Image: Encuentro con DeLillo

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Opinión

Encuentro con DeLillo

15 julio, 2016 02:00

Eloy Tizón

Madrid es una ciudad tan increíble que uno puede encontrarse inesperadamente, un viernes por la tarde, al novelista norteamericano Don DeLillo (sí, el mismo), firmando ejemplares de sus libros en la librería Cervantes y Compañía. Como si tal cosa. Casi solo, accesible, sin gente alrededor atosigándole. Apenas me lo creía cuando Óscar, el librero amable, me lo ha presentado. He tenido el privilegio de estrechar la mano de uno de los más grandes novelistas de nuestro tiempo y conversar unos minutos con él. Serio y cordial, todo un caballero. Sin fotos, ha pedido. Le he dicho que en nuestro país es venerado por muchos lectores. Sorprendido, ha comentado que siempre le asombra, cuando viaja, que le reconozcan y lean. "Pero usted es un escritor universal, un mito", le he dicho. Me lo ha agradecido de nuevo, con humildad, como si yo exagerase y él no terminara de creérselo.

Me ha contado que visitó Madrid hace muchos años, pero que esta vez lo estaba disfrutando más. Solo hay una cosa que no soporto de Madrid, ha asegurado. ¿Cuál es? "The heat", el calor, me ha respondido, con un mínimo resquicio de humor. Me ha estampado su firma en un ejemplar de Contrapunto, que conservaré en mi bilioteca con voluptuosidad fetichista. Tras lo cual ha escogido, para caligrafiar en la pared del piso de abajo de la librería, la célebre sentencia de Joyce: "Silencio, exilio y astucia". Al cabo de cinco minutos se ha calado su gorra de béisbol y ha salido al sol taurino de la tarde, camino de otra librería amiga, Tipos Infames. Con su semblante inexpresivo, más anciano, delgado y frágil de lo que aparenta en imágenes, se ha alejado por las calles madrileñas el autor de Ruido de fondo, confundido entre el bullicio vecinal del barrio. A partir de hoy, entre mis tesoros amados se contará esa foto que un viernes no me hice con el escritor Don DeLillo.