Image: Azzarello, Ennis y Adlard, tres grandes del cómic internacional

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Azzarello, Ennis y Adlard, tres grandes del cómic internacional

En el marco de Ficómic, los autores de 100 balas y Predicador y el dibujante de The walking dead hablan sobre su trabajo y la situación de los tebeos en la actualidad

Marta Caballero
Publicada
Actualizada

De arriba a abajo, Azarello, Ennis y Adlard frente a sus obras: 100 balas, Predicador y The walking dead

En la liga internacional del cómic, los historietistas Brian Azzarello y Garth Ennis y el dibujante Charlie Adlard son primera división. Primerísima. Estos días pasean sus ideas y sus lápices por el Salón del Cómic de Barcelona, donde ya han convocado largas colas. Elcultural.es ha planteado con ellos tres entrevistas en una en la que les preguntamos sobre su obra pasada y futura, los laberintos de los tebeos en la actualidad, la ligazón de esta industria con el cine y la llegada imparable de las nuevas tecnologías.

Hablamos primero con Azzarello, cocreador, junto a Eduardo Risso, de la multipremiada serie 100 balas y cabeza pensante de los últimos Batman, Superman... El autor ha venido a Barcelona (cargado con una maleta vacía para "comprar cómic europeo") a presentar el integral de 100 balas y Luthor, dibujado por Bermejo, una vuelta de tuerca a Superman en la que se cuenta la historia desde el punto de vista del supervillano Lex Luthor: "Se trataba de dar una imagen de Superman como un extraterrestre que representa una amenaza para el mundo, porque así es como lo ve Lex, y yo quería darle la oportunidad de expresarse", empieza explicando Azzarello.

Preguntado por el futuro del cómic de superhéroes, en el que se ha hecho ya todo, o casi, el guionista se muestra esperanzado: "Mientras haya adolescentes con agresividad reprimida, seguirá habiendo historias novedosas de superhéroes", apunta el creador de 100 balas, clásico del género negro que describe como "una obra con cierto valor, un pequeño hito" porque, precisamente, aguantó cien números sin incluir en sus viñetas un solo superhéroe. "Con 100 balas situamos la acción en el mundo real y, sin embargo, la gente la compraba, creo que eso ha permitido que otros creadores contaran historias de género en las dos grandes editoriales americanas", celebra.

Azzarello, que siempre coquetea con la idea de retomar este trabajo, explica al respecto que lo hará, sí, pero aconseja a sus seguidores "que esperen sentados. Es una posibilidad que primero nos planteó DC cuando la estábamos acabando y que rechazamos, pero que Eduardo (Risso) y yo nos volvimos a plantear el año pasado". Así las cosas, ¿qué Azzarello encontrarán sus seguidores en el futuro? "Voy a colaborar con Risso en una serie que se titulará Spaceman, la gente no se lo va a esperar porque es ciencia ficción y es algo que nunca hemos hecho, aunque acabarán reconociendo nuestro estilo. Era una cumbre que teníamos que alcanzar".

De altas cumbres sabe mucho Garth Ennis, el responsable de Predicador, considerada por muchos críticos como la mejor serie de la historia del cómic. Y, sin embargo, a este irlandés no le apetece pasar a la posteridad sólo por esta obra: "Si van a recordarme por Predicador por mí perfecto, pero he escrito bastantes historias bélicas como Ruiseñor y Night Witches a las que le tengo tanto o más cariño". No obstante, sí es consciente del antes y el después que supuso esta Biblia marciana sobre profetas, ángeles borrachos, santos violentos y vampiros insolentes: "Es cierto que antes no se había publicado nada así, y es porque elegí influencias del mundo del cine y de la novela, de los cómics y las revistas bélicas que leí de niño. Fue en mi infancia cuando entendí que los tebeos podían y debían estar influidos por cualquier medio".

Más allá de ser una saga que es puro entretenimiento y que bebe, como él cuenta, directamente del cine (y del buen cine), con ella quiso el escritor estructurar una historia en torno a varios de los grandes temas de la existencia: "La amistad, la lealtad, la traición, la obsesión -personificada en Starr-, y la idea de la fe y de la religión, mostrar a cuánto está dispuesta la gente por ellas". También hay historia americana, mucha, en Predicador: "El concepto de Estados Unidos está personificado en Jesse Custer y el pasado violento de este país lo representa El Santo de los Asesinos, que lleva toda esa herencia de terror". Puro Hollywood pero, ¿Le gustaría Ennis por fin ver su obra en la gran pantalla o en una serie de televisión? "Sí, si la adaptación fuese buena, lo cual me parece muy difícil. Cada par de años se compran los derechos, se menciona el nombre de tal o cual actor o director en la prensa y luego pasa el tiempo y los derechos expiran, hasta que viene otro a comprarlos". Actualmente es el cineasta D. J. Carusso quien está en posesión de esos derechos, a Ennis le gusta la idea de que sea él quien acometa tan difícil versión: "Me gustó mucho su película The Salton Sea, con Val Kilmer. En cuanto a los actores, es el tipo de cuestión que no me planteo porque no quiero desilusionarme". Mientras tanto, el historietista trabaja en una serie de Crossed, tras la que le dará a Billy una serie de seis números, y escribirá otro de Nick Furia para Marvel. "Lo que más me gustaría es seguir con mis historias bélicas, crear personajes propios y, más adelante, poner en marcha un par de historias de terror que tengo en mente", adelanta.

