Alicante

Se veía venir. El Hércules se ha visto obligado a solicitar el aplazamiento de su primer partido amistoso, que debía disputar ante el Deportivo Eldense en Elda, por falta de jugadores. El club alicantino confirmó la noticia este domingo por la noche con un escueto comunicado en el que justificaba la suspensión por causas "inherentes a la planificación deportiva de la primera plantilla", además de asegurar que era una decisión de "común acuerdo" con el rival.

Una vez más, la imagen del club, que este año celebra su centenario, ha quedado por los suelos, ya que la decisión de suspender el partido llega a solo tres días del compromiso y tras una semana de pretemporada. Motivos objetivos para la suspensión existen, ya que el club alicantino solo ha realizado cuatro fichajes, a los que suma otros cuatro jugadores del pasado curso más varios canteranos del filial. Ni con todos ellos le da para configurar una convocatoria para el primer test de la pretemporada, en el que los técnicos, por la carga de trabajo, suelen formar dos equipos, uno en cada parte, para repartir la carga de trabajo.

En estas condiciones tan ínfimas, el nuevo entrenador, Ángel Rodríguez, que llegó con la maleta cargada de ambición y sueños, no puede trabajar ni ensayar nada que le sirva mínimamente para el futuro.

[El Hércules por fin se pone en marcha]

Motivos ajenos

Poco después del comunicado del Hércules llegó el del Deportivo Eldense, que este año competirá en una categoría superior a la del conjunto blanquiazul. El club azulgrana, que ha configurado una plantilla potentísima, justificó la suspensión “por motivos ajenos al Deportivo Eldense”, en clara alusión a la situación que vive la entidad herculana.

La planificación deportiva del Hércules está siendo caótica. El club tardó en encontrar un secretario técnico, cargo para el que eligió a Paco Peña, pero sigue sin definir la máxima figura de la parcela deportiva, aunque el exentrenador y expresidente, Quique Hernández, continúa asesorando desde fuera de la entidad.

[El Hércules responderá ante los juzgados de Alicante por los millones de la cláusula de Abde]

Paralelamente, el propietario, Enrique Ortiz, no autoriza más operaciones hasta contar con el visto bueno de Jaime Aparicio, intermediario del grupo inversor madrileño con el que pretende aliarse el constructor para financiar el nuevo proyecto deportivo. Aparicio ya interviene directamente en las negociaciones, se reúne con los técnicos y propone nombres de jugadores. Pero el Hércules no despierta. Sigue atrapado en el fango, sin plantilla y enturbiando su imagen.