Kye Stoptzka, joven australiano de 23 años que vive una vida rodeado de lujo en Dubái.

Kye Stoptzka, joven australiano de 23 años que vive una vida rodeado de lujo en Dubái. Gerard Rengel

Reportajes

La prioridad de los Gen Z ya no es formar una familia, sino ser "millonarios" y "no vivir para trabajar": los casos de Kye o Álex

La inestabilidad económica y la precariedad laboral son algunas de las razones que empujan a toda una generación a buscar otras alternativas para su futuro.

Más información: ¿Depresión? ¿Ansiedad? ¿Estrés?: Los síntomas de una precariedad laboral que impacta en la salud mental

Publicada
Actualizada

A sus 23 años, Kye Stoptzka (Sídney, 2002) conoce bien la anatomía de un sueño roto.

Cruzó el mundo desde Australia hasta España con tan solo 11 años, con el único objetivo de triunfar como futbolista.

Durante años, su vida se organizó alrededor de casas de acogida, entrenamientos, partidos y una idea de futuro que muchos chicos han deseado alguna vez tener.

Kye a los 11 años de edad jugando contra el F.C. Barcelona. Se mudó con una familia de acogida en Vic, un pueblo de Cataluña, para luego pasar a otra familia en Castellbisbal, de la misma Comunidad Autónoma.

Kye a los 11 años de edad jugando contra el F.C. Barcelona. Se mudó con una familia de acogida en Vic, un pueblo de Cataluña, para luego pasar a otra familia en Castellbisbal, de la misma Comunidad Autónoma. Cedida

Sin embargo, a los 18 años, una lesión de espalda y el parón de la Covid-19 sepultaron sus aspiraciones en el césped, arrastrándolo a una depresión profunda que le obligó a refugiarse en los videojuegos y empezar un trabajo como lavaplatos de un restaurante de comida mexicana.

La historia de Kye podría haber acabado como la de tantos jóvenes de la España actual, donde el 25% de los menores de 25 años está en paro y el 65% de quienes tienen entre 18 y 34 años aún dependen económicamente de sus padres, según datos de Injuve 2025.

El problema no es solo el empleo, sino lo que se cobra. De acuerdo con CaixaBank Research, la renta de los hogares encabezados por menores de 35 años ha caído casi un 20% desde principios de siglo, mientras que la del conjunto de la población apenas ha crecido.

En este escenario de incertidumbre, en el que el 44,3% de los jóvenes cree que su empleo empeorará en los próximos cinco años, según el X Informe Young Business Talents, el viejo ideal de estabilidad, propiedad y trabajo fijo parece haber muerto para dar paso a una nueva forma de vida basada en la libertad financiera y la salud mental.

El éxito ahora

Estudios como el 2025 Gen Z and Millennial Survey de Deloitte lo demuestran: tras una encuesta realizada a 23.000 jóvenes de 44 países distintos, el triunfo ya no se mide solo en dinero, sino en una combinación de ingresos, sentido vital y bienestar personal.

El estudio revela que muchos jóvenes están abandonando las reglas tradicionales del éxito en su búsqueda de estabilidad emocional y satisfacción laboral. De hecho, para el 60% de los jóvenes de la generación Z, ser feliz va de la mano con sentirse financieramente seguro.

De manera que, en un contexto de encarecimiento del coste de la vida, el éxito queda directamente vinculado a la tranquilidad material.

No obstante, este giro hacia el éxito individual tiene un coste. El profesor de sociología de la Universidad de Salamanca, Luis Eduardo Andrade, define la situación actual como una "sociedad líquida" donde el trabajo ya no es el medio para construir una familia, sino un fin individualista para proyectar identidad.

Andrade advierte de una "impaciencia social colectiva" donde la gratificación instantánea de los móviles y las vidas idílicas sustituye a la satisfacción laboral a fuego lento.

