
Juana Rivas sale de los Juzgados de Granada. Granada
Juana Rivas se niega a devolver a su hijo menor a Italia porque el tribunal que lo ordena "no está especializado en la materia"
Silencio en el PSOE y tibieza en el Gobierno: se limitan a señalar que se defienda "el interés del menor".
Más información: La Justicia italiana obliga a Juana Rivas a entregar a su hijo menor al padre en Cerdeña y le da él la custodia exclusiva
Juana Rivas se niega a devolver a su ex en Italia, Francesco Arcuri, el hijo menor que tienen en común pese a lo ordenado por un tribunal de este país, en una sentencia que se conoció este martes. Rivas toma esta decisión porque, según su abogado, el órgano judicial italiano que ha dictado ese fallo lo hace "sin especialización en la materia".
La postura de Rivas y de su defensa devuelven el caso casi a sus inicios, con ella enrocada en España sin querer devolver a sus hijos al padre. Entonces, cabe recordar, esta actitud le valió una condena a dos años y medio de cárcel por sustracción de menores.
Si Juana Rivas no fue entonces a la cárcel es porque el Gobierno de Pedro Sánchez la indultó parcialmente. El mismo Gobierno que este martes valoró sin mucha pasión la nueva sentencia italiana. Sólo Irene Montero —hoy eurodiputada y ministra de Igualdad cuando saltó el caso a la luz pública— se volvió a manifestar a favor de la madre granadina.
Ahora bien, el fallo de la Justicia italiana es clarísimo: Arcuri es "un padre funcional y adecuado". Rivas, sin embargo, "ha manifestado grandes capacidades manipuladoras hacia los menores; su competencia parental resulta gravemente afectada: su enfoque no parece estar en los hijos", señala la resolución del tribunal, a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.
El abogado de Juana Rivas, sin embargo, se niega a devolver al hijo menor. El mayor, al haber superado los 18 años, queda fuera de la batalla legal. Está en España y aquí se puede quedar. El menor, con 11 años, sí tendría que regresar. El padre tiene la "custodia exclusiva", dicta el tribunal italiano.
Custodia al padre
"Inexplicablemente, la Corte de Apelación de Cagliari ha atribuido la custodia al padre. Esta decisión no es firme, y por supuesto ejercitaremos el correspondiente régimen de recursos", se sorprende el abogado de Rivas, Carlos Aránguez.
El letrado, además, señala que la Justicia italiana no tiene capacidad de alterar la medida cautelar de la española, que es previa. ¿A qué se refiere? Tras la Navidad, Rivas se negó a devolver a su hijo a Italia con el padre. Aseguró que estaba en peligro. Y un juzgado andaluz, como medida cautelar, permitió que le menor se quedara en Granada.
A eso se agarran en el bando de Rivas ahora. "Juana Rivas cumplirá cualquier instrucción de la jurisdicción española sobre el menor, que es la que debe decidir sobre su protección, pues Daniel [el hijo menor] y Juana se encuentran en España". A la italiana, razonan, no hay que obedecerla.
El abogado de la madre granadina señala que recurrirá la sentencia porque "Francesco Arcuri está procesado en Italia por maltratar a su hijo" tras una denuncia que interpuso la propia Juana Rivas.
Sentencia dictada
A eso se suma que la decisión separa a los dos hermanos, indica el abogado. Y, por último, la resolución "infringe la sentencia dictada por la Corte de Casación italiana, que anuló radicalmente la anterior sentencia de instancia que también concedía la custodia a Arcuri".
En resumen: Juana Rivas no devuelve al niño a Italia con su padre. Asegura el abogado que lo hacen porque es "un menor de 11 años que tiene terror de volver" con su progenitor y que "se queda en España" para garantizarle "una vida libre de violencia".
Pero, ¿qué dice la sentencia? El escrito, de 88 folios, es cristalino: "Rivas, en cambio, con su comportamiento, antes del juicio pero también en la fase de consulta, había demostrado no ser un progenitor que protege el acceso de los hijos al otro progenitor; había resultado absolutamente inconsciente del daño psicológico que había generado en los hijos, separándolos por más de un año del padre".
Hay más: "Rivas no se da cuenta de las consecuencias de sus acciones reales y psicológicas para los hijos; muestra un funcionamiento psíquico gravemente patológico, asociado a una desorganización del pensamiento".
"Exagerar, alterar y instrumentalizar"
Y sigue: "Juana Rivas, durante el juicio, ha intentado reiteradamente exagerar, alterar y instrumentalizar algunos hechos ocurridos en la vida de los chicos con el fin de obtener su custodia exclusiva, sin siquiera tener reparos en involucrar a estos últimos en su obra de exacerbación del conflicto".
Con este relato de los hechos, el Gobierno central, que otrora se erigió en defensor de Juana Rivas, fue tibio este martes. Ni el Ejecutivo ni los partidos que lo componen valoraron en profundidad la sentencia que dibuja un retrato muy poco favorecedor de la madre granadina.
Tan solo la ministra de Igualdad, Ana Redondo, indicó que respeta la decisión de la Sección Civil de la Corte de Apelaciones de Cagliari, pero recordó que "aquí hay un interés superior, que es el del menor, y no hay un interés superior del menor que se pueda conciliar con un padre violento, que ejerza violencia sobre su mujer".
Más dura fue la eurodiputada de Podemos y exministra de Igualdad Irene Montero, quien pidió al Gobierno de España que evite que se entregue al hijo menor a Italia. Así, Montero puesta por denegar la entrega del menor a su padre para "protegerle del grave peligro —reconocido por la Justicia española— que supone volver" con él.
