"Hemos pasado de una visión mítica del Mediterráneo a percibirlo como una zona de conflicto, incomprensión y muerte". Así ha empezado la presentación de Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto, la exposición que reúne en el IVAM de Valencia un centenar de obras de artistas de 30 nacionalidades que trabajan en torno a los problemas derivados principalmente de la emigración, desde los más clásicos Ignacio Pinazo y Joaquín Sorolla a los contemporáneos Adrian Paci y Sergio Belinchón.



Dividida en dos bloques que muestran la evolución que se ha producido en la visión del Mediterráneo como un lugar mitificado a un espacio donde prima el temor y la incomprensión, la exposición reúne pinturas, dibujos, fotografías vídeos e instalaciones que proceden de la Colección del IVAM y de museos nacionales e internacionales, como el Museo de Bellas Artes San Pío V, el Museo de Orsay o el Thyssen de Madrid.



La muestra está comisariada por el propio director del IVAM, José Miguel G. Cortes, quien ha declarado que el conjunto "trata de no caer en sensacionalismos, huye de imágenes fáciles y truculentas que golpean directamente la cara del espectador para que el público reflexione sobre la migración, el desarraigo o el racismo desde una perspectiva más artística y poética".



Tres poemas del poeta griego Constantino Cavafis (Viaje a Ítaca, Esperando a los bárbaros y Fui) reciben al visitante a la exposición que se inicia con la mitificación europea de la vida en el Mediterráneo que tiene lugar a mediados del siglo XIX. "El Mediterráneo se percibía como una fuente de placer sensual y sexual, un lugar donde recuperar energías y curarse de enfermedades como la tuberculosis, muy extendida por Europa", ha explicado José Miguel G. Cortés.



Esta primera sala muestra los paisajes románticos que retrataban artistas como Antonio Muñoz Degraín (El Líbano desde el mar, 1909), Ignacio Pinazo (Anochecer en la escollera III, 1898-1900) o Joaquín Sorolla (Ráfaga de viento, 1904) y cómo se acercaban a ese ideal del Mediterráneo artistas como Wilhelm von Gloeden, Herbert List o Nicolás Muller a través de retratos de efebos al estilo griego o mujeres con vestimentas exóticas.



La segunda parte de la exposición exhibe obras de artistas contemporáneos de países mediterráneos "que muestran la problemática desde la cotidianeidad", ha explicado el director del IVAM. "Los artistas hablan de su vida privada vinculada a los hechos sociales, una vida condicionada por la violencia, la guerra o el racismo". Esta visión del Mediterráneo como una zona de conflicto, muerte y espanto incluye obra de artistas que reflexionan sobre la migración, sobre esos viajes con el fin de alcanzar Europa y sus consecuencias. Es el caso del vídeo Centro di Permanenza Temporanea del albanés Adrian Paci, Avalancha de Sergio Belinchón que muestra lo que podría ser el asalto a una valla en el corazón de Europa por los propios europeos o las trabajos del palestino Taysir Batniji en los que vincula sus vivencias en una Palestina ocupada, en una constante atmósfera de violencia, y las consecuencias que de ello se derivan: el desplazamiento, el exilio y el desarraigo de la propia cultura.



La exposición continúa mostrando "cómo se van configurando las vidas de esas personas que llegan a Europa desde sus países de origen y su desarraigo constante", ha explicado el director del IVAM. Aquí se enmarcan los trabajos del francés Mathieu Pernot con su serie de fotografías Les migrants en las que vemos una serie de bultos que resultan ser cuerpos de migrantes afganos envueltos con telas o Le Feu sobre la quema de las caravanas de la comunidad gitana nómada en Francia.



La melancolía y la visión distante de la diáspora queda retratada en fotografías como las de la marroquí Yto Barrada que componen su serie El estrecho: Un viaje lleno de agujeros 1997-2004 o las de la argelina Zineb Sedira con el díptico Transitional Landscape o The Lovers I. La exposición culmina con las fotografías Invernaderos de Montserrat Soto, que muestran la soledad y el desarraigo que existe en esos lugares, los vídeos de Akram Zaatari y la serie Constellations de Bouchra Khalili, "una metáfora poética de esos viajes de migración que a veces duran muchos años", según ha destacado Cortés.