran superar el entrenamiento”, añadía un ex funcionario de la FAA citado por el Post. “Tienen que aprobar un examen de ingreso, asistir a una academia y obtener una certificación para cada puesto que ocupan”.

Por otra parte, y según ha informado el New York Times, la FAA no cuenta con nadie al frente desde la renuncia –antes de que Trump llegara a la Casa Blanca– de Mike Whitaker. De hecho, el presidente ha aprovechado la rueda de prensa para decir que a partir de ahora Chris Rocheleau, un veterano de la agencia, ejercerá de administrador interino en la misma.

A raíz de la alusión personal, y como cabía esperar, Buttigieg se ha pronunciado en sus redes sociales. Tras tildar la aparición de Trump de “despreciable”, ha culpado al nuevo inquilino de la Casa Blanca de estar vaciando de funcionarios federales puestos clave para la seguridad aérea del país. En paralelo Charles Schumer, senador del Partido Demócrata por Nueva York, ha dicho que “una cosa es que un tertuliano de Internet arroje teorías de la conspiración y otra que el presidente de Estados Unidos se dedique a especular cuando todavía se están recuperando cuerpos”.

Mapa de la colisión.

Mapa de la colisión. El Español

Se sabe que a bordo del avión comercial, procedente de Kansas, viajaban 60 pasajeros y cuatro tripulantes mientras que en el helicóptero se encontraban tres militares. Las autoridades afirman que todos ellos, 67 personas en total, han fallecido.

No obstante, y al margen de culpar a los ex presidentes del Partido Demócrata de lo sucedido, Trump no ha descartado otras posibilidades tras ser presionado por los periodistas. Por ejemplo: que la culpa tenga que ver con el helicóptero de combate. De hecho, ha especulado con la posibilidad de que el piloto llevara gafas de visión nocturna; lo cual –ha explicado– limita mucho la visión periférica.

En cualquier caso, al ser preguntado si tiene pruebas específicas sobre alguna de las teorías presentadas, o que al menos decanten una por encima de la otra, Trump ha dicho que no. “Lo que sí tengo es sentido común”, ha espetado.

Durante su intervención, el presidente ha estado acompañado por Sean Duffy, un antiguo concursante de reality shows reconvertido en político profesional que ahora se desempeña como secretario de Transporte; por Pete Hegseth, el controvertido secretario de Defensa; y por J.D. Vance, su vicepresidente. Alineados con su jefe, todos ellos han sugerido, durante sus respectivas declaraciones, que las políticas para la diversidad tienen mucha culpa en lo sucedido.

“Solo podemos aceptar a los mejores y a los más brillantes en puestos que tengan que ver con la seguridad”, ha declarado Duffy. “La era de la diversidad en el Departamento de Defensa ha concluido”, ha dicho por su parte Hegseth. Su comentario ha sido interpretado por algunos como una insinuación a que los tres ocupantes del helicóptero podrían no haber estado lo suficientemente cualificados como para manejar el aparato. “A partir de ahora la selección de personal será ciega y basada en el mérito”, ha añadido. Por su parte, Vance ha explicado que durante los mandatos de Obama y Biden se rechazaron algunos controladores aéreos “debido al color de su piel”. El blanco, se entiende. “Bajo el liderazgo de Donald Trump eso se ha terminado”, ha sentenciado.

A los observadores políticos de Estados Unidos no se les ha escapado que Duffy solo lleva un día en el cargo y que Hegseth lleva cinco. Por no hablar de todos los que todavía no han ocupado sus respectivos despachos porque todavía no han sido confirmados para el puesto. Como Pam Bondi, nominada a ser la fiscal general de Estados Unidos, o Doug Burgum, candidato a ser el secretario de Interior. Por citar dos ejemplos de quince.

Ante la pregunta de un periodista que iba en esa línea, Trump ha vuelto a cargar contra el Partido Demócrata y ha dicho que si la oposición no se dedicara a cuestionar tanto a sus nominados (es cierto que los candidatos deben pasar varias rondas de preguntas en el Congreso) muchos de ellos ya estarían trabajando.