
Pierre Lottin y Benjamin Lavernhe, en 'Por todo lo alto'
'Por todo lo alto': tú a París y yo a la charanga en la comedia que ha arrasado en Francia
Emmanuel Courcol ha conquistado al respetable con una mezcla perfectamente equilibrada de humor blanco, drama humano, cine musical y denuncia social.
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Diez premios del público en festivales de todo el mundo –entre ellos, San Sebastián–, más de dos millones de espectadores en Francia y ocho nominaciones a los premios César, más de un millón de euros recaudados en Alemania en sus primeros diez días en cartelera, el galardón a la mejor comedia en los Premios del Cine Europeo… Por todo lo alto, la nueva película del director y actor francés Emmanuel Courcol (Angers, 1957), ha conquistado al respetable allá por donde ha pasado con una mezcla perfectamente equilibrada de humor blanco, drama humano, cine musical y denuncia social. Una feel good movie honesta y efectiva.
La historia pone el foco en el determinismo social, en cómo nuestras circunstancias de origen marcan nuestra existencia. Los hermanos Thibaut (Benjamin Lavernhe) y Jimmy (Pierre Lottin) fueron separados en su primera infancia. El primero fue adoptado por una familia burguesa parisina; el segundo, se quedó en la deprimida zona minera del noroeste de Francia donde ambos nacieron, al cargo de una tía con pocos recursos. Ninguno sabe de la existencia del otro hasta que a Thibaut le diagnostican leucemia. La necesidad de encontrar a un donante de médula compatible genéticamente obligará a que las respectivas familias destapen el secreto.
Así, tras una urgente y exitosa operación, los hermanos se reencuentran y empiezan a desarrollar una curiosa relación, marcada por las diferencias pero también por la simpatía mutua. Thibaut es un reputado director de orquesta que descubre en su hermano un talento similar al suyo para la música. Jimmy, sin embargo, no pasa de ser un melómano que toca el trombón en una orquesta de pueblo, quizá porque nadie supo identificar su don a tiempo, y trabaja como cocinero en una escuela.
Courcol, que ya había practicado la comedia social en su anterior filme, El triunfo (2020), donde abordaba la historia de unos reclusos que montan la obra Esperando a Godot, contrapone dos universos a nivel visual. Por un lado, la seriedad de la música clásica. Por otro, el bullicio de las orquestas populares (con una hilarante camarilla de secundarios). Thibaut se irá involucrando en este último ambiente, empeñado en echarle una mano a su hermano Jimmy en el concurso en el que compite su banda.
No es fácil sacar adelante un personaje como Jimmy, un hombre terco y orgulloso acostumbrado a sabotearse a sí mismo, de apariencia ruda pero con buen corazón y que no podrá evitar cultivar cierto resentimiento de clase hacia su sofisticado hermano. Pero Pierre Lottin, que ya brillaba en Cuando cae el otoño (2024) de François Ozon, sabe dotar de dignidad a su encarnación sin caer en la caricatura ni en el exceso de gravedad.
En esa fina línea se mueve en realidad toda la película gracias a que el director nunca toma el camino fácil en la escritura. El esfuerzo y la lucha no llevan en este caso al triunfo, evitando la clase de maniqueísmo que limita el alcance del cine social por un exceso de buenismo.
Por todo lo alto
Dirección: Emmanuel Courcol.
Guion: Emmanuel Courcol, Irène Muscari
Intérpretes: Benjamin Lavernhe, Pierre Lottin, Sarah Suco, Nathalie Desrumaux, Stéphanie Cliquennois.
Año: 2024.
Estreno: 28 de marzo