Carmen Camacho. Foto:  ©LuisCastillaFotografía

Carmen Camacho. Foto: ©LuisCastillaFotografía

Poesía

Carmen Camacho, tras los pliegues de lo cotidiano en 'La mujer de enfrente'

La autora, capaz de aunar lo culto y lo popular, propone en su nuevo poemario una mirada crítica sobre el rol femenino en los hogares. 

28 abril, 2024 02:10

A pesar de la enorme diversidad formal del conjunto —verso libre, poemas en prosa, haikus, nanas, aforismos y hasta un villancico—, este nuevo libro de Carmen Camacho (Alcaudete, Jaén, 1976) ostenta una unidad expresiva que es marca de la casa y tiene que ver con la personalidad de su autora, capaz como muy pocos de aunar lo culto y lo popular, la fractura expresionista y la gracia verbal, la llamada de la calle y la opulencia imaginativa, el gusto por las imágenes.

La mujer de enfrente ensaya una mirada crítica sobre el mundo que no renuncia al juego, ese decir con palabras que saben siempre más que nosotros: “Aguardo una metáfora que me indique la salida”.

La mujer de enfrente

Carmen Camacho

Ilus. de Pepe Benavent Maclein y Parker, 2023. 118 pp. 19,50€

El arranque del libro es claramente programático: una “Guía rápida de uso” que remeda el estilo gnómico de los textos religiosos, un poema visual con las “piezas y componentes” de la lavadora lírica y un poema en prosa —“La demiurga”— que cabe leer a la vez como homenaje y parodia amable: “Pende el día de una mano, sostengo la pura realidad con esta otra […] Me conocen como Azar, otras me llaman Destino, Sincronicidad, Diosmío. Son Encarnación. Para servirles”. Pero Camacho rebasa muy pronto este cauce metapoético y entra en el mundo, sus pliegues y texturas, con una palabra exuberante y a la vez estricta, impredecible.

Dos hilos atraviesan el libro: el sondeo del espacio doméstico, de la casa, y la revisión de las manifestaciones del principio femenino, su don para ser y estar de las formas más diversas. Hilos que resume la figura de esa mujer de enfrente que tiende la ropa y que cada día —emblema de la alteridad— propone una historia a los ojos de la poeta.

El libro es así una celebración de la metamorfosis, pero también un mapa de vidas que conjuga fabulación y sueño, una carta terrestre que no deja de alzar el vuelo: “Iza la lengua”.