María Pujalte interpreta a Irene en 'Hermanas', de Carol López, en el Teatro Maravillas de Madrid.

María Pujalte (La Coruña, 1966) es una de las tres Hermanas que se han instalado en el Teatro Maravillas de Madrid. Las otras dos son Amparo Larrañaga y Marina San José. Los hilos los mueve Carol López, una autora y directora que cosechó muy buenas críticas y varios premios hace cinco años con la versión original de la obra, en catalán. Traducida ahora al castellano, la comedia arranca con el funeral del padre y la negativa de la madre (Amparo Fernández) a convertirse en la perfecta viuda. A partir de ahí se suceden las confesiones, las riñas, los celos, el llanto, la risa... Y todo sin salir de la cocina.



Pregunta.- Hermanas comienza de una forma muy parecida a Las tres hermanas, de Chéjov. ¿Tiene más similitudes con el teatro del autor ruso?

Respuesta.- Carol parte de ahí, pero no tiene mucha conexión. Sí que tiene algo de chejoviana esa sensación de estar dentro de la cocina donde ocurre todo, de asistir a conversaciones que parecen intrascendentes y a escenas donde aparentemente no pasa nada pero pasa de todo.



P.- ¿Qué tipo de comedia es?

R.- Es emocionante y sorprendente. Carol cuenta las tripas de esta familia con mucho juego teatral. Los espectadores me dicen que es divertida, gamberra, pura vida. Transmite las emociones como la música: de golpe, sin filtros.



P.- Las tres hermanas son muy distintas. ¿Cómo es cada una?

R.- Son muy distintas y están en momentos muy distintos. La mayor es una mujer con una vida de triunfadora -o de lo que se entiende por ello-, pero está en un momento de crisis total. Mi personaje representa el sentido común, la serenidad. Está en un momento muy dulce porque está reviviendo su gran amor. Es madre soltera y no ha tenido la típica vida happy, pero es más feliz, positiva, disfruta. La pequeña tiene mucha diferencia de edad con las otras dos, tiene el síndrome de Peter Pan y está encantada de la vida. Y a las tres hermanas las une una madre muy peculiar, locuela y divertida.



P.- Carol López es una directora muy bien considerada en Cataluña. ¿Cómo es en acción?

R.- Cae mueve por impulsos y quiere transmitir esa vitalidad al espectador, no quiere que piense mucho, sino que sienta, que se deje sorprender y entre en el juego sin demasiados planteamientos. Es na muy cañera y exigente.



P.- Esta temporada vuelven Los misterios de Laura a TVE. Cada vez es más difícil aguantar en la parrilla pero usted sigue. ¿Qué siente?

R.- Lo vivo con mucha felicidad. Terminamos hace casi un año de grabar los capítulos, esta serie no ha tenido un camino fácil, aunque desde fuera se ve de otra manera.



P.- Da la impresión de que la preocupación por las audiencias hacen de la televisión un medio inhóspito para trabajar.

R.- Si no cumples un mínimo de cuota de pantalla, tu serie se cancela. Pero si no llenas un teatro, tu obra también se cancela. Es igual en ambos medios. Esta profesión nos somete a un continuo examen, eso es algo duro y bello a la vez.



P.- Hace poco se ha sabido que la serie tendrá una versión rusa.

R.- Es maravilloso, estoy deseando verla. Parece mentira que la serie cuaje en un país tan diferente, pero se debe a que es un homenaje a la ficción de misterio de toda la vida, a Jessica Fletcher, a Agatha Christie... Es un personaje universal y cercano, por eso funciona tan bien.



P.- ¿Cómo está la ficción televisiva española en general?

R.- Yo creo que viven un momento difícil. Las productoras necesitan trabajar con continuidad. Estos parones súbitos son criminales en cuanto a poder mantener una mínima actividad. Isabel se terminó de grabar hace mucho tiempo también. Está teniendo un éxito brutal y al principio parecía que no lo iba a tener.



P.- Usted coincidió alguna vez con Fernando Guillén, que nos acaba de dejar. ¿Cómo lo recuerda?

R.- Curiosamente, lo primero que hice en cine fue Martes de Carnaval, de Pedro Carvajal. Tuve sólo un día de rodaje, en Galicia, y una secuencia con Fernando Guillén. Él era todo un señor y yo acababa de empezar. La situación me sobrepasaba y además mi personaje era mudo y toda la secuencia se basaba en miradas. Lo recuerdo como algo muy especial.