Atanos. 2011. 220 pp., 14'90 e.



Sacarle punta al pasado es la consigna de un escritor con el perfil del catedrático de Historia Pedro García Martín, autor de diferentes narraciones en las que, si algo llama la atención, es el esfuerzo por subrayar con minucia y rigor el fondo histórico de ficciones recreadoras, como en este último caso, de "acciones" literarias. La Virgen de Lope persigue ese cometido: invitar a lectores ávidos de relatos donde predominan lo discursivo, el exceso retórico y el tono erudito sobre aquellos que dan prioridad a lo puramente argumental. Así, sin concesiones, se dirige a quienes se dejen conducir por todo un ejercicio de inmersión en el contexto histórico, social y cultural de Lope de Vega.



De nuevo el Siglo de Oro es el escenario de una historia que busca recrear la leyenda de quien se dijo que "amar y hacer versos era su naturaleza", obedeciendo, como mandan los cánones, el más riguroso decoro poético. Tratándose de una ficción sobre el mayor comediógrafo de su tiempo no evita, ni en la estructura ni en la forma, ninguno de sus consejos poéticos: mezclar lo trágico con lo cómico y narrar varias acciones entrelazadas, con cambios de escenario y desarrollo temporal. La principal, planteada en el "proemio", arranca del entierro de Lope: su muerte provoca que los cronistas de la época se vuelquen en alabanzas hacia su arte, entre ellos tres damas desconocidas. Rastrear sus respectivas identidades es la excusa para contar la vida amatoria del poeta.