Tinder, Snapchat, el mismo Whatsapp... los smartphones nos acercan, y en ocasiones, quizá un poco demasiado. Calor, hormonas, un poco de conversación y, para cuando te das cuenta, estás a un paso del 'sexting'. Quienes decidieron poner una cámara en los móviles ¿sabrían el monstruo que estaban creando?

Se han repetido mil veces los peligros de enviar fotos de desnudos a desconocidos, cuando no sabes si al otro lado de la conexión inalámbrica hay otra persona -también acalorada- o alguien con malas intenciones. 

De lo que no se suele hablar mucho es de los peligros de pedir tú los desnudos. Sí, claro, te pueden mandar a freír espárragos en 33 idiomas diferentes, pero si cuela, cuela... Pero puede ocurrir que lo hagas a una persona con demasiada imaginación y con ganas de trollear.

El ataque de los gnomos

Eso mismo ha pensado la blogera Aella que ha decidido convertir un momento de tensión erótica en una historia de terror cuyo final lo firmaría el mismísimo Jaume Balagueró:

Aella

Una pena no tener una foto de la cara de la persona que recibió estas imágenes. ¿Intentaría ir a rescatarla?