El informe del Centro Reina Sofía lo resume con una idea: para buena parte de la juventud, hoy tener éxito significa, antes que nada, poder vivir sin tristeza ni depresión.

Vida de rico

Esta realidad podría haber acabado persiguiendo a Kye, pero apostó por la única vía que entonces veía como posible: montar su propia empresa. “Lo arriesgué todo en explotar lo único que sabía hacer: jugar a fútbol”, explica.

No es un caso aislado. Según el X Informe Young Business Talents, más de un 36% de los jóvenes entre 15 y 18 años en España quiere emprender o ser autónomo en un futuro. El dato más elevado en los últimos 6 años.

Su primer proyecto, Nexlevelsoccer, una empresa dedicada a formar a jóvenes futbolistas, fracasó. No solo no funcionó, sino que lo dejó con 13.000 euros de deuda. Pero lejos de frenarlo, ese golpe le sirvió para confirmar que no volvería al punto de partida.

Vendió lo poco que tenía, se marchó a Dubái con un amigo y se formó en un modelo de negocio completamente distinto: la gestión de agencias digitales para modelos de OnlyFans.

El salto fue radical. En pocos años pasó de estar endeudado a facturar 1.5 millones de dólares, construyendo así una marca personal en redes sociales basada en la movilidad constante, los ingresos y una estética de lujo rodeado de mujeres que exhibía desde Emiratos Árabes.

Un relato de éxito que, durante un tiempo, fue también su principal escaparate.

Kye en una villa de lujo de Dubái con dos de las modelos de su agencia.

Kye en una villa de lujo de Dubái con dos de las modelos de su agencia. Cedida

No obstante, hoy su realidad es otra. Sigue viviendo en Dubái, pero ahora invierte el dinero ganado en capital privado y en activos de alto riesgo. Además, ha eliminado todo rastro de su antigua vida en todos sus perfiles sociales.

Una exposición de la que se sentía "sumamente avergonzado", pero que utilizaba para "atraer a otras modelos que quisieran el mismo estilo de vida", explica.

Hoy vive sin la presión constante de llegar a fin de mes y completamente al margen del concepto de éxito que heredó de sus padres, basado en la estabilidad y la propiedad.

Una percepción del triunfo que Kye define como “la ausencia de depresión” y la capacidad de no ser un “hámster en una rueda y hacer lo que quiera en todo momento”.

Empezar a ganar

A pesar de que Kye representa el resultado visible, en la otra cara de la moneda, hay muchas otras personas de su generación que, como él, aspiran a ser exitosos con sus propios proyectos.

Álex Lombardía (Barcelona, 2003) es un ejemplo de esa aspiración en proceso. El joven de 22 años encarna la mentalidad de quien aún está en la "fase fea" del sacrificio, operando en un entorno donde el acceso a la vivienda es un objetivo casi inalcanzable para su generación.

Álex Lombardía, joven de 22 años que se dedica al trading. Aparte de su pasión, estudia una carrera de Administración de Empresas en La Salle de Barcelona.

Álex Lombardía, joven de 22 años que se dedica al trading. Aparte de su pasión, estudia una carrera de Administración de Empresas en La Salle de Barcelona. Andrea Martínez

Álex ha decidido no seguir las normas de un mercado laboral que percibe como hostil y se dedica al trading: una actividad que consiste en comprar y vender productos financieros (como acciones, divisas o criptomonedas) a través de plataformas digitales, intentando obtener beneficios aprovechando las subidas y bajadas de precio.

Actividades online que, como él, muchos jóvenes están intentando aprender para hacer de su futuro un lugar mejor.

De hecho, según Publicis, las búsquedas vinculadas a nuevas formas de relación con el trabajo y el dinero crecieron un 41% en 2024; las de inversión se triplicaron y las relacionadas con criptomonedas aumentaron más de un 175%.