Desde 2009
La relación de Juana Rivas y su expareja, Francesco Arcuri comenzó en Londres en 2005. En 2006 tuvieron a su primer hijo y poco después de mudaron a Granada juntos. En 2009 llega el primer episodio. Una pelea donde ella denuncia y él no —según el abogado de Arcuri— acaba con él condenado por violencia en el ámbito familiar.
Pese a este episodio, Rivas y Arcuri volvieron a ser pareja, fijaron su residencia en Italia y tuvieron a su segundo hijo, que ahora tiene 11 años. A finales de 2016, ella regresó a Granada, según su relato huyendo de un día a día de maltrato.
Con una abogada de oficio presentó las primeras denuncias, que fueron archivadas, y comenzó un periplo judicial que interrumpió con la desaparición junto a sus hijos para no cumplir la orden de entregarlos a su padre.
Ya en el verano de 2017, cuando Juana Rivas tenía 35 años y sus hijos dos y diez, esta vecina de Maracena superó las 150.000 firmas de apoyo para evitar que los niños volvieran a Italia con el padre. A su lucha se sumaron de manera explícita políticos como la entonces presidenta de Andalucía, Susana Díaz.
Recursos judiciales
Aunque los representantes jurídicos de Juana Rivas trazaron una estrategia de recursos contra la sentencia que ordenaba a esta vecina a "reintegrar" a los menores con su padre a Italia —su lugar de residencia—, ni el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ni la Justicia europea frenaron esa orden.
El 26 de julio de 2017, Juana Rivas incumplió el plazo máximo para entregar a los hijos a su padre y desapareció con ellos, lo que activó una citación judicial y un movimiento social de apoyo que colgó en balcones y ventanas el lema Juana está en mi casa.
El Juzgado de Instrucción 2 de Granada asumió entonces la vía penal del caso y citó a Rivas y a su expareja a comparecer el 8 de agosto, aunque ella no acudió, lo que se tradujo en una orden de búsqueda y detención.
Aún en paradero desconocido, el 15 de agosto de aquel 2017 Rivas remitió una carta en la que negó tener raptados a sus hijos y en la que narró la "pesadilla de terror" que enfrentaba.
Detención de Rivas
Juana Rivas fue detenida el 22 de agosto de 2017, cuando se presentó en los Juzgados de Granada, aunque sin sus hijos, y quedó entonces en libertad provisional. Días después, el 28 de agosto y horas antes de que se cumpliera el plazo judicial para dejar a los menores en el punto de encuentro, los llevó a dependencias de la Guardia Civil.
Los dos niños se reencontraron entonces con su padre, Francesco Arcuri, y regresaron con él a Italia mientras avanzaban las causas sociales y penales en los dos países.
El titular del Penal 1 de Granada, Manuel Piñar, condenó en julio de 2018 a Juana Rivas a cinco años de prisión y a seis de privación de la patria potestad por dos delitos de sustracción de menores, una pena ratificada un año después por la Audiencia de Granada.
En mayo 2019, un nuevo recurso llevó el caso al Tribunal Supremo, que rebajó a la mitad la pena, al entender que solo había un delito. Piñar solicitó la ejecución de la sentencia y Rivas entró en prisión en junio de 2021.
Custodia de los niños
Su letrado solicitó su indulto, que el Consejo de Ministros le concedió de manera parcial el 16 de noviembre de 2021. Esa medida de gracia no cambió que la custodia de los dos hijos la tuviera su padre, una medida recurrida.
El Tribunal Supremo de Italia ordenó, en abril de 2024, repetir el juicio civil sobre la custodia de los hijos de Rivas y Arcuri (uno ya mayor de edad), que se ha resuelto ahora con la decisión de volver a otorgar la custodia del menor al padre.
En este contexto, el equipo jurídico de Rivas, Aránguez Abogados, difundió en diciembre de 2024 un vídeo del mayor de los dos hijos de la expareja, que vive con su madre, y que dijo que su hermano estaba en peligro por vivir con su padre. Ese mismo diciembre, el día 22, el menor viajó a España con un permiso especial para ver a la familia materna.
El equipo jurídico de Juana Rivas activó en diciembre una estrategia judicial con nuevas denuncias por maltrato que han sido archivadas ya en 2025 y con las que pedía medidas cautelares para evitar que el menor regresase a Italia.
Vuelta a Italia
Aunque el niño debía volver el 2 de enero, no ha salido de España. El Juzgado de Instrucción 4 de Granada, en funciones de guardia, paralizó el 7 de enero de manera provisional ese viaje, una medida que sigue vigente. Desde entonces, el menor permanece con la madre, escolarizado en Maracena, donde ha celebrado su 11 cumpleaños.
Este martes se vivió el penúltimo episodio del caso: el hijo menor debe volver a Italia y la custodia exclusiva es del padre. Juana Rivas solo podrá visitar al menor en el país vecino. Y es el penúltimo capítulo, porque la defensa de la mujer ya ha dicho que no va a devolverlo. Y esto puede derivar en una denuncia contra Rivas que reactive su condena por la que el Gobierno la indultó.
Y, mientras todo esto ocurre, el hijo menor de la pareja cumplió los 18 años entre juicios y denuncias por malos tratos. El menor tiene 11 años y no conoce otra cosa. Y no parece que eso vaya a cambiar.