El libro de Blam
Aleksandar Tisma
21 diciembre, 2006 01:00Blam sobrevivirá gracias a la protección de un antiguo amante de su madre. Su matrimonio con la cristiana Janja reproducirá parcialmente este extraño vínculo, pues su mujer le engañará, buscando en otro la pasión que no puede proporcionarle un hombre cercado desde joven por el miedo, el sentimiento de fracaso y la muerte. El nacionalsocialismo aniquilará a sus seres queridos y el comunismo le revelará que la Historia no repara en el individuo. Blam soportará su infortunio con fatalismo, recordando sus años de escuela, los amigos perdidos, las primeras experiencias sexuales, la terrible matanza que en 1942 provocó la muerte de 14.000 judíos y 500 serbios.
Tisma posee un gran estilo, que se desenvuelve con fluidez en el diálogo, la introspección, lo epistolar y lo documental. La ficción convive con las fuentes históricas y periodísticas; los personajes son tremendamente humanos y el impulso ético nunca estorba al relato. Las páginas iniciales nos ofrecen un magnífico retrato de Novi Sad, transformada por el tiempo, pero con las heridas abiertas, preludiando la guerra civil que destrozará Yugoslavia. Tisma convierte la ciudad en una realidad viva, casi un cuerpo, que se muestra o se oculta ante los ojos de Blam, despertando sus recuerdos o recordándole el fracaso de su matrimonio. El dolor que experimenta no impide que se abra paso la indulgencia, justificando el anhelo de felicidad de una mujer atrapada en un hogar desdichado. La tragedia personal convive con los horrores de la guerra, que regresan constantemente a la memoria, como un catálogo de infamias. Tisma reserva la inspiración lírica para el paisaje y las emociones. Los crímenes son descritos con una prosa judicial, que se limita a relatar, pues no es necesario enfatizar lo evidente. "El hombre no es más que un espigón que se ha elevado", escribe Tisma. Sólo es "pasta de tierra", algo efímero y frágil.
Tisma conoció la deportación y la resistencia antifascista como partisano. Tras ejercer el periodismo, se opuso a la limpieza étnica de Milosevic, exiliándose en Francia en 1993. Diez años más tarde moriría en Novi Sad. El libro de Blam no solo recrea una época, también nos muestra la posibilidad de una literatura con un perfecto equilibrio entre ética y forma, moral y estilo.