La Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, así como la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, han sido suprimidas del organigrama del nuevo Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Sus competencias serán absorbidas por otras dos direcciones generales ya existentes que ahora acrecientan sus funciones: la de Política e Industrias Culturales y del Libro, por un lado, y la de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas, por otro, según aparece publicado en el Boletín Oficial del Estado.



A partir de ahora, ambas dependerán de la Secretaría de Estado de Cultura. La decisión no le parece sorprendente al que ha comandado la Dirección General del Libro en los últimos años. Rogelio Blanco, poco después de conocerse la noticia, ha comentado a elcultural.es que "tiene su lógica que la industria del libro pase a Industrias Culturales, porque el libro es susceptible de ser atacado por la piratería y desde la nueva dirección general en que estará enclavada se protegerá y blindará. Es lo que espero".



Además, le quita hierro al nuevo diseño del organigrama de la gestión cultural en nuestro país. "La industria del libro tiene una tremenda pujanza por sí misma, está muy vinculada al sector privado, libreros, editores, los propios autores". Y ha concluido: "Más allá de divisiones y subdivisiones en la administración pública, mantendrá su vitalidad". Una vitalidad que la coloca hasta la fecha en la cuarta posición en envergadura en el mundo. "La realidad es tozuda y no entiende de estas cuestiones, la clave estará en la cuantía y la distribución de las ayudas que se le concederá bajo el nuevo gobierno".





No lo ve de la misma manera el gremio de los escritores. Los autores consideran que la decisión les deja a la intemperie. La desaparición de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas de la nueva Secretaría de Estado de Cultura es para la Asociación Colegial de Escritores (ACE) "una evidente agresión a los sectores más indefensos de la creación literaria, los autores, considerándose a los creadores como ajenos a una industria que sólo tiene razón de ser por los contenidos: precisamente las obras de los escritores".



En un comunicado firmado por el vicepresidente de la asociación, Antonio Gómez Rufo, indica que "marginar" a las Letras, en los recortes generales del nuevo gobierno de España, "es otra muestra de desafección" a quienes hacen posible que los libros que se crean en nuestro país "construyan una industria que da trabajo a miles de personas en todos los sectores literarios, desde editores a libreros, desde imprentas a distribuidores, desde autores a periodistas y críticos, y suponen un porcentaje nada despreciable del PIB español, además de un escaparate internacional nada desdeñable de la imagen cultural de España".



La Asociación Colegial de Escritores de España (ACE) pone así de manifiesto su "disconformidad" con la supresión de la Dirección General del Libro y anuncia que iniciará "una reflexión general sobre el sector que dará a conocer en breve a la opinión pública".