Desde el sector financiero lo confirman. Revolut detecta que el interés por invertir entre jóvenes de 18 a 24 años creció un 91% en 2025. Aunque los importes son reducidos (una media de 1.300 euros), indican una generación volcada en nuevas formas de hacer dinero.

Desde que terminó los estudios secundarios, Álex fue un ejemplo de ello. Él no quería pasar el resto de su vida en un despacho. Se siente más cómodo rodeado de las gráficas de su pantalla de ordenador, que le permiten gestionar capital de terceros.

Alex operando en la compra de activos en mercados financieros.

Alex operando en la compra de activos en mercados financieros. Andrea Martínez

A diferencia de los "influencers estafadores que venden fórmulas mágicas”, gestiona actualmente a seis alumnos a quienes cobra 400 euros de forma mensual por enseñar la cara más amarga y "aburrida" de su profesión: la psicología del control humano ante el riesgo de pérdida.

Para Álex, el objetivo final no es simplemente acumular billetes para comprar un coche de lujo, sino alcanzar el éxito a través de “una mente libre de pensamientos negativos" y la autonomía para elegir su propio destino fuera de las estructuras tradicionales de 9 a 17.

Un ejemplo de juventud que, ante la incertidumbre absoluta del futuro, ha dejado de buscar seguridad para perseguir, a cualquier precio, la libertad.

Los más jóvenes

Para entender este cambio, hay que escuchar a quienes están entrando ahora en el sistema.

Juan Víctor Maldonado (Tenerife, 2008) está emancipado con tan solo 17 años, aunque su objetivo es llegar a “ser millonario”. Conocido en redes como “Victure”, representa el primer peldaño de una nueva generación que no quiere “vivir para trabajar”.

Desde su habitación, construye una marca personal que ya asciende a 15.000 seguidores en Instagram y se dedica a la reventa de productos por internet. Una actividad que le permite embolsar hasta 4.000 euros al mes. “Siempre he tenido la curiosidad de conseguir cosas sin tener que pedírselo a mis padres”, explica.

Juan Víctor Maldonado, joven emprendedor de 17 años nacido en Tenerife. Documenta su proceso de compra y venta de productos en redes sociales mientras estudia bachillerato.

Juan Víctor Maldonado, joven emprendedor de 17 años nacido en Tenerife. Documenta su proceso de compra y venta de productos en redes sociales mientras estudia bachillerato. Cedida

Para Víctor, el éxito ya no es un título en la pared o una demostración material: “Muchos dirán que quieren tener un Lamborghini, pero yo solo quiero tener libertad. No quiero trabajar 40 años para una persona para que luego me queden 10 para disfrutar”.

Esta forma de pensar la comparte con Yoan López (Donosti, 2007), quien persigue este mismo ideal sin dejar atrás sus estudios universitarios.

Con tan solo un año más que Víctor, ya ha montado Leadly AI, su propio software de Inteligencia Artificial con su socio Alain. Además, cuenta con 17 mil seguidores en su marca personal de TikTok donde muestra todo su progreso.

Para él, el emprendimiento no es una opción, sino una búsqueda de autonomía: “Desde muy pequeño siempre he buscado la libertad de no tener a alguien dándome órdenes”, explica.

Aunque por dedicarse a su pasión haga sacrificios en su vida social y con su pareja, Yoan ve su juventud como una ventaja: “Soy tan joven que tengo tiempo todavía para poder fallar y mejorar”.

Yoan López, joven de 19 años y cocreador del software de inteligencia artificial Leadly AI. Aparte de su proyecto profesional, estudia un grado de informática.

Yoan López, joven de 19 años y cocreador del software de inteligencia artificial Leadly AI. Aparte de su proyecto profesional, estudia un grado de informática. Cedida

A pesar de tener claros sus objetivos, ambos perfiles ven imposible cumplirlos en España. “Cuando termine la carrera tengo pensado irme”, explica Yoan.

De manera que, como Víctor o Álex, está pensando en ahorrar dinero para vivir en lugares como Bali, Dubái, o Suiza.

Una situación ante la que el profesor de psicología social de la Universidad Autónoma de Madrid, David Aguado responde tajantemente: convertir la vida en un "proyecto permanente" es psicológicamente insostenible. "Estamos cada vez más solos y somos más individualistas", sentencia.

Fuga de talentos

Este ideal de éxito que persiguen los jóvenes españoles, que difícilmente se quieren quedar en el país, es algo que enfrentan también hasta los más preparados.

Javier Garrido (Madrid, 1997), arquitecto del Palacio Real e investigador del Museo Infanta Sofía, también tiene su mirada puesta en el extranjero.

Muchos jóvenes como él representan la fuga de talentos que lleva sufriendo España desde hace unos años: “En el extranjero hay empresas mucho más holísticas que te dan la oportunidad de crecer de forma acelerada”, explica.

Para él, el éxito en España es difícil de alcanzar por la precariedad: “Es impensable poder permitirse pagar una hipoteca en Madrid con un salario de rango medio”.

Javi define el triunfo de forma introspectiva: “El éxito es ser fiel a mí mismo y estar extremadamente orgulloso de mi trabajo sin que el resto del mundo tenga que ser consciente”.

El doctor en economía e investigador en desigualdad y movilidad social, Javier Soria pone datos a esta frustración: “Los jóvenes se dan cuenta de que las oportunidades para prosperar son cada vez más difíciles”.

Javier Garrido, joven madrileño de 28 años. Es arquitecto del Palacio Real e investigador del Museo Infanta Sofía.

Javier Garrido, joven madrileño de 28 años. Es arquitecto del Palacio Real e investigador del Museo Infanta Sofía. Cedida

Soria señala que la probabilidad de llegar a la élite económica en España (el top 1%) sin venir de una familia rica es inferior al 1%.

Sin embargo, muchas personas siguen escogiendo España como un buen lugar para hacerse camino a un futuro estable.

Un ejemplo de ello es Yu Yi Hao (Shanghái, 1995) un joven migrante que nació en China, pero que reside en España desde los 17 años.

Yu Yi Hao, joven chino a sus 17 años cuando llegó a España. Actualmente es profesor de la Universidad de Barcelona.

Yu Yi Hao, joven chino a sus 17 años cuando llegó a España. Actualmente es profesor de la Universidad de Barcelona. Cedida

Yi Hao actualmente es profesor de matemáticas de la Universidad de Barcelona, trabaja en una consultoría de inteligencia artificial y está estudiando un doctorado.

Ha trabajado en más de 11 puestos distintos mientras estudiaba, desde camarero hasta mozo de almacén, y nunca ha creído que su estilo de vida sea el incorrecto. “Mis padres nunca me han dado nada, he tenido que hacer todo solo", explica.

Para él, el éxito es una mezcla de la exigencia asiática y la libertad occidental: “El criterio de éxito en mi cultura siempre ha sido sacar buenas notas y tener buen sueldo, pero para mí es tener la flexibilidad de poder cumplir mis hobbies”.

Yu Yi Hao en la actualidad.

Yu Yi Hao en la actualidad. Cedida

Sin embargo, esta búsqueda de libertad tiene un coste. El profesor de economía de la Universidad Complutense de Madrid, Ignacio Aliende, destaca que, aunque los jóvenes de ahora tienen un nivel formativo muy elevado (puesto que el 55% tiene educación superior frente al 35% de los años 90), la productividad en España está estancada desde hace una década.

Esto genera una brecha entre las altas expectativas y unos salarios que, en términos reales, son similares a los de 2019 debido a la inflación. “El joven actual adopta una postura de igual a igual con la empresa, no subordinada, pero se enfrenta a una incertidumbre absoluta sobre su futuro”, explica Aliende.

Generaciones pasadas

La ruptura generacional queda patente al hablar con Malena Casanueva (Extremadura, 1972) Directora de la Escuela de Posgrado de La Salle de Madrid.

Malena, que dejó un trabajo en una multinacional para dedicarse a la maternidad y luego se reinventó en la docencia universitaria, ve en la generación Z un sentido de la dignidad que su promoción no tuvo. “Nosotros agachábamos la cabeza si nos gritaban; ellos tienen un sentido de la dignidad mucho mayor y no se dejan maltratar en el trabajo. Aprenden a vivir con menos mochilas”, reflexiona.

Cuando piensa en el concepto de éxito, Malena detecta hoy en sus alumnos y en sus propias hijas un rechazo al modelo que ella misma encarnó. "Mis hijas me dicen: 'Yo no quiero ser como tú, no quiero llegar a casa tarde después de trabajar un montón en una oficina'", revela.

Malena Casanueva a sus 25 años de edad. Actualmente tiene 52 y es directora de Posgrado de La Salle.

Malena Casanueva a sus 25 años de edad. Actualmente tiene 52 y es directora de Posgrado de La Salle. Cedida

Para ella, la juventud actual ha aprendido del dolor de sus padres: “Vieron cómo la crisis de 2008 echaba a la calle a gente que había entregado su vida a una empresa. Esto ha generado que el compromiso a largo plazo, ya sea una hipoteca o un contrato vitalicio, asuste y sea visto como una trampa”.

Luis Ezcurra (Barcelona, 1954), quien fue vicepresidente de Motorola, recuerda el éxito de su generación en símbolos externos: “En mi época, lo importante era lo que ponía en tu tarjeta de visita y cuántas ventanas tenía tu despacho”.

Su quinta entendía el triunfo como una “estructura de vida conforme a la norma”: trabajo estable, una boda y casas en propiedad. “Nosotros teníamos certidumbre; hoy la juventud tiene una incerteza absoluta. Yo aliento que prefieran una vida más equilibrada, aunque eso signifique no seguir el camino que les marcamos”.

Luis Ezcurra a sus 25 años. Actualmente tiene 71 y ha pasado por altos cargos de compañías de telecomunicaciones como Motorola o Telefónica.

Luis Ezcurra a sus 25 años. Actualmente tiene 71 y ha pasado por altos cargos de compañías de telecomunicaciones como Motorola o Telefónica. Cedida

A sus 71 años, Luis considera que ha triunfado en la vida: llegó a la cumbre de su empleo rodeado de lujos, coches de empresa para él y su mujer, la identidad blindada tras una corbata de Hermes y ha podido ser feliz.

Sin embargo, chocó con la realidad al entender el coste humano de haber logrado sus metas: "Mi identidad se confundía con los símbolos externos", confiesa, reconociendo que sacrificó pasar más tiempo con sus hijos por una ambición impuesta por la sociedad y él mismo.

El éxito como resiliencia

Entre las nuevas generaciones, el éxito ha dejado de ser un camino colectivo para transformarse en una construcción individual.

Según el estudio coordinado por Federico Javaloy, el 92,3% de los jóvenes cree que ser feliz es "crecer como persona", superando al ideal puramente hedonista.

Para Kye, Alex, Yoan y Víctor, triunfar ya no significa necesariamente acumular bienes o alcanzar una posición estable, sino conservar margen de decisión sobre su tiempo, su trabajo y su vida personal.

Como concluye el informe económico de Javier Soria, el éxito hoy es "más holístico" porque nace de la frustración de no poder alcanzar el modelo tradicional.

Mientras ese techo estructural no se mueva, muchos jóvenes seguirán explorando vías paralelas, dentro y fuera del mercado laboral clásico.

Gerard Rengel es un alumno del Máster de Periodismo Multimedia con IA de El Español en su tercera edición. El reportaje se basa en una investigación para hacer el Trabajo Fin de Máster (TFM)