Render de la entrada nortel del túnel del Lower Thames Crossing

Render de la entrada nortel del túnel del Lower Thames Crossing National Highways UK Omicrono

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Así será el polémico túnel de los 12.000 millones de euros: pasará bajo el río Támesis y será el más largo del Reino Unido

Tras varios años de problemas y retrasos, el Gobierno británico ha dado luz verde a la construcción de la carretera Lower Thames Crossing.

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La necesidad de superar todo tipo de obstáculos naturales, desde montañas hasta ríos o lagos, ha llevado al ser humano a perfeccionar su destreza construyendo puentes y túneles. Para sortear estos accidentes geográficos y facilitar el transporte entre lugares en principio aislados, los últimos avances en el sector han permitido acometer obras de dimensiones monumentales, gracias a maquinaria como la tuneladora más grande jamás fabricada, con 18 metros de diámetro y un peso superior a las 10.000 toneladas.

Estos colosos de la ingeniería son necesarios para proyectos como el recién aprobado Lower Thames Crossing, la primera travesía completamente nueva construida en los últimos 60 años al este del río Támesis, entre los condados de Kent y Essex. Tras un largo periplo burocrático y con un presupuesto inicial que rondaría los 10.000 millones de libras (el equivalente a 12.000 millones de euros), la iniciativa ha recibido el permiso de obras para "mejorar la conectividad entre el sudeste, las Midlands y el norte", según ha publicado el gobierno británico en un comunicado de prensa.

La nueva autovía A122 tendrá más de 23 kilómetros, de los que más de 4 km serán subterráneos, lo que lo convertirá en el túnel de carretera más largo del Reino Unido. Su función principal, con tres carriles en ambos sentidos en la mayor parte del trazado, será solventar el cuello de botella que se produce en la zona, ya que el cruce de Dartford acumula mucho más tráfico del que estaba previsto hace décadas, cifrado entonces en 135.000 vehículos diarios que ahora es casi el doble.

Ahora el tráfico sufre retrasos y congestiones constantes en las horas punta y el proyecto aspira a que "decenas de millones de desplazamientos sean más rápidos, seguros y fiables cada año". El verdadero objetivo, según la secretaria de Estado de Transporte, Heidi Alexander, es "revitalizar la economía de toda la región", generando hasta 22.000 empleos y nuevas oportunidades gracias a una mejor conexión con la red nacional de carreteras británica. El comienzo de las obras está previsto para 2026, y los trabajos se podrían prolongar hasta 2032, fecha prevista para la inauguración de este costoso tramo de autovía.

El proyecto servirá también para poner en práctica nuevas técnicas y estrategias para la descarbonización del sector de la construcción, gracias al uso de materiales más respetuosos con el medioambiente y vehículos propulsados por hidrógeno. El objetivo en ese sentido es alcanzar una reducción del 70% en las emisiones de dióxido de carbono a lo largo de todo el proceso.

Proceso de construcción

No ha sido fácil llegar hasta aquí, y algunos problemas, sobre todo en lo referente a la financiación, parecen lejos de solucionarse. El gobierno laborista de Jeremy Corbyn confía en que la financiación privada sufrague la mayor parte de la construcción, y según The Guardian, se espera que los peajes recuperen parte del coste de referencia oficial.

Mientras, la oposición asegura que el coste final se disparará hasta los 16.000 millones de libras, con 1.200 millones ya gastados a pesar de que todavía ni siquiera han empezado las labores de construcción propiamente dichas. Por menos de la mitad de ese gasto previo, Noruega construyó en su día el túnel de Lærdal, el más largo del mundo, y el de Eiksund, uno de los túneles de carretera submarinos más profundos.

También se han opuesto a la construcción del Lower Thames Crossing colectivos locales y ONGs ecologistas, que lo consideran una amenaza contra el medioambiente y una visión "cortoplacista", que como mucho reducirá el tráfico en un 20%, una cifra insuficiente para solucionar los problemas de movilidad de la zona.

Aunque es una idea que llevaba planteándose desde hace más de tres décadas, la primera propuesta formal del Lower Thames Crossing llegó en 2009 y no fue hasta 2022 cuando se desveló el plan. Tras algunas modificaciones, el proyecto aprobado esta misma semana tiene nada menos que 359.070 páginas, donde se detallan desde el recorrido de la autovía hasta los programas logísticos de transporte por carretera que afectarán a toda la región.

A pesar de su aprobación, el proyecto todavía está sujeto a cambios y modificaciones, ya que en los próximos meses se llevarán a cabo detallados estudios arqueológicos, ecológicos y topográficos sobre el terreno para poder diseñar con todo detalle el trazado y los desafíos más importantes a superar durante el proceso de construcción.

Aunque no se han especificado públicamente los detalles técnicos exactos sobre los métodos de construcción, lo más probable es que se utilicen tuneladoras de equilibrio de presión de tierras (EPB) de gran diámetro, similares a las empleadas en proyectos anteriores en el Reino Unido, para excavar los túneles a profundidades significativas bajo el río Támesis.​

Nuevos materiales

Dependiente del organismo estatal National Highways, la iniciativa pretende ser la primera "de una nueva generación de proyectos que acelerarán la transición de la industria de la construcción hacia un balance neto cero". En esa estrategia será clave la utilización de combustibles como el hidrógeno para alimentar la flota de camiones y maquinaria de construcción, además de nuevas variantes del hormigón y el acero producidos con bajas emisiones de carbono.

Según los planes previstos, cerca del 80% del trazado discurrirá "a través de un túnel, un corte o un terraplén", con la idea de que se integre lo máximo posible en el paisaje. Además, se construirán siete puentes verdes para "proporcionar puntos de cruce más seguros para las personas y la fauna".

Una de las tuneladoras fabricadas en China

Una de las tuneladoras fabricadas en China CRCC Omicrono

El proyecto incluye también restaurar el entorno natural de ambos condados, con seis veces más zonas verdes que superficie de autovía. Eso incluirá un millón de árboles adicionales, un nuevo bosque comunitario y dos nuevos parques públicos con vistas al Támesis, además de casi 5 km de carriles bici y rutas de paseo para los viandantes por cada 1,6 km de carretera.

"Lower Thames Crossing es uno de los proyectos de infraestructuras más importantes del Reino Unido", ha declarado Matt Palmer, director del proyecto. "Desbloqueará el crecimiento con trayectos más rápidos, seguros y fiables y redibujará el modelo de construcción de grandes proyectos en un futuro de emisiones netas cero, ampliando el uso de la construcción con bajas emisiones de carbono y dejando un legado de espacios verdes y competencias ecológicas".

Según Palmer, el proyecto "ha sido moldeado por la comunidad local y perfeccionado mediante un examen sólido y riguroso por parte de expertos independientes". Sin embargo, organizaciones ecologistas como el Kent Wildlife Trust llevan años oponiéndose al plan, también por vías legales, advirtiendo de que "causará daños irreversibles al clima y la biodiversidad del Reino Unido".