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El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha modernizado sus métodos de control migratorio mediante el uso de operativos digitales que muchos expertos califican de "redadas virtuales". Estas acciones, que se llevan a cabo sin contacto físico inmediato, emplean tecnología avanzada y análisis de datos para rastrear, identificar y localizar a inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. Este sofisticado “espionaje” invisible se ha convertido en una herramienta clave para la agencia, expandiendo su alcance y eficacia en la era digital.

Uno de los pilares de estos operativos es el acceso a bases de datos. ICE obtiene información de diversas fuentes, incluyendo licencias de conducir, antecedentes penales y registros de empleo. En estados donde los inmigrantes indocumentados pueden tramitar documentos legales, estos datos se vuelven especialmente relevantes. Al consolidar información de múltiples registros oficiales, la agencia puede construir un perfil detallado de los individuos y detectar inconsistencias o patrones que indiquen su estatus migratorio irregular.

Otro componente fundamental es el uso de tecnologías de reconocimiento facial y vigilancia. Herramientas como Clearview AI y Vigilant Solutions permiten a ICE analizar imágenes obtenidas de redes sociales, cámaras de seguridad y sistemas de tráfico. Este análisis automatizado rastrea los movimientos y ubicaciones de personas, facilitando la identificación de posibles inmigrantes indocumentados. La precisión y rapidez de estas tecnologías han transformado la forma en que se llevan a cabo las investigaciones, haciendo que el rastreo sea prácticamente continuo y en tiempo real.

El monitoreo de redes sociales también juega un papel crucial en estas redadas virtuales. ICE investiga plataformas como Facebook, Instagram y Twitter, donde se crean perfiles y se comparten publicaciones, fotos y ubicaciones. La agencia utiliza perfiles falsos y herramientas de análisis para identificar patrones de comportamiento, relaciones y movimientos que puedan delatar a individuos en situación irregular.

Esta práctica ha generado controversia, pues pone en evidencia cómo la privacidad de los usuarios puede verse comprometida sin su conocimiento.Además, la colaboración con empresas privadas intensifica el alcance de estas redadas virtuales. Compañías como Palantir y LexisNexis venden a ICE información personal, registros financieros y otros datos sensibles sin el consentimiento de los ciudadanos.

Esta alianza entre el sector público y privado permite a la agencia obtener una base de datos aún más amplia y detallada, fortaleciendo sus capacidades de vigilancia.Para ello, el uso de cámaras y lectores de matrículas complementa el sistema de monitoreo. Estos dispositivos permiten rastrear vehículos y patrones de movilidad en áreas estratégicas, lo que facilita la localización y detención de personas sospechosas de irregularidades migratorias.