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Donald Trump dejó claro, desde el primer día como nuevo presidente de los Estados Unidos, que su objetivo era llevar al ser humano a Marte, dejando los planes lunares de la NASA en duda. Sin embargo, el satélite es un paso clave e imprescidinble para construir futuras misiones más lejanas. Un nuevo vídeo de la agencia espacial estadounidense demuestra que siguen con los ojos puestos en la Luna y describe paso a paso cómo será la próxima misión histórica que enviará a humanos al satélite después de décadas.  

Las misiones Artemis II y III fueron retrasadas de nuevo. De esta forma, Artemis II se va a abril de 2026 y Artemis III, a mediados de 2027. Si no se producen más aplazamientos, el próximo año, se vivirá un momento histórico. Varios años después de haber tenido éxito con el primer viaje sin tripulación.

La segunda misión de este programa espacial, será el primer viaje en más de medio siglo que enviará astronautas a la Luna. Artemis II permitirá a Reid Wiseman (comandante de la misión), Victor Glover y a Christina Koch volar a la Luna en un vuelo de prueba de 10 días, que no contará con un alunizaje. Habrá que esperar a Artemis III en 2027, la misión que posará a estos astronautas en suelo lunar.

Artemis II NASA

Como adelanto, la agencia ha mostrado paso a paso como será este primer viaje tripulado. En un vídeo épico, al más puro estilo de la NASA, los cuatro astronautas suben al cohete vestidos con los trajes presentados en 2021 para volver a la Luna. El vídeo continúa con la explicación en detalle del viaje que realizarán las diferentes fases del vehículo espacial. 

El cohete SLS, con un peso que supera las 1.000 toneladas cuando esté cargado con los 2 millones de litros de combustible, es el encargado de lanzar al espacio a los cuatro astronautas. Dos minutos después del despegue se liberan los propulsores del cohete. La etapa central y sus cuatro motores RS-25 sigue acompañando a la tripulación, protegida en la nave Orión.

Astronautas de la misión Artemis II NASA Omicrono

Pasados tres minutos, los paneles solares se destapan. Le sigue el sistema aborto del lanzamiento, que es expulsado de Orión, pues la tripulación ha llegado a salvo a la órbita, aunque aún estarían a tiempo para abortar el viaje en caso de que no fuera seguro. Para ello utilizarían los motores del módulo. 

A los seis minutos, es el momento clave en el que Orión se separa de la etapa central del cohete SLS. La nave despliega los paneles solares. Una vez alcanzado este punto de la misión, se realizará la primera prueba de fuego, una compleja maniobra que demostrará la capacidad de acoplamiento y desacoplamiento con otras nave espaciales en el espacio. Parte de la dificultad de este paso, es la responsabilidad de los propios astronautas para pilotar la nave y poner a prueba el hardware y software de Orion.

El viaje continúa y 23 horas después, el módulo de servicio de Orión realiza la inyección translunar o TLI, el impulso para dejar atrás la gravedad en la órbita terrestre y alcanzar la Luna. Este trayecto durará 4 días. En todo momento se analizarán los sistemas de la nave que permiten a los cuatro tripulantes vivir en ella, como el refugio de radiación que les protege durante el viaje.

Ya cerca de la Luna, el objetivo será alejarse de ella, llevando a los primeros humanos en llegar al punto más lejano en más de 50 años. La Nave Orión ya realizó este mismo paso en la primera misión Artemis I, momento en el que perdió la comunicación con la Tierra durante un periodo de tiempo, para después recuperarlo. 

Representación de la nave Orión con el motor del módulo de servicio NASA

Mientras la tripulación regresa del otro lado de la luna, la nave inicia la vuelta a casa ayudándose de la gravedad de la Tierra en una maniobra con menos consumo de combustible. Otros cuatro días de viaje. Para ingresar en la atmósfera, el módulo de  servicio se separa de la sección en la que se encuentra la tripulación. Esta última ingresará en la posición correcta, gracias a 12 propulsores y a más de 40.000 km por hora.

Esta fuerte caída, provocará que la tripulación se sienta cuatro veces más pesada que en la Tierra, después de haber estado flotando durante días en su viaje espacial. El escudo térmico los protegerá de 5.000 grados Fahrenheit, la mitad de la temperatura en la superficie del sol. Once paracaídas frenarán la caída en el último tramo. La tripulación será rescatada en el Océano Pacífico, dando por concluida esta misión.