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El primer trabajo de Osgood Perkins (Nueva York, 1974) en el cine consistió en interpretar a una versión infantil de Norman Bates en la tardía secuela de Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), Psicosis II, que dirigió Richard Franklin en 1983. No podía haber pretendiente más indicado para el papel, pues era su padre Anthony Perkins quien daba vida al célebre psicópata por segunda vez.

No fue el único papel que abordó el bueno de Osgood. De hecho, desde los 90 se volcó en la actuación sin demasido éxito. Pero, en los últimos tiempos, ha logrado finalmente hacerse un hueco en Hollywood, curiosamente colocándose detrás de la cámara en el género en el que debutó -quizá la letra pequeña de un contrato luciferino-. 

Tras tantear el terreno sin pena ni gloria con La enviada del mal (2015), Soy la bonita criatura que vive en esta casa (2016) y Gretel y Hansel: Un oscuro cuento de hadas (2020), fue el año pasado cuando Osgood Perkins alcanzó un éxito indiscutible, al menos en cuanto a impacto. El filme se titulaba Longlegs (2024) y fue aupado por la presencia más chanante y delirante -y de estas tiene unas pocas- de Nicolas Cage.

Siguiendo la línea de horror atmosférico de los primeros trabajos de Robert Eggers y Ari Aster, Perkins entregaba un filme muy cuidado en lo visual pero con una narrativa policiaca intrascendente y con personajes ridículamente solemnes y trágicos. Como escribió Jesús Palacios en estas páginas sobre Midsommar (2019), se diría que el cineasta vestía “de hipermodernidad hípster lo que no deja de ser una simple película de terror”.

En The Monkey, que llega a las salas este viernes, el tono que utiliza Perkins cambia drásticamente respecto a Longlegs, ya que el director abraza felizmente la comedia gore y no da ni un respiró al espectador hasta que finalizan sus 98 minutos. 

La película adapta un relato corto de Stephen King, pero su funcionamiento no dista demasiado de lo que encontramos en cualquier entrega de Destino final, quizá en un registro un poco más 'cabrón'’, por decirlo de alguna manera.

Y es que el mono que da título al filme es un juguete que, si le das cuerda para que toque un tambor, acabará provocando la muerte de alguien cercano, a través de los accidentes más rocambolescos y sangrientos. Esto permite al director organizar un descacharrante y tenso festival homicida.

Una imagen de la película

Por otro lado, el filme introduce a unos personajes que, aunque funcionales, resultan más o menos interesantes. El protagonista es Hal (Theo James), un crío que tiene que lidiar con el abandono de su padre, con un hermano gemelo de lo más borde y con el acoso de sus compañeros del colegio. Una colección de traumas a la que, mono mediante, se irán añadiendo unos cuantos más hasta que lo veamos convertido en un adulto incapaz de lidiar con cualquier responsabilidad.

Recordatorio de lo frágil que es la vida a base de miembros voladores y cabezas destrozadas, The Monkey es un filme más satisfactorio que la pretenciosa Longlegs, con un convincente diseño de producción -marca de la casa de la factoria James Wan- y un humor malsano que contagia la risa nerviosa de butaca a butaca en las salas.

The Monkey

Dirección y guion: Osgood Perkins

Intérpretes: Theo James, Tatiana Maslany, Christian Convery, Colin O'Brien, Elijah Wood, Osgood Perkins.

Año: 2025.

Estreno: 21 de febrero