Si hay un caso claro de las buenas migas que pueden hacer el cómic y la televisión ese es The walking dead, la serie inspirada en la saga de Robert Kirkman que batió todos los records de audiencia en su estreno mundial y que multiplicó por mil las ventas del cómic. El risueño Charlie Adlard dibuja esta historia en torno a un grupo de supervivientes en un mundo dominado por zombis desde el número siete. Ni siquiera quien la plasma en el papel puede imaginarse la clave del éxito de esta obra: "Supongo que la suerte ciega y absoluta, eso primero. Pero también el hecho de que sea un libro sobre personajes muy bien desarrollados. Si sólo nos hubiésemos centrado en la lucha contra los zombis habríamos acabado en el número 12, ¡y ya llevamos 80!

80 números y subiendo, porque Adlard confirma que seguirá habiendo The Walking Dead mientras la gente no deje de comprar los tomos: "Robert sabía que iba a hacer esta historia a lo grande y lo hace tan bien que a mí no me cansa. No estoy aquí por el dinero sino por poder trabajar en algo que me gusta". Con esta serie Adlard se ha ganado la fama de ser uno de los dibujantes más rápidos de la industria del cómic norteamericana, puede dibujar un número en sólo dos o tres semanas: "El ritmo no me supone un problema, pero quizá si la intensidad, porque, a diferencia de los guionistas, a los dibujantes este tipo de trabajo nos exige exclusividad, y a veces añoro la posibilidad de hacer otras cosas".

Con todo, disfruta como el primer día dibujando a Rick y los demás, "aunque sobre todo a Michonne y a Andrea, mis personajes favoritos. La primera, por su fuerza; la segunda, porque empezó como un personaje más bien débil y ha ido convirtiéndose en una heroína. En general, dibujar mujeres es un reto mayor para mí, porque la clave con ellas no consiste en añadir, sino en quitar. En este trabajo una sola línea puede hacer parecer a un niño cinco años más mayor", explica el dibujante, al que Kirkman sólo tiene que pasarle una pequeña descripción de cada nuevo personaje sobre la que él luego trabaja: "A muchos los ve cuando ya están dibujados, confía mucho en mí". ¿Y cuál es el mejor número de The Walking dead? Para Adlard es siempre el último que dibuja: "Es porque cada día aprendo un poco más. No soy el mejor del mercado, estoy muy lejos de serlo, por eso trato de mejorar con cada entrega".

Con la serie de televisión no puede sino estar contento: "Es muy buena, ¿Esperabas otra respuesta?, bromea, y continúa: "Bueno, tiene que haber cambios. La serie no podía seguir paso a paso lo que nosotros hemos creado pero, mira, 50.000 personas leyeron los primeros números del cómic y el primer episodio de la serie tuvo cinco millones de espectadores. Lo que hace, lo hace bien, coge sólo algunos puntos importantes de la línea recta que es el cómic, y luego se desvía hacia donde quiere. La gran diferencia entre el cómic y la televisión es que nosotros podemos arriesgar más porque los fans están comprometidos con nosotros, no te dejarán porque seas más extremo. En la televisión todo tiene que estar muy medido".

Tres preguntas para tres autores

1.- ¿Qué piensa de la relación del cómic con las nuevas tecnologías?

2.- Nombre a algún autor que sea un referente internacional del cómic actual.

3.- ¿Qué obra suya le gustaría ver en la gran pantalla?

AZZARELLO

1.- Va a suponer un cambio en cuanto a la forma de acceder a los tebeos. Ahora viene una generación que recibe la información siempre desde una pantalla, el papel para ellos es lo que usan cuando van al baño. Hoy todo tiene una edición digital. La industria del cómic, igual que cualquier otra, debe plantearse cómo transmitir la información en formato digital. El cómo es la clave.

2.- Me encantan Tales from Essex county y Sweet tooth, de Jeff Lemire. También tengo muhas ganas de ver la siguiente obra de Craig Thompson.

3.- 100 balas sería una buena serie de televisión, veo que tiene potencial.

ENNIS

1.- Soy la persona menos indicada, la tecnología y yo somos como dos barcos que nos cruzamos en la noche sin vernos el uno al otro. Soy consciente de la importancia que tiene, pero simplemente no pienso demasiado en ello.

2.- En cuanto a guionistas, Jason Aaron es el mejor desde la llegada de Brian Vaughn. Sigo también a Warren Ellis y Alan Moore, que es el mejor que hay, que ha habido y que habrá.

3.- Es difícil adaptar Predicador al cine, pero si la versión es buena, me encantaría verla.

ADLARD

1.- Antes no veía cómo iba Internet iba a influir en el cómic hasta que llegó el iPad, que por fin permite leer a través de una pantalla digital. Confío mucho en sus posibilidades.

2.- No se me ocurre ninguno por debajo de 35 años, pero entre los ya veteranos recomiendo a Duncan Fegredo.

3.- Ya he visto The walking dead en televisión. Tampoco me importaría verla en la gran pantalla.