El jurado del Premio Planeta de Novela

El Premio Planeta es una fiesta del libro, como le gusta decir cada año al presidente del Grupo Planeta, José Creuheras. Y de libros se ha hablado en la presentación de los 10 finalistas que competirán esta noche por hacerse con la LXVII edición del galardón, sí. Pero últimamente ni siquiera la cultura escapa a la política, especialmente en tierras catalanas. Así que, tras hablar de la gran importancia del sector del libro, de sacar pecho por el 4° año consecutivo de crecimiento del sector (que ya ronda una facturación de 1.000 millones de euros) y de apelar a la consabida tríada para defender el mundo editorial: apoyar a las librerías, atacar a la piratería y fomentar la lectura; al presidente le tocó responder a otra clase de preguntas. ¿Volverá la sede fiscal de Planeta a Barcelona? "El año pasado tomamos la decisión de trasladar la sede a Madrid para proteger nuestros intereses y los de los colectivos que dependen de nosotros, trabajadores, autores, accionistas...", argumentaba Creuheras. "Nos mantenemos firmes en esta posición porque consideramos que las condiciones no han cambiado nada a día de hoy".



Sin embargo, aunque el presidente del Grupo Planeta, a cuya gala de entrega del premio mejor dotado de las letras españolas no asistirá este año ningún representante de la Generalitat en un gesto sin precedentes, ha insistido en que "la decisión es firme y no nos planteamos volver", también ha matizado que "el traslado de sede fiscal no ha supuesto ningún tipo de movimiento de empleados fuera de Cataluña. El cambio de sede se trata de una cuestión exclusivamente jurídica que no afecta a los empleados de las sedes repartidas por España en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla".



Tras estas cuestiones extraliterarias y retomando la parte neurálgica del Premio Planeta, los libros, ha sido el jurado el que se ha pronunciado al respecto del total de 642 novelas recibidas, récord histórico, y de las 10 que competirán en la final, optando a recibir con 601.000 euros la ganadora y 150.250 la finalista. El jurado, integrado en esta edición por Alberto Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y Belén López (que sustituye a Emili Rosales), ha afirmado por boca de Eslava Galán, que ha actuado de portavoz, que el movimiento feminista global ha encontrado ecos en esta edición del galardón. "Temas con gran presencia en anteriores ediciones como el de la Guerra Civil o géneros como la novela histórica están cediendo el terreno a novelas con clara orientación femenina".



En una gran variedad de formas, ya sean thrillers psicológicos, sagas familiares, novelas policíacas o costumbristas, el papel social e individual de la mujer inunda los 10 finalistas de esta edición del Planeta. "Se percibe una renovación de la antigua novela social, que ya no es política como la del siglo XX, sino que refleja la actual situación de la mujer en la sociedad y recoge algunas de sus vicisitudes históricas. La voz de las mujeres está enormemente presente en todas estas novelas incluso cuando el narrador, aunque no lo sepamos seguro, intuimos por experiencia que es un hombre", ha asegurado Fernando Delgado, otro de los miembros del jurado. En este sentido, también Rosa Regàs ha apuntado que "la voz femenina está cada vez más presente. Caminamos cada vez más hacia la igualdad desde un punto de vista social, político y del placer de la vida".



Las obras finalistas

Respecto a las diez obras finalistas destaca, como decimos, el auge de la voz femenina, que muchas veces se imbrica con el gran género presente tradicionalmente en el Planeta, la novela policíaca o negra. Entre las del primer grupo destaca Violencia de género, del autor con seudónimo Paulina Ayerza, novela psicológica y francamente transgresora donde una pintora argentina afincada en París narra el calvario que fue la relación de dominación y rechazo social que mantuvo con su gran amor, una mujer que acaba de morir. El adiós, del autor con seudónimo Sandra Glaser, es un fresco que arranca a finales del siglo XIX y recorre la historia de lucha, superación y supervivencia de tres generaciones de mujeres de una misma familia.



Siguiendo esta línea, El ascenso, del autor con seudónimo James Sussex, se ocupa del fulgurante ascenso social de una mujer de humilde condición que usa sabiamente sus armas femeninas para conseguir sus objetivos. Destaca por contar con múltiples personajes de gran hondura psicológica. De la otra cara del universo femenino da cuenta El amante de la Viuda Negra, firmada por el autor con seudónimo Ray Collins, un thriller con muchos toques de humor donde un paseador de perros argentino se ve involucrado en el caso de una vengadora que asesina a clientes de prostitutas, investigación que permite desplegar una extensa galería de mujeres magistralmente dibujadas.



El apartado de ciencia ficción lo cubren dos novelas. Por un lado, Mirando a un cielo silencioso, del autor con seudónimo Elena Francis, una novela con grandes toques de thriller en la que una misteriosa luz sin explicación que aparece en el firmamento provoca diversas personas de todo el mundo comiencen a interconectarse y compartir recuerdos. Por otro está El arte de la fuga, de Daniel Tordera, una novela distópica, que remite a la película The cube, en la que cuatro viejos conocidos despiertan en una habitación cerrada de la que solamente uno de ellos puede salir con vida.



También se encuentran entre la selección de este año dos clásicas policíacas. Ángela, de Leticia Conti Falcone, narra, con claras reminiscencias a Chandler y Hammett, la investigación del comisario Piedrahita, un detective que aún no ha superado la muerte de su esposa, y que se enfrenta al caso de un envenenamiento con matarratas de una joven uruguaya que escribía relatos negros. El autor con seudónimo Ariane Onna presenta en La sombra del cerezo una novela de exploración psicológica, que ahonda en la soledad de la maternidad, donde la narradora trata de averiguar qué llevó a una mujer aparentemente feliz a suicidarse y matar a su hija de año y medio.



Mezclando novela histórica, negra y costumbrista, las dos últimas novelas seleccionadas son Los perdedores, de María Díez García, la historia de un sicario y una detective privada que se cruzan sin saberlo durante los peores años de la crisis; y Mate, del autor con seudónimo Hatshepsut, una hibridación entre novel policíaca e histórica que, con una espléndida ambientación, sigue la pista de un códice de ajedrez desde la Valencia del siglo XVI hasta la Nueva York de nuestra época.



Hasta el fallo de esta noche, que se hará en la clásica cena de gala del día 15 de octubre, quien ostenta el galardón es Javier Sierra, ganador del Premio Planeta el año pasado por El fuego invisible, una novela de misterio con base histórica que cuenta la aventura de un profesor que busca el significado de una palabra que aparece en una novela inacabada. Cristina López Barrio, por su parte, quedó finalista con Niebla en Tánger.