La cuesta de enero ya ha quedado atrás. Son muchos los que apenas han salido de casa este mes para recuperarse del esfuerzo de la Navidad. Sin embargo, ya ha llegado febrero. Las energías y el bolsillo se han recuperado y llega el momento de volver a hacer planes. Así, los fines de semana se presentan idóneos para disfrutar del turismo rural.
Si no se quieren hacer largos recorridos, en el entorno de la provincia de Sevilla hay innumerables opciones idóneas. A una media hora quedan pueblos como Osuna o Carmona. Más lejos están Alanís de la Sierra o Cazalla de la Sierra, repletos de encanto y en plena sierra.
Cualquier elección es buena dentro de la provincia. En una localidad muy cercana a la capital, como Alcalá de Guadaíra, en torno a la ribera del río, está uno de los mejores senderos para los meses de frío, donde suele lucir el sol, salvo cuando llueve.
No obstante, si lo que se busca es un auténtico pueblo medieval, sin duda Cortegana es una elección acertada. Es un pueblo de la provincia de Huelva de poco más de 4.500 habitantes en el corazón de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Está a una hora y media en coche de Sevilla.
Es un destino idóneo para aquellos que deseen escapar del bullicio de la ciudad y adentarse en un contexto rural. Pasear por sus coquetas calles es parte de un patrimonio de lo más completo.
Un castillo imponente
Y es que sus callejuelas empedradas respiran historia a cada paso. Entre todos sus monumentos, se impone sobre todo el municipio su emblemático castillo medieval. La fortaleza tiene origen árabe y fue reconstruida en la Edad Media.
Probablemente, no haya mejores vistas de toda la Sierra de Huelva que la que ofrecen sus murallas. La panorámica gana incluso más durante los días más fríos, cuando el cielo empieza a iluminarse al atardecer.
Vistas desde el castillo de Cortegana.
La plaza de toros, construida en piedra en 1984, la iglesia gótico-mudejar de San Sebastián o el lavadero público, uno de los mejores conservados del entorno, son otras de las joyas que regala Cortegana.
Rutas de senderismo
Entre sus encantos está el simple paseo por sus pequeña calles, flanqueadas por casas blancas con patios llenos de flores. Además, está en un lugar estratégico para los amantes de la naturaleza.
Desde Cortegana parten decenas de rutas de senderismo que permiten adentrarse en el bosque de la Sierra de Aracena. No dista demasiado de lo que se puede ver en Galicia por su frondosidad. En invierno se tiñe de verdes intensos y tonos ocres.
Rica gastronomía
Por supuesto, no hay que marcharse de Cortegana sin probar su rica gastronomía, con platos propios como las migas con patatas o el gazpacho de invierno. Se hace con patatas cocidas, hígado de cerdo y cilantro.
El 'adobao', un guiso de patatas, hígado de cerdo y pimentón, es otra de las recetas autóctonas, al igual que la sopa de olores (con plantas aromáticas), el pisto serrano o el bollo de patatas.
Al estar en plena Sierra de Huelva, los jamones y embutidos están entre las especialidades del pueblo. Es también tierra de setas, que son la materia prima de multitud de recetas. Y no hay que olvidar dulces como los piñonates, los pestiños o las perrunillas.
Los argumentos para visitar Cortegana son inabarcables. La localidad luce en todas las épocas del año y en febrero reúne todos los ingredientes necesarios. Es el lugar perfecto para desconectar en una escapada de febrero y encarar con más fuerza el resto del 2025.