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White Sands National Park es una maravilla geológica situada en el estado de Nuevo México, donde la naturaleza se muestra en una forma casi irreconocible. Este parque alberga extensas dunas de un blanco inmaculado, compuestas casi en su totalidad por yeso, un mineral que rara vez se encuentra en forma de arena. 

El yeso, a diferencia de los minerales que conforman la arena común, posee propiedades reflectantes que evitan que se acumule calor. Esto genera que, a pesar del abrasador clima veraniego del suroeste estadounidense, la superficie de las dunas se mantenga fresca al tacto. Este fenómeno crea un escenario sorprendente: un desierto que, en apariencia, recuerda a un paisaje lunar o a un campo de nieve en plena temporada estival.

La singularidad de White Sands ha capturado la atención de científicos y geólogos, quienes estudian el proceso de formación de estas ondulaciones. Las condiciones ambientales especiales de la zona han permitido la acumulación de yeso, generando un fenómeno natural extremadamente raro. Las ondulaciones se extienden por kilómetros, y cada cresta y valle cuenta una historia sobre la evolución del terreno. 

Para los amantes de la aventura, el parque brinda múltiples oportunidades de exploración. Los senderos que serpentean a través de las dunas permiten a los visitantes adentrarse en este paraje casi de otro mundo. Caminar sobre la superficie blanca, bajo un cielo despejado, evoca sensaciones de libertad y asombro, mientras el contraste entre el frío aparente de la arena y el calor del aire genera una experiencia única.

La atmósfera que se respira en él invita también a la reflexión y al disfrute de la fotografía, ya que la luz y las sombras juegan en perfecta armonía sobre las superficies onduladas. Durante el amanecer y el atardecer, el paisaje adquiere tonalidades espectaculares, transformándose en un espectáculo natural que atrae a visitantes de todo el mundo.

Además, el parque cuenta con áreas designadas para actividades recreativas y para la observación de la fauna que ha aprendido a adaptarse a este ambiente tan particular. La combinación de ciencia, belleza y aventura convierte a White Sands en un destino fascinante, donde la naturaleza despliega su creatividad en cada grano de yeso. Este lugar, que desafía las convenciones de un desierto tradicional, continúa siendo un sitio de estudio y admiración.