Castilla y León

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Portugal

La alegoría transmontana pasea sus raíces por las calles de Mogadouro

16 julio, 2018 05:27

Una edición más, y es la quinta, del Festival Terra Transmontana que se celebra en Mogadouro y con el que, durante tres días -viernes, sábado y domingo- los miles de participantes y visitantes han regresado a las raíces de esta Terra Fria. Tres días para reivindicar una cultura ancestral, rica, variada y única de este maravilloso reino de Trás-os-Montes y, dentro del mismo, la vida y obra del escrito y jurista local Trindade Coelho, entorno al cual se desarrolló este evento.

Música local y de las freguesías -niños, jóvenes y mayores-, grupos de primer nivel portugués, ranchos, concertinas, gaiteros y bombos y cajas, panderetas y cencerros con el inconfundible sonido del Chocalheiro de Bemposta -aunque no sea invierno-. Una amalgana de sonidos que explican la rica cultura que envuelve a Trás-os-Montes en estas tierras del Duero/Douro Internacional. Posiblemente, y sin lugar a muchas dudas, sea la región portuguesa con mayor riqueza tradicional, tanto en valores, como conservación, como reivindicación de una tierra y un pueblo y unas gentes, como en la calidad de la misma.

Si a todo este compendio de actividades musicales se une también la música más moderna de grupos como Los Niños de los Ojos Rojos, Seiva, Omiri, Os Recanto o la Fanfarra Fárróbódó, e incluso el teatro de calle con actores profesionales… dice mucho del ambiente que se ha podido respirar en la zona antigüa de la ciudad, es decir, su esbelto castillo.

Pero también gastronomía con un sinfín de tabernas que han ofrecido lo más genuino de los fogones transmontanos -vitela, posta, enchidos, fumeiros, bacalao, feijoada de alto valor en O Bó Amigo, arroz, povo… y, por cierto, esos peces de río y la alheira de chocolate en Tasca da Lala- y el vino de la tierra. Junto a ellos, más de 20 casetas también han contribuido a ofrecer una visión artesanal de la región.

Desfie Etnográfico, punto y final a una edición especial

Todo terminó con el Desfile Etnográfico donde cada uno puso lo que mejor que pudo y quiso… dicen por estos pagos. Pero no es menos cierto que tuvo mucha vistosidad, mucha participación -cachis, una hora antes se jugaba la Final del Mundial de Rusia-, y mucha diversión siempre con los tiempos de Trindade Coelho, finales del siglo XIX, como punto de partida.

Tras el desfile y la fiesta, mucha fiesta con los grupos de música y las gentes de las aldeas bailando a más no poder, porque también de fiesta y alegría vive el hombre, llegó la hora del jantar -una cena a base de peixes de río, pollo frito con pimentón -un lujo- panceta asada y choriza-, compartiendo mesa y mantel con los compañeros David Fernandes -el fotográfo más especial de Mogadouro y Paulo Garnacho y el redactor de LocalVisão, porque João Pereira, añorando Viseu, iba de azul francés no sabemos si para saborear las miles del triunfo, porque las otras, las de la profesión en Que Cena, las saborea a diario. Era la visión de la esencia de Portugal y el mágico horizonte de Trás-os-Montes con sus colores, toboganes y la puesta de sol que anunciaba ya el regrso. Una experiencia única vivir estos acontecimientos ancestrales y festivos con los paisanos portugues y, de paso, entrar en el gran carrusel de la Fiesta de Portugal, cachis.

REPORTAJE GRÁFICO LUIS FALCÃO