Abenójar (Ciudad Real)
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Entre los municipios de Abenójar, Fontanosas y Almodóvar del Campo, en Ciudad Real, se encuentra uno de los mayores yacimientos de wolframio del mundo: la mina de 'El Moto'. La concentración de esta materia prima crítica es tan alta en estas lindes que la propia Comisión Europea la ha incluido en la lista de los siete "proyectos estratégicos" con los que España puede contribuir a la independencia industrial y de autosuministro de los Veintisiete. 

Además del espaldarazo de las instituciones europeas, la mina de wolframio de Abenójar, tierra natal de la ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, ha sido incluida en la Alianza Europea de Materias Primas (la European Raw Materials Alliance, o ERMA) y cuenta con todos los certificados de factibilidad. De hecho, esta misma semana puede verse movimiento en las zonas de prospección. Varios camiones ya retiran escombros y un puñado de operarios prepara las máquinas de perforación para abrir, tierra adentro, las primeras galerías subterráneas. En 2027, El Moto estará a pleno rendimiento.

Al yacimiento se llega por una pequeña carretera secundaria acunada por pinares y verdes praderas. A un lado del camino, tras una verja metálica que prohíbe el paso a los curiosos, oculto en el subsuelo de esquisto, reside el valioso tesoro. 91 millones de toneladas de un elemento químico metálico, el wolframio o tungsteno, extremadamente útil para crear aleaciones ultrarresistentes, como blindajes y piezas de aleación para equipamientos militares o aeronáuticos o componentes esenciales de las eólicas

Detalle de las primeras actividades realizadas por Abenójar Tungsten S.L., donde en breve se comenzará a perforar y a utilizar explosivos controlados para abrir las galerías subterráneas.

Detalle de las primeras actividades realizadas por Abenójar Tungsten S.L., donde en breve se comenzará a perforar y a utilizar explosivos controlados para abrir las galerías subterráneas. David G. Maciejewski E. E.

Entre otras cosas, porque su temperatura de fusión es la más alta de todos los elementos: más de 3.000 grados. El doble que la lava volcánica. Esto lo convierte en una pieza prácticamente indestructible y muy útil para la industria: puede utilizarse para la elaboración de filamentos de bombillas incandescentes; para crear brocas, sierras industriales y herramientas de corte de metales; se usa para la fabricación de piezas de aerogeneradores; es imprescindible en los vehículos eléctricos, pues se va a parar a los contactos de las baterías de iones de litio, a los motores de alto rendimiento, a los sistemas de frenos o a las estaciones de recarga rápida.

Asimismo, es una aliada excepcional de la industria aeroespacial, ya que esta usa el wolframio para desarrollar aleaciones de piezas que se expondrán a altas temperaturas o para blindajes contra radiación de equipos electrónicos sensibles. También jugará un papel importante en la nueva Europa militarizada, pues este material crítico es usado en los proyectiles APFSDS contra acorazados, en las placas de blindaje de los tanques, los vehículos blindados y las aeronaves de combate, y en los misiles balísticos, todo ello debido a su altísima densidad y resistencia.

Un yacimiento único en Europa

EL ESPAÑOL se ha desplazado hasta Abenójar para conocer el lugar en el que se practicarán las excavaciones de la mina de wolframio. Se encuentra en la carretera CR-424 que une el municipio con la pedanía de Fontanosas. Es jueves y el sol se refleja sobre los humedales que, aquí y allá, pueblan la Sierra de Caracuel y el valle del Tirteafuera, todos ellos llenos de vida gracias a las abundantes lluvias primaverales.

Un todoterreno verde oscuro se acerca por un sendero de tierra. Al frente conduce Belén Torres Cueva, responsable de geología de Abenójar Tungsten S.L. (ABT), la empresa dirigida por Gonzalo García San Miguel (Sacyr) que, desde hace 16 años, lleva luchando por conseguir, con el apoyo más reciente de la alcaldesa de Abenójar, Verónica García (PP), los permisos para extraer el metal de estos montes.

