Alemania y Francia celebran la caída de Asad pero alertan del riesgo del extremismo islámico

Alemania y Francia, dos países que sufrieron múltiples atentados yihadistas en la época en la que el Estado Islámico (ISIS) gozaba de mayor fuerza en la guerra civil Siria, han reaccionado a la caída del régimen de Asad.

El canciller alemán, Olaf Scholz, ha celebrado la caída de Asad y ha pedido que se restablezca la ley mediante una solución pacífica y política. Asegura que "se juzgará" a los futuros gobernantes de Siria en base a su capacidad para permitir que los sirios vuelvan a vivir con "soberanía y dignidad".

Además, la ministra de Asuntos Exteriores alemana, Annalena Baerbock, compartió un hilo de publicaciones en su cuenta de X calificando el fin de Asad como un "gran alivio" para millones de sirios. Sin embargo, advierte del peligro de que el país "caiga en manos de otras formas de radicalismo".

El presidente francés, Emmanuel Macron, también se pronunció con una publicación en la que celebra que el "estado bárbaro" haya caído y reitera que Francia "seguirá comprometida" con la seguridad en Oriente Medio.

Del mismo modo, el Ministerio de Exteriores francés ha emitido un comunicado en el que celebra las noticias que llegan de Damasco, pidiendo una transición pacífica y alertando sobre el "extremismo" que podría desatarse en el futuro próximo en Siria.