
Hombre viendo su cartera.
Cómo proteger tu dinero de la inflación sin ser economista: este es el sencillo truco para conseguirlo
Con la subida de los precios muchas veces parece que lo que ahorramos nunca es suficiente. Te contamos cómo puedes hacer que tus ahorros no pierdan su valor.
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En enero de 2025, el coste de la vida subió ligeramente, con el Índice de Precios al Consumo (IPC) alcanzando el 2,9%. Esta cifra refleja un pequeño aumento respecto a diciembre de 2024. Aunque parece una variación pequeña, es una muestra más de cómo la inflación sigue siendo una preocupación constante.
Seguro que ya estamos bastante acostumbrados a hablar de inflación, especialmente cuando notamos cómo suben los precios en nuestra vida cotidiana. Si comparamos los precios de hace unos añoa con los actuales, podemos notar el impacto: un café que antes costaba 1,50 euros ahora puede costar 2 o incluso 3 euros. En un entorno donde los precios suben constantemente, la duda de cómo ahorrar sin perder poder adquisitivo se vuelve crucial.
Ahorrar en tiempos de inflación es complicado, pero no imposible. Una de las estrategias más efectivas es invertir, siguiendo el conocido principio de “haz que tu dinero trabaje para ti”. Sin embargo esta no es la única opción sobre la mesa. En definitiva, hay opciones para sobrevivir a la inflación.
¿Por qué ocurre la inflación?
Existen múltiples factores que explican la inflación, pero la mayoría están relacionados con la cantidad de dinero en circulación, la oferta y la demanda.
Por un lado, cuando hay escasez de un producto y una alta demanda, los precios tienden a subir. Por ejemplo, si en una ciudad con cinco supermercados, en tres no hay harina de trigo, lo más probable es que en los otros dos los precios de este producto se dupliquen por la alta demanda.
Por otro lado, cuando las personas tienen más dinero disponible para gastar en determinados bienes o servicios, la demanda sube y, con ella, los precios.
Para frenar la inflación, los bancos centrales suelen aumentar los tipos de interés. Esta medida hace que los préstamos sean más costosos y reduce el consumo, ya que muchas personas prefieren ahorrar en lugar de gastar. Como resultado, hay menos dinero en circulación, lo que contribuye a estabilizar los precios y recuperar el poder adquisitivo.
Ahorros en tiempos de inflación
Cuando los precios comienzan a aumentar, tenemos que gastar más, aumenta el coste de vida y por lo tanto, nuestros ahorros pierden valor.
Entonces, surge de nuevo la pregunta: ¿Cómo podemos hacer para ahorrar? Hay algunas estrategias que podemos seguir para poder proteger nuestro dinero.
La primera buena opción por la que podríamos optar es depositar nuestro dinero en algo que nos genere intereses, por ejemplo, una cuenta de ahorro, una cartilla o una cuenta de depósito a plazo fijo. Estas opciones permiten que nuestro dinero crezca al mismo ritmo que la inflación, e incluso en algunos casos pueden superarla.
Sin embargo, es importante considerar que algunos de estos productos restringen el acceso al dinero por un período determinado. Por ello, no conviene depositar dinero que podamos necesitar a corto plazo.
Invertir en bolsa, fondos indexados, bonos u otros activos financieros puede ser una estrategia eficaz contra la inflación. Aunque la inversión conlleva riesgos, históricamente los mercados tienden a crecer, permitiendo que nuestros ahorros superen la inflación.
Para minimizar riesgos, es recomendable invertir con un horizonte de largo plazo y diversificar nuestras inversiones en distintos activos.
Ajustar nuestro presupuesto a los cambios de la inflación también es una estrategia. Sustituir un gasto por otro más económico o ir eliminando cada mes un gasto que puede ser innecesario. Este tipo de ajustes pueden liberar más dinero para el ahorro y ayudar a compensar el impacto de la inflación.
El fondo de emergencia sigue siendo una herramienta esencial para afrontar imprevistos. Para que no pierda valor con la inflación, se recomienda guardarlo en una cuenta de ahorro separada que genere intereses y permita acceso inmediato en caso de necesidad.
Por último, si el coste de vida aumenta, nuestro salario también debería hacerlo. Aunque pedir un aumento puede ser incómodo, es importante recordar que nuestro sueldo debería ajustarse al ritmo de la inflación para mantener nuestro nivel de vida.
Para ello es recomendable estudiar cuánto ganan otros profesionales en el mismo sector y sacar un promedio de tus gastos cada mes. De esta forma, tendrás suficiente información para negociar tu subida de sueldo.