Detalle de las siglas de ABT, Abenójar Tungsten S.L., en el chaleco de la geóloga Belén Torres.

Detalle de las siglas de ABT, Abenójar Tungsten S.L., en el chaleco de la geóloga Belén Torres. David G. Maciejewski E. E.

"Sin duda, es el yacimiento más grande de Europa", asegura Torres mientras baja del vehículo y se coloca el chaleco naranja de la compañía. "Existen otros yacimientos grandes en Australia, en China y en Estados Unidos, pero no hay nada en nuestro continente como esto. La mina de 'El Moto' puede llegar a suministrar más del 20% del wolframio de toda la Unión Europea". Hasta ahora sólo había dos minas interesantes, la de Barruecopardo, en Salamanca, hoy cerrada, y La Parrilla, en Badajoz, donde Torres fue geóloga de exploración durante 9 años.

Entre las dos, no obstante, no llegarían al 5% de producción total de la UE. El Moto puede suponer un auténtico revulsivo. "Es un bicho raro, porque el resto de yacimientos son filonianos, es decir, tienen vetas, filones con mineralización. 'El Moto', no. Aquí hay un yacimiento masivo, de 300 por 300 metros, completamente explotable y con unas leyes muy altas, es decir, con muchísima concentración de wolframio".

El proyecto de Abenójar Tungsten se encuentra en fase preoperacional, es decir, no ha comenzado las excavaciones ni mucho menos la extracción del wolframio, pero que la Comisión Europea lo haya reconocido como uno de sus "proyectos estratégicos" ha sido una buena noticia para el equipo de García San Miguel. Actualmente, la minera se encuentra en fase de búsqueda de financiación y necesita al menos 140 millones de euros para montar la infraestructura planeada.

"Se entrará por una rampa de acceso, que será lo primero en construir, y que tendrá unos 250 o 300 metros de largo y dimensiones de 6 metros de ancho por 5 de alto, para que puedan pasar los camiones". Los equipos se introducirán por esta rampa, tierra adentro, hasta llegar a una serie de galerías que conectarán con las cámaras en las que se encuentran las concentraciones de wolframio. En total, sumarán 3 o 4 kilómetros de galerías subterráneas con una profundidad total de 350 metros. Este método de minado se conoce como explotación subterránea por subniveles.

Recreación tridimensional de los subniveles subterráneos de la mina; a la derecha, en blanco, la rampa de acceso por la que pasarán camiones y operarios; cada 'línea' supondrá una galería, y cada rectángulo, una cámara de la que se extraerá el wolframio o tungsteno.

Recreación tridimensional de los subniveles subterráneos de la mina; a la derecha, en blanco, la rampa de acceso por la que pasarán camiones y operarios; cada 'línea' supondrá una galería, y cada rectángulo, una cámara de la que se extraerá el wolframio o tungsteno. Abenójar Tungsten S.L. Cedida

"Habrá una galería sobre la cámara y otra bajo ella. Desde arriba se harán las voladuras con explosivos; abajo se recogerá y cargará el material. También extraeremos oro [hay 1,2 millones de onzas], que es un subproducto de esta mina, aunque el principal es el wolframio. De momento sólo podemos avanzar 5 metros al día, y de ahí que tengamos que esperar a 2027 para tener las primeras extracciones. En cualquier caso, la media de vida de la mina será de 26 años. Salvo que descubramos más".

Que 'El Moto' no sea una mina a cielo abierto supone una ventaja medioambiental considerable, ya que desde fuera sólo se verá una escombrera en la que se colocará, temporalmente, la tierra extraída. Tampoco afectará al cauce de los ríos aledaños, ya que utilizará el agua que contiene el propio yacimiento. "Habrá cero residuos", confirma Torres. Posteriormente, gran parte de los restos serán convertidos en una masa y reinyectados en el subsuelo para rellenar las zonas en las que se han realizado las excavaciones.

