La Policía Nacional ha puesto en marcha este domingo un dispositivo para comenzar a levantar el asentamiento de la playa del Trampolín, donde viven más de 3.000 migrantes.

La Policía Nacional ha puesto en marcha este domingo un dispositivo para comenzar a levantar el asentamiento de la playa del Trampolín, donde viven más de 3.000 migrantes. Reduan EFE

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La Policía fuerza centenares de salidas de Ceuta advirtiendo a los migrantes que si piden asilo se les negará y no podrán volver

Muchos migrantes han decidido volver a Marruecos de forma voluntaria ante la posibilidad de que se les negara el asilo.

Más información: La Policía comienza el desalojo del campamento de la playa del Trampolín de Ceuta entre gritos de "Marruecos no"

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Después de más de dos meses teniendo una playa como refugio, cientos de migrantes han comenzado su vuelta a Marruecos.

El proceso ha empezado a primera hora de la mañana, cuando la Policía Nacional ha irrumpido en la playa del Trampolín para hacer el mismo procedimiento que se hizo en la de Benítez. Llevarles al Centro Temporal de Extranjeros (CATE), para realizar un triaje.

Al principio fueron pocos —tan solo se podía ver una furgoneta— pero después, una decena de lecheras rodearon a los migrantes, que comenzaron a recoger sus cosas, ya familiarizados con el proceso.

Poco a poco, los efectivos empezaron a dividirlos en grupos de 10 para llevarlos al centro. Allí, la tesitura se basaba en dos escenarios: o pedían el asilo o decidían irse a Marruecos.

La gran mayoría ha optado por lo segundo.

Lo cierto es que entre los migrantes ha corrido la voz y prácticamente todos saben que es muy difícil que se les conceda el asilo.

Antes, los migrantes estaban evitando su expulsión acogiéndose a su derecho al asilo pero, ante la disyuntiva de tener que conocer la decisión—y sobre todo ante el posible 'no'— muchos deciden volver de forma voluntaria a su país.

Esto además, tiene otra capa, según cuentan fuentes de la Policía a EL ESPAÑOL. Muchos temen que se les pueda echar de España mediante un expediente de expulsión que, según la gravedad de los hechos puede suponer la prohibición de entrar en España de tres a cinco años.

Esto se determina con un amplio catálogo de situaciones que determina la policía. Desde cometer un acto violento hasta participar en algún "tumulto".

La nueva ley

Hasta hace bien poco, el pedir asilo daba una serie de garantías de forma automática. El migrante no podía ser expulsado mientras se resolvía la solicitud y se podía entrar en un programa de acogida. Si a esto se suma la larga espera antes de resolver la solicitud, esto suponía una forma de permanecer en España a medio plazo.

Sin embargo, los anteproyectos aprobados este agosto —la nueva Ley de Asilo y la reforma parcial de la Ley de Extranjería— introducen varios cambios que aceleran el proceso de acogida —o su denegación—.

La ley crea un procedimiento acelerado para solicitudes "poco fundamentadas" o "bajo sospecha". Por ejemplo, esto se aplica a aquellos solicitantes cuyo país tenga una tasa de reconocimiento de asilo en la Unión Europea (UE) inferior a 20%. El caso de Marruecos.

Además, con la nueva ley se generaliza el procedimiento en frontera y la solicitud se tramita antes de autorizar formalmente la entrada en España, a la vez que se introduce el triaje —un control inicial de identificación, seguridad o vulnerabilidad—.

Y hay más. Antes, asilo y expulsión eran dos procedimientos separados, se le denegaba el asilo al migrante pero luego las autoridades tenían que abrir otro expediente para expulsarlo.

Ahora, la denegación de asilo incorpora de forma automática una "decisión de retorno obligatoria". Es decir, en el mismo acto se expulsa al migrante de España en caso de que no se le dé asilo.

Por ello, muchos de los migrantes en Ceuta prefieren no iniciar siquiera el trámite de asilo y aceptar un retorno "voluntario", antes que quedar con una resolución negativa que, a su vez, lleva aparejada una orden de expulsión y una posible prohibición de entrada a España durante varios años.

El desalojo

Ante la disposición de los migrantes a volver a su país, fuentes policiales han querido destacar que el operativo se ha desarrollado "sin incidentes" y con la participación de 350 agentes.

El dispositivo se ha formado con 8 grupos de UIP y con el apoyo de otras unidades policiales como UPR, GAC, Extranjería y Unidad Aérea.

Entre los medios materiales desplegados han destacado los dos vehículos blindados VIPA 6x6 (Vehículo de Interposición, Protección y Aproximación) y vehículo URO (Vehículo de Alta Movilidad Táctico), todos ellos utilizados por la Unidad de Intervención Policial (UIP).

El operativo también ha contado con la colaboración de la Guardia Civil, que ha desplegado buceadores y tres lanchas en previsión de que algún migrante pudiese escapar a nado, y la Policía Local, encargada de los cortes de tráfico en los accesos a la playa del Trampolín.

El despliegue ha permitido mantener el orden aunque se han vivido momentos de tensión ante el desconocimiento de los migrantes sobre lo que iba acontecer.

Muchos se han levantado ante la policía pensando que les iban a devolver directamente a su país. "Marruecos no", han coreado.

Más tarde, aunque con el mismo ambiente de tensión, varios migrantes han comenzado a hacer un reclamo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, gritando "¡Pedro, Pedro!".

La calma solo ha llegado cuando una intérprete les ha explicado lo que iba a suceder. Ahí muchos han tomado la decisión. O volvían de forma voluntaria o se enfrentaban a la incógnita del asilo.