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Región

Proyecto Hombre reclama evitar que los menores beban alcohol

26 junio, 2017 15:54

Fundación Aldaba-Proyecto Hombre ha reclamado proteger especialmente la salud de los menores con respecto al consumo de drogas y ha pedido más regulación y control de la normativa existente para evitar que estos jóvenes beban alcohol y accedan a otras sustancias presentes en grandes concentraciones como los botellones.

Así lo ha expresado la directora de Proyecto Hombre, María Paz de la Puente, quien ha presentado la memoria de la organización correspondiente a 2016 en una rueda de prensa que ha ofrecido junto al presidente de Fundación Aldaba-Proyecto Hombre, Francisco Fernández Cilleruelo; la directora de Programas, Ana Macías Rodríguez; y el responsable del Centro de Estudios, José Luis Rodríguez.

De la Puente ha afirmado que mantienen la preocupación por el consumo de alcohol y otras drogas en menores a pesar de un "aparente optimismo numérico" que muestra una estabilización en las prevalencias de consumos, un descenso en algunas sustancias o la sensación de que se produce un incremento en las edades de consumo. A pesar de ello, que no dejan de ser "números", ha manifestado la necesidad de proteger especialmente a los menores, para lo que ha incidido en que hay una regulación y se debe hacer un control de la normativa respecto al uso y dispensación de drogas, especialmente de alcohol.

En este contexto, ha calificado de "dramático" ver que en torno a la celebración de San Juan se observa a menores comprando botellas de alcohol y consumiendo de manera abusiva, algo que va en contra de una doble normativa que pasa por la prohibición de beber en la vía pública y la de vender alcohol a menores. Sin embargo, muchos jóvenes acuden a los botellones, en los que quien acude y no bebe tiene posibilidades de hacerlo y entre los que ya lo hacen pueden acceder a drogas como cannabis e iniciarse en el consumo.

Implicación familiar

Además, ha aconsejado más control y supervisión de las familias y establecer alternativas de ocio para los jóvenes, al tiempo que de forma "transversal" considera que hay una obligación de incrementar la percepción social del riesgo asociado a las drogas.

Asimismo, ha hecho un llamamiento para que quienes acudan a urgencias con intoxicaciones etílicas firmen el consentimiento para que la organización pueda intervenir a través del proyecto Ícaro, que trata de prestar una atención temprana a quienes acuden a centros hospitalarios en estas situaciones, para lo que se colabora con las consejerías de Sanidad y Familia e Igualdad de Oportunidades de Castilla y León.

A este respecto, María Paz de la Puente ha advertido de que hay una "demonización" del tabaco, una relativización del consumo de alcohol y un "doble discurso" con el cannabis que se dirige por un lado a los riesgos y, por otro, a su legalización.

La directora de Proyecto Hombre ha explicado que, tal y como se recoge en la memoria de 2016, se ha atendido a 125 menores abusadores de drogas (aún no se observa adicción) en situación de vulnerabilidad --además de a 168 padres o tutores de los mismos-- y se ha tenido un 70 por ciento de éxito. Su edad media es de 16,4 años.

En la mayoría de los casos la intervención se produce ante una baja o nula percepción del riesgo y se tarda en pedir ayuda unos dos años desde que se detecta alguna situación anómala en el menor, ha explicado De la Puente, quien ha agregado que además se observa una diferencia muy grande entre chicos y chicas, ya que el 82 por ciento de las personas atendidas son varones frente a sólo un 18 por ciento de mujeres.

Por ello, en Proyecto Hombre se preguntan qué ocurre con las chicas y qué hacer para que accedan al programa, al que la mayoría de jóvenes que acuden (un 75 por ciento) lo hacen por consumo de cannabis. Por ello, se va a tratar de profundizar en el aspecto de género.

Ana Macías ha concretado que el perfil es el de un varón de 16 años, que en el 80 por ciento de los casos acude acompañado por familiares. en más del 80 por ciento de los casos se observan problemas de adaptación escolar y en casi un 89 por ciento de adaptación familiar.