Además, Abenójar Tungsten quiere construir, justo al lado, una fábrica para el tratamiento y el procesado del wolframio que incluya talleres mecánicos, almacenes y laboratorios. "El material, una vez en planta, se tritura para transformarlo en un tamaño de partícula suficiente para poder concentrarlo. Su separación se hace de forma gravimétrica, porque es muy denso". Con todo, la empresa pretende generar 288 empleos directos y 700 indirectos.

Ciudad Real: minas y tierras raras

Históricamente, la provincia de Ciudad Real ha sido bien conocida por su fuerte actividad minera. El yacimiento más grande de mercurio a nivel mundial se encuentra en Almadén; Puertollano, hasta hace poco, también tenía activa una enorme mina de carbón; las minas de San Quintín, en Cabezarados, extrajeron plomo y zinc durante décadas; y en el siglo XIX, la mina de Horcajo, en la Sierra de Alcudia, fue una de las más ricas en plomo argentífero.

Fue precisamente el equipo de Mayasa, la empresa público-privada responsable de explotar las minas de Almadén hasta bien entrado el siglo XX, el que descubrió el yacimiento de 'El Moto'. "Desarrolló muchos trabajos de exploración en la zona. Aquí ya se habían detectado numerosas anomalías. ¡Venían buscando oro y hallaron el wolframio!". Nadie sabe, no obstante, por qué la apodaron 'El Moto'. "Es un misterio que quedará con los geólogos que la descubrieron".

Ciudad Real también es rica en titanio, circonio, bismuto, fosfatos, cobalto y níquel. Hasta en tierras raras. De hecho, Matamulas, cerca de Campo de Montiel, esconde en el subsuelo grandes concentraciones de este material crítico para la Unión Europea, cuyos yacimientos de Ucrania despertaron el interés de Donald Trump. El terreno está en el radar de empresas como Quantum Minería, cuyo CEO es Javier Merino, expareja de Mar Flores, quien busca enriquecerse con ello. No obstante, la CE, contra el criterio de la empresa, no ha considerado su proyecto como "estratégico".

El pueblo apoya la mina

Suele ocurrir en los municipios de la España rural que padecen una progresiva despoblación que los proyectos que cambian su paisaje deben arrostar a un sector social crítico, cuando no abiertamente en contra, que reclama dejar las cosas como están. No es el caso de la mina de wolframio. Los habitantes de Abenójar, Fontanosas y Almodóvar del Campo son abiertamente favorables a la explotación.

"Está claro que la mina va a ser buena para la economía local y de la comarca. Aquí no existen voces discrepantes", explicó en su día la alcaldesa de Abenójar, Verónica García, quien aseguró que ya se estaba notando la llegada de ingenieros de minas y geólogos, pues "consumen en la hostelería y pernoctan en los alojamientos de la localidad".

Manuel (d) y Domingo (i), vecinos de Fontanosas, pedanía cercana a la mina de wolframio de Abenójar.

Manuel (d) y Domingo (i), vecinos de Fontanosas, pedanía cercana a la mina de wolframio de Abenójar. David G. Maciejewski E. E.

"No quiero meterme en temas políticos, porque los de aquí o los de allí me dan igual, pero lo que ha hecho la alcaldesa de Abenójar por sacar este proyecto adelante ha sido muy valioso", asegura Domingo, vecino de la pequeña pedanía de Fontanosas, que cuenta con poco más de un centenar de habitantes. "Ha peleado más que nadie. Yo no conozco a una sola persona que se haya puesto en contra de este proyecto. Aquí todo el mundo quiere la mina".

"Va a traer riqueza al pueblo, nos va a poner en el mapa", interviene Manuel, también vecino de la localidad. "Ahora mismo los jóvenes que hay aquí se marchan. Ya no quieren ser ganaderos, ni transportistas; tampoco pueden porque el negocio se va a la ruina. Pero si la mina consigue retener a alguien, será bueno para nosotros. A los que ya tenemos más edad incluso nos pueden coger para hacer tareas de seguridad. A mí me dijeron que jamás vería este proyecto. Me equivocaba. Ha llegado, y espero